miércoles, 21 de octubre de 2020

2666 (Roberto Bolaño) - Mi crónica de lectura

Cuando decidí comprar la novela 2666 de Roberto Bolaño (compendio póstumo, en realidad, de 5 novelas que se hubiesen publicado en años sucesivos) lo hice con la premisa de que quería una lectura larga para el confinamiento que íbamos a vivir en marzo y en los meses posteriores y aunado a la calificación que #Babelia le había otorgado: Mejor libro en español de los últimos 25 años. Ahí es nada.

Y ya con ese hándicap lo tenía difícil para que realmente me resultase tan atractiva como parecía indicar el comentario.

La verdad es que 2666 no me ha gustado. Siempre he tenido a Roberto Bolaño entre muchos paréntesis por los comentarios que he ido recibiendo, sin haberlo leído, con indudables prejuicios, que quizá me han influido en la lectura de esta obra tan voluminosa. Tanto es así que hacia la página 300 estuve a punto de abandonarla. Pero La parte de Fate (segunda parte) me enganchó algo más de algún modo, y ello consiguió que terminase las 1216 páginas.

No sabía que era un compendio de 5 posibles novelas, pero ahora que lo he descubierto entiendo algunas cosas y paso a enumerar todo lo que me ha parecido que la hace no atractiva para el lector:

1)      En primer lugar lo deslavazado de las historias que no guardan más relación del hecho de que transcurren o hacen referencia a Santa Teresa (en México). El número de personajes, con nombres y apellidos largos y lugares interminables hacen imposible mantener el hilo de seguimiento de todos ellos, al menos para mí.

2)      En la parte de los crímenes: Entiendo que la intención fundamental es la de relatar la brutalidad de la violencia machista en las maquiladoras, pero me pregunto, ¿para ello había que dedicar 400 páginas a narrar casos y casos interminables de asesinadas, describir las circunstancias de sus crímenes sin más objetivo que el de hacerlo, o sea, sin llegar a una investigación mínimamente coherente o resolutiva?

3)      Como he dicho antes, las primeras 300 páginas, La parte de los críticos me parece aburridísima, sin sentido, sin trama, sin gancho.

4)      Hay innumerables páginas/párrafo, o sea, párrafos que se extienden, sin ningún punto y seguido durante a veces hasta 2 páginas completas. Hay reiteraciones, repeticiones de ideas, argumentaciones circulares y mucha mucha obsesión por ciertos temas y su forma de contarlo.

5)      Por no encontrar, no encuentro ni siquiera un mínimo de esqueleto argumentativo, no ya en toda la novela, sino en cada una de sus partes, lo que hace que yo, como lector, esté perdido y cuando he leído 50 páginas pudiera haber obviado por completo las 50 anteriores. ES algo que probé, en La parte de los crímenes, saltar a veces 20, 30 páginas y ver si cambiaba algo mi entendimiento de la novela. Ninguna diferencia.

6)      La parte que podía haber resultado más interesante que era la profundización en las causas e investigación de los crímenes de las trabajadoras de las maquilas queda sin final, con una investigación absurda del investigador que llega sin ton ni son a Santa Teresa, ¿enviado por quién? ¿a cuento de qué? ¿para hacer qué? – una pena que un tema como ese se desperdicie de tal manera.

En definitiva, muchas horas invertidas en esta lectura (al final ya por encabezonamiento mío para terminarlo) sin casi placer lector ni interés.

He leído, por otra parte, que la novela ganó varios premios internacionales de la crítica lo que me hace ahondar todavía más si cabe en mi propia crítica y el hecho de que para mí la buena literatura es la que engancha, la que entretiene, la que perturba, pero no la que aburre y sobre todo la que deja indiferente como me ha pasado a mí con la hiperbólica y seguramente inflada 2666.

viernes, 16 de octubre de 2020

Escuchar el hogar

 

http://omexpedition.listentothedeep.com/acoustics/index.php

Érase una vez un niño que tenía el cabello de arena y los ojos de mar. Vivía en un recóndito paraje muy muy lejos de la civilización.  Y allí, en su pequeño mundo, era feliz. Había llegado a aquel lugar hacía un tiempo y aunque al principio se sintió triste y solo, muy pronto se hizo amigo de quienes vivían allí y le acogieron como si formase parte de su familia.

Se despertaba muy temprano, con los sonidos del silbido de su vecino Arcadio, a quien le gustaba cantar de buena mañana. Después, una vez que había terminado los quehaceres de su casita, se ponía delante del aparato a escuchar los sonidos que llegaban.

Le gustaba el motor que se escuchaba a diario. Era un sonido robusto y potente que duraba una hora y que le hacía imaginarse cómo serían las hélices que lo moverían.

Después llegaban los cantos de sus amigos, los más mayores, que vivían algo más alejados de su casa pero que cada mañana surcaban el espacio sonoro con sus melodías.

Luego dedicaba un tiempo a descubrir nuevos sonidos que, de una u otra forma, siempre le llegaban y a los que intentaba identificar e imaginar quién los produciría. Era la parte que más le gustaba, porque siempre había querido ser investigador.

Y cuando casi terminaba el día, llegaba siempre ese crujido que le espantaba y maravillaba a partes iguales, y que le hacía comprender la inmensidad de aquello que lo producía.

Su vida estaba muy ligada a esos sonidos. Desde que llegó a su nuevo hogar, cuando se cayó por la borda del transatlántico en el que viajaba con su mamá, supo que la única vía de comunicación con el mundo que hasta entones había vivido sería ese aparato que le habían dejado los señores que le visitaron hacía ya mucho tiempo, dentro de un pequeño submarino, estudiando los sonidos del océano.

Tenía un nombre, aunque casi lo había olvidado… pero sí, aún lo recordaba: El hidrófono.

Lo que no entendía era cómo no le habían visto cuando lo dejaron instalado allí, a pesar de que él les había hecho señales y avisos para hablar con ellos. Seguro que eran unos despistados, aunque gracias a ellos, al menos, podía escuchar el sonido del motor de los barcos que navegaban muy por encima de donde él se encontraba, los cánticos de los delfines o el sonido de los glaciares moviéndose bajo el océano.

Cuando se dormía, confiaba en que, quizá algún día, podría escuchar también la canción que su madre le cantaba al irse a dormir.

viernes, 2 de octubre de 2020

ENTREVISTAS SINGULARES-91: SALVADOR TERCEÑO

Salvador Terceño es un ESCRITOR SINGULAR. Escritor sevillano de relatos al que conocí en la VIII Microquedad relatista de Sevilla, un evento anual y circulante por la geografía española en el que nos juntamos unos cuantos escritores para compartir y disfrutar del relato y el microrrelato.

Ha participado en varios libros recopilatorios de relatos hasta que finalmente publicó su propia obra, singular y muy curiosa, titulada Cuentos tontos, una revisión de quince cuentos clásicos pasados por su filtro de actualidad para adultos llenos de humor gamberro.

Participa también regularmente en el espacio de la SER Relatos en Cadena y colabora en proyectos solidarios, relacionados con la lucha contra el acoso escolar, como el último libro publicado, titulado Por ti y por todos tus compañeros

https://www.youtube.com/watch?v=tMvEpxzSwyY&feature=youtu.be&fbclid=IwAR3loW2-4NwYwx8DqN0Umha84P5wAPVOBWioZ6MvDJbFg6fzNSB7hvH2BHA&app=desktop#dialog

Salvador es un hombre que transmite buena energía y optimismo. Su sonrisa y su simpatía en la charla son su carta de presentación y su dedicación a los demás, como médico, corroboran ese buen talante, cooperador y solidario que exhibe en su forma de escribir y compartir con los demás.

He averiguado recientemente que nació en Zaragoza, aunque su esencia sea auténticamente sevillana, y claro, otro maño como yo no puede más que creer que toda esa maravilla de persona le viene, en realidad, del nacimiento en tierras aragonesas… bueno, seguro que algo hay. También comparte algo conmigo, el no saber decir NO. Algo que tenemos que corregir, me temo.

En esta ocasión y a partir de la frase que le planteé, Salvador ha construido un relato inquietante que termina con un escalofrío demoledor. Leedlo. Es hipnótico y sorprendente.

Y para que conozcáis un poquito más a su autor, una breve entrevista a continuación.


Línea 1

¿Dónde había visto antes aquella mochila roja? Un minuto para Estrecho. De una de ellas cuelga un pequeño Donald Trump vestido de mariachi que ya había visto antes. Pero, ¿dónde? Alvarado. Suben dos monjas y bajan en Cuatro caminos. Me pregunto si solo la veo yo. No es muy grande, pero parece algo pesada. La muevo con el pie. En Ríos Rosas se levanta un chico. Le señalo la mochila, pero me responde que no es suya. Antes había otro que subió en Valdeacederas. Él viene desde Bambú. ¿Qué aspecto tenía?, pregunto. No sé, moreno, con barba. Al salir de Iglesia, me recorre un escalofrío. Dudo de mí. ¿Se me va la cabeza? Escarbo en mi memoria. Bilbao es una locura. Todo el mundo corre y se empuja como si no hubiera un mañana. En Tribunal sube una chica dando enormes bocados a una hamburguesa. Disfruté como nadie de la que podría ser su última comida y la envidio por ello. Gran vía. Aún me restan varias paradas. Estoy tentado de gritar, de salir corriendo. Podría sacar la mochila y perder mi vida para salvar a todas aquellas personas. O huir como una rata, y cargar con ello. Yo deseo vivir, seguir escribiendo, perseguir mi sueño. Crear un libro mejor que el primero; vender más de cien ejemplares. Quizá casarme y tener hijos. O despertar cada mañana con alguien diferente. Sol es el puto caos. Decenas de personas de diferentes edades y razas, entrecruzándose en un desquiciante hormiguero humano. Sol es la vida y su caos. Sol es el Universo. Entonces caigo. La mochila es como la de Abdul, el turco que trabaja en el cibercafé de mi barrio. Cuando me ve, me guiña un ojo, me mira con expresión entre sombría y divertida y me dice: "¿Cómo va tu libro, escritor?"

Tiene una mochila igual. Llavero incluido. Suena un móvil y me sobresalto. Sé que podría ser así. Una llamada, click, pum y adiós. Próxima parada, Antón Martín. Me agacho. Mis manos tiemblan. Agarro al pequeño Donald Trump y descorro la cremallera. Introduzco dos dedos y consigo ver el interior, mostrándome una realidad que sacude mi cabeza. Ahí está, entre cables y otros cachivaches, uno de ellos. Uno de los ejemplares de mi libro. La tirada fue corta, apenas cien unidades. Qué cabrón, Abdul.

 

ENTREVISTA SINGULAR

 

1.- ¿Cuál es el principal motivo que te empuja a escribir? ¿Recuerdas cuál fue la primera vez que comenzaste algún texto? ¿Lo guardas todavía? ¿Te atreverías a publicarlo a modo de relato?

Pues no sabría decirte. Si tuviera que decir algo, analizándome, creo que hay dos factores: me considero una persona especialmente sensible, todo lo que me rodea me llega, me estimula o me emociona. Luego, me posee cierta necesidad expresiva artística: dibujar, pintar, tallar, fotografiar… escribir. Digamos que soy una especie de bomba que recibe y proyecta.

Mi primer relato fue demasiado dramático y, sobre todo, demasiado largo. No me avergüenza porque era más jovencito y empezaba este camino, pero no creo que merezca ser publicado.

 

2.- Imagina que tuvieras la posibilidad de publicar un libro con una editorial de tirada nacional y tuvieses libertad para elegir el género y la temática. ¿Cuáles serían y por qué?

Siempre soñé con publicar ese primer libro que impresionara a lectores y críticos por su prosa sencilla y su capacidad de contar la verdad de la gente de a pie, como nadie lo había contado. Algo, como la vida misma, entre el drama y la comedia. Pero me he enredado con otras cosas…

 

3.- Te pido que seas tu crítico/a más duro/a. Dinos qué se te da peor a la hora de escribir y cómo intentas resolverlo.

Creo que mi principal error es ser demasiado explícito, contar demasiado. Eso, además, me lleva a la verborrea literaria. Y los excesos nunca son recomendables.

 

4.- ¿Cómo sería tu presentación ideal de un libro? Quiero decir, qué elementos tendría que tener para que resultase interesante, amena y entretenida.

Aquí ya juego con ventaja, porque he tenido una presentación casi soñada cuando presenté mi primer libro (“Cuentos Tontos”, Ediciones En Huida, 2018). El sitio era precioso, estaba abarrotadísimo, toda mi familia me acompañaba. Mi hermano Nacho Terceño colaboró, contando uno de los cuentos y enamorando al público. ¿Qué me faltó en ese “casi”? Los amigos que no pudieron asistir y que nos hubieran dado una hora más para atender mejor a todos los asistentes.

 

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Tanto digital como en papel, resulta muy difícil elegir qué leer ya que normalmente nuestro tiempo de lectura es limitado. En tu caso, ¿cuál es el criterio que sigues para la elección de una próxima lectura?

Siempre alterno libros “clásicos” con libros “actuales”, así, igual he leído haciendo, por ejemplo… “Cien años de soledad”, “Patria”, “La ciudad y los perros”, “Tierra de campos”, “El ruido y la furia”, “Intemperie”, “Ulises”, “Manual para mujeres de la limpieza”, “El lobo estepario”, etc.

Para los actuales, me guío por recomendaciones de amigos de confianza.

 

6.- Vivimos en el mundo de la hiper conexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.

Sí, utilizo mucho las redes sociales. Demasiado. Facebook, Instagram y Twitter, por ese orden. Facebook la que más porque es la que más se ajusta a mi perfil de “tipo pureta que quiere llegar a la gente con sus relatos”.

 

7.- ¿Cómo te calificarías como lector/a? ¿Qué géneros te gustan? Y ¿en qué momentos disfrutas de la lectura?

Creo que medio he respondido esto en la pregunta 5. Leo mucho, pero menos de lo que me gustaría. Me entristece saber que no podré leer todos los libros que lo merecen. Clásicos, drama, novela actual. No sé, libros buenos. Me da igual el género, aunque la novela histórica me da un poco de pereza. Leo en cualquier sitio o lugar.

 

8.- ¿Cuál es tu secuencia a la hora de estructurar una novela, o el género que escribas? Me refiero a cuál es la cadencia de creación: ¿Primero los personajes, o el conflicto principal, o el final, o cómo lo acometes?

No puedo hablar demasiado de eso pues, actualmente, estoy escribiendo mi primera novela. Sería un tonto y un poco fatuo si dijera que tengo un método. Pero, bueno, en este caso, la historia nació de un ejercicio de un taller de estructuras narrativas (muy recomendable). La estructura cuajó y, a partir de ahí, nacieron mis personajes, tramas principales, subtramas, un mundo fantástico con sus propias reglas, etc.

 

9.- Me gustaría que definieses ese momento en el que das por finalizado un libro. El momento final, cuando recibes las galeradas y les das el último ok.

¿Desde el punto de vista emocional? Puff, eso es indescriptible. Como todo lo que cuesta mucho trabajo, la satisfacción que produce es inmensa. Siempre con dudas, con miedos (¿gustará, no gustará?). Pero el momentazo espectacular, explosivo, inolvidable, es cuando llega la caja, la abres y… ¡Boom! Ahí está tu pequeñín. Mirándote a los ojos.

 

10.- Te pido ahora unas respuestas rápidas

 

a) Recomiéndanos un libro y el motivo por el que tendríamos que leerlo.

“Cien años de soledad” (G. G. M.) Revolucionó la literatura. Creo que el único libro que releeré.

 

b) ¿Cuál es tu escritor/a favorito/a?

Gabriel García Márquez (en general), Raymond Carver (relato), David Trueba (Español, actual).

 

c) ¿Qué opinas de los blogs literarios?

Cualquier plataforma que hable de literatura (de arte, de cultura…), es un bien impagable.

 

d) Un libro que no hayas podido terminar de leer.

“La ciudad de los prodigios” (E. Mendoza), pero por entonces era mal lector.

 

e) Un deseo literario para el próximo año

Publicar mi novela y un libro de microrrelatos (puestos a soñar…).

 

f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.

Pues ha sido esta misma mañana. Llegué a las ocho y media de una guardia “matahombres”. Me duché y me acosté. Cuando me he despertado estaba hecho polvo, verdaderamente molido. El mundo era un lugar doloroso y terrible. Entonces he visto a mi mujer, nos hemos besado con ternura. Mis hijos han venido a abrazarme y casi me fracturan las costillas. Y me sorprendió lo tonto que soy por haber pensado que el mundo es un sitio doloroso y terrible.

 

g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular.

“So Lonely”, Police. Me pone las pilas.

“Creep”, radiohead. Coexiste conmigo.

“Wild is the wind”, Nina Simone. Me eriza el vello.

“Canción del elegido”, “Ojalá”, Silvio Rodríguez. Reúnen todo lo que me emociona.

 

h) Las 3 características que debe tener para ti un buen editor/a.

1) Buen ojo. Al menos uno.

2) La valentía de Aragorn, hijo de Arathorn.

3) Un gramo de locura.

 

11.- Uno de los libros en los que has colaborado recientemente se titula Por ti y por todos tus compañeros, un libro colectivo de relatos contra el acoso escolar. ¿Nos podrías contar un poquito cómo se gestó tu participación en el proyecto?

Dice Elo, mi mujer, (con buen criterio psicológico y estadístico) que no sé decir que no. David Poves, un tipo fabuloso tremendamente dedicado a esa lucha al que no conocía de nada, contactó con una amiga para proponerle el proyecto del libro. Y esta amiga, conmigo. Me pareció estimulante escribir, no solo para hacer disfrutar con una historia, sino para abanderar una lucha en la que diversas formas de violencia hacen sufrir a chicos y chicas que no saben cómo defenderse. Terminé involucrado en la coordinación, ilustraciones, correcciones, etc. Me ha hecho muy feliz ser parte de este proyecto y notar cómo la escritura puede tener también esa determinación por ayudar a la sociedad.

 

12.- Para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.

Por no enrollarme mucho, me remitiré a la pregunta 10, apartado f).

A partir de cuando despierto.

jueves, 1 de octubre de 2020

Tres días - mi crónica de lectura

 

¡Por Dios, Lourdes, que me va a dar un infarto!

Esta es la frase que Bruno, protagonista de la nueva novela de Mónica Mira titulada Tres días, pronuncia en un determinado momento del desenlace de la misma y la he elegido para comenzar mi crónica de lectura porque podría haberla pronunciado yo mismo esta misma mañana, a las 06:30 cuando me he levantado a terminarla.

Y es que la lectura de Tres días ha sido una experiencia placentera, corta, intensa y aderezada de los auténticos sabores de las mejores novelas negras.

Descubrí a Mónica Mira con su anterior novela, Donde la vida nos lleve, cronificada en este mismo blog,

https://loabsolutonoexiste.blogspot.com/2019/06/donde-la-vida-nos-lleve-mi-cronica-de.html

y ya me quedé entonces con ganas de leer más de esta escritora que cabalga entre el periodismo y la literatura.

Tres días comienza con un Prefacio que transmite un enorme desasosiego e intriga. Está muy conseguido el efecto de “seguir al protagonista” como si el lector fuese su sombra y cumple a la perfección con el concepto de “píldora” que atrapa al lector para sumergirse en la trama.

Me gusta todo de esta novela, empezando por los subtítulos de cada capítulo, como por ejemplo “Viernes, tocadas las cuatro y media de la tarde”, y otros similares, llenos de inmediatez y que acercan aún más al lector a la historia. Por supuesto el desarrollo de la trama de intriga y la investigación, que se complica con el paso de las páginas y durante la cual Mónica te va llevando por caminos que el lector consideraría lógicos pero que pueden no serlo tanto, o sea, te mantiene perdido acerca de la resolución del caso. Eso es lo bueno que debe tener cualquier novela negra, y esta lo tiene.

Hay en la novela, desde mi punto de vista, una crítica clara a ciertos aspectos del mundo periodístico, como su banalización actual, la transformación de la profesión en algo que hoy en día cualquiera parece poder llevar a cabo, quedándose en el titular grandilocuente pero sin profundizar en la veracidad de las historias, y sospecho que es algo que genera en su autora un cierto malestar. También una crítica (quizá más velada) a la no necesidad de exacerbar de forma sensacionalista una noticia con un fin comercial, e intentar defender lo contrario, la sobriedad y veracidad en la información por encima de todo.

Tres días contiene una historia tremenda, que no puedo desvelar porque rompería la magia de la novela a sus futuros lectores, pero si tuviera que sintetizarla en una frase, utilizaría una que Mónica ha escrito en la misma:

¿Qué puede pasar para que a un tipo normal lo maten así?

Esa pregunta sintetiza, en mi opinión, el germen, núcleo y razón de ser de esta novela que seguramente no dejará indiferente a nadie y que os recomiendo por su intensidad, veracidad y solidez.

sábado, 26 de septiembre de 2020

ENTREVISTAS SINGULARES-90: EMILIA ALEGRE

Emilia Alegre es una ESCRITORA SINGULAR. Seguimos con nuevas escritoras del Taller de Escritura Creativa de Benicàssim. Emilia se unió al taller hace un par de años y desde su incorporación hemos podido degustar la elegancia del clasicismo en sus relatos. Se nota que es una lectora amante de las novelas del XIX, de la literatura que remueve, que incomoda y que hace estremecerse al lector. Intuyo su predilección por las tramas complejas y por toda aquella obra que no deja indiferente.

Y eso lo transpira en sus relatos, con muchas capas de creación pictórica, con reflexión inteligente, rodeados de los grandes temas de la literatura universal y de la tradición más clásica de la prosa escrita. Cuando Emilia lee cualquiera de sus relatos la clase se paraliza y nos embarcamos en un viaje literario de largo recorrido, en una historia completa y barroca que nos abraza y nos adorna la escucha. Emilia escribe su prosa maximalista, fértil en adjetivos y proposiciones y no escatima en descripciones que nos transportan a la escena que ha imaginado, de manera casi real.

En esta ocasión Emilia ha escrito un relato profundo y tremendo que nos acerca a ese final que todos tendremos y nos lo ofrece en forma de joya, con su manuscrito y su recitado que es un placer para los oídos.

¡Qué bueno sería acudir a un recital literario de Emilia en el que no solo ofreciese su literatura, sino también recitase versos de los grandes, de Lorca por ejemplo! Ahí dejo la sugerencia.

Y para que conozcáis un poquito más a su autora, una breve entrevista a continuación.

Tarde serena

https://www.youtube.com/watch?v=KZQTyu_Tvi4&feature=youtu.be

La tarde había envejecido. Ya las soledades sobraban y apenas hacían sombra en el patio del viejo molino. La fragilidad de Serena se mantenía en su languidez de siempre, expectante como el primer día. La curva de su espalda en espiral, con el orgullo se bastaba a sí misma. Tantos amaneceres a la espera, tantos ocasos cerrados de un portazo, y aún así, esa sonrisa, libre, pero permanente en la comisura de sus finos labios.

Dulce Serena, eres única. Ya la tarde se va y quizá no vuelva. Mujer, que entre la serenidad vas sumando con tus ojos cansados las imágenes del recuerdo vivo. Mantienes el olfato agudo a la espera eterna de lo que no llegó nunca, salvo,…ese susurro leve de la rojiza libélula, con ese revoloteo anaranjado de niño en juego, esa alegría perdida, las risas de la niña que fuiste, para no regresar.

Leve, como el vaho de su frágil figura, Serena aposenta sus blandas nalgas en el viejo columpio, carcomido por el viento, ya viejo también y bajo la acogedora higuera añosa oye su voz desgranada, entre el suave vaivén, como una carta de amor de despedida.

“Mi querido amor de siempre, si el destino alentó bien nuestro encuentro, ¿por qué pudo más el temor, esa extraña cobardía del miedo a lo amado, por desconocido y por sospechoso, paradoja del absurdo? ¿Cómo hizo para, entre malas hierbas, doblegarnos y atarnos a la rama espinosa del mal que inmovilizaba tu sonrisa en mi sonrisa helada?

¡Ay amor, que ya no queda tarde!”

La anciana bien lo sabe y allá va, abrazando el aire cálido en las tinieblas de la última noche.




ENTREVISTA SINGULAR

1.- ¿Cuál es el principal motivo que te empuja a escribir? ¿Recuerdas cuál fue la primera vez que comenzaste algún texto? ¿Lo guardas todavía? ¿Te atreverías a publicarlo a modo de relato?

La necesidad de emborronar la angustia de las emociones que se desbordan y buscar la belleza perecedera del momento. Alivia reinventarme el mundo.

Recuerdo estar jugando con las letras del abecedario que estaba aprendiendo con desgana, era una niña muy rebelde y me obligaban a estudiar con castigos, y de pronto maravillarme al juntar unas letras, descubriendo un significado mágico y asombroso al unirlas al azar. Apenas tenía 4 años y me sentí agradecida.

El caos de mis escritos anda esparcido por los rincones de mi casa y en mi desmemoriada cabeza, aún así los he protegido con alevosía y amor propio. Con el pasar del tiempo y en el hoy presente siento la necesidad de poner orden en todos los escritos, dejarles salir al exterior y liberarlos de mi "domini".

2.- Imagina que tuvieras la posibilidad de publicar un libro con una editorial de tirada nacional y tuvieses libertad para elegir el género y la temática. ¿Cuáles serían y por qué?

La vida es una acción de movimiento con aprendizaje. De otro modo el ser humano se aburre y empiezan los destrozos. Mi libro favorito es aquel que me enseña, me emociona e incluso me abre el corazón en una nueva dirección desconocida. Desearía una mezcolanza, un género por descubrir que incluyera experiencia o ensayo, biografía, humor, ilustraciones, juego...que el resultado transformara para bien a las personas que lo poseyeran y leyeran. Soñando menos me conformaría con mi propia historia "no vivida", vaciarme para poder liberarme de las frustraciones de esta "santa y atormentada vida nuestra" que a todos nos duele.

3.- Te pido que seas tu crítico/a más duro/a. Dinos qué se te da peor a la hora de escribir y cómo intentas resolverlo.

Busco la perfección con toda la belleza y esplendor del momento que es variable sin descanso, es decir soy una auténtica calamidad para mí misma. Soy insoslayable y excesivamente exigente y al mismo tiempo cambiante de parecer...Si a lo dicho añado que Dña Pereza y Dña Contemplación me pueden, quedan pocas puertas de salida. Los años que he vivido son los suficientes para aceptarme con mis defectos y virtudes, pero es el saber que el tiempo de mi camino va reduciéndose lo que me espabila cada mañana al despertar y me recarga con un tándem de compromiso y esfuerzo que me proporciona la paz que ando buscando...

4.- ¿Cómo sería tu presentación ideal de un libro? Quiero decir, qué elementos tendría que tener para que resultase interesante, amena y entretenida.

Haría teatro, un fragmento de la obra, una representación con decorado incluido y por supuesto música, a ser posible en directo. Aunar las artes en bella sintonía.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Tanto digital como en papel, resulta muy difícil elegir qué leer ya que normalmente nuestro tiempo de lectura es limitado. En tu caso, ¿cuál es el criterio que sigues para la elección de una próxima lectura?

El boca a boca es el más fiable, el autor y su trayectoria también, pero por encima de todo está mi apetencia del momento porque necesito una atracción que me cautive.

6.- Vivimos en el mundo de la hiperconexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.

¡Las detesto! Ponerme delante del ordenador me provoca aversión porque sé que va a engancharme hasta olvidar el tiempo, mi tiempo que es sólo mío. El móvil empecé a usarlo con desgana y ahora es mi tercer "manojo" y me tiene atada sin remedio en una mezcla de te quiero-no te quiero y así cada día. Puede que los abandone a los dos un día de estos.

7.- ¿Cómo te calificarías como lector/a? ¿Qué géneros te gustan? Y ¿en qué momentos disfrutas de la lectura?

Siempre tengo varios libros empezados a la vez y si puede ser en diferentes idiomas mejor, francés, inglés y español, así a mi antojo y capricho pues tengo hambre ansiosa de conocimiento. Otra cosa es acabarlos o finiquitarlos pero el batiburrillo en mi cerebro sí que está asegurado.

8.- ¿Cuál es tu secuencia a la hora de estructurar una novela, o el género que escribas? Me refiero a cuál es la cadencia de creación: ¿Primero los personajes, o el conflicto principal, o el final, o cómo lo acometes?

Escribo por impulsos. Primero me llega una señal, un despertar y el arranque que es lo más costoso para mí. Una vez empezado el texto, el ritmo está lleno de disonancias, de personajes que bullen por lucirse, de luchas internas que quieren empoderarse, es el guión de la vida misma.

9.- Me gustaría que definieses ese momento en el que das por finalizado un libro/relato. El momento final, cuando recibes las galeradas y les das el último ok.

Si lo releo es un error, porque lo corrijo siempre, le doy la vuelta de campana y vuelta a empezar. Sin embargo, si apago al "Pepito Grillo" impertinente y consigo mantener la serenidad de la distancia, como si el escrito fuera de otro autor, la empatía y la generosidad me envuelven entre algodones de placer.

10.- Te pido ahora unas respuestas rápidas


a) Recomiéndanos un libro y el motivo por el que tendríamos que leerlo.

"Le Petit Prince", es valiente por su sencillez y esencia, su lectura atiza al ser angelical que llevamos dentro adormecido y que nos despojamos con demasiada facilidad. Es un galanteo a la imaginación.


b) ¿Cuál es tu escritor/a favorito/a?

La admiración me sorprende pocas veces en la obra completa de un creador. Hay obras de autores franceses como Flaubert y su "Madame Bovary" y Camus con su novela L'Étranger que me cautivaron por diferentes razones en su momento. La poeta Emily Dickinson me tiene fascinada por su complejidad.


c) ¿Qué opinas de los blogs literarios?

Las ataduras me enervan; aun así admiro a los que si los tienen en activo.


d) Un libro que no hayas podido terminar de leer.

Muchísimos, el último "Great Expectations" de Dickens


e) Un deseo literario para el próximo año

Escribir con fervor y finiquitar un cuento que me revolotea como blanca paloma de la paz.


f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.

Una criatura en activo capaz de combinar la pintura, la escritura, la lectura, la música y la contemplación de la vida.

Siento una envidia sana que me corroe el alma.


g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular

Antaño Moustaki "...avec les cheveux au quatre vents... "

Más tarde fue Leonard Cohen y Aute.

Ahora sigo buscando y . mientras cantando.


h) Las 3 características que debe tener para ti un buen editor/a.

Las mismas cualidades que cualquier ser humano decente ,honestidad, inteligencia ( la de la experiencia) y buen olfato o intuición.

11.- Para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.

A cierta altura con miras largas envuelta en verdes,

ríos de plácidos campos de arbolado,

con unas rioladas de sonidos del agua al romperse

en el cárcavo del molino envejecido,  

y a pocos metros cerezos en frutos aupando las risas de unos niños,

cerca un olmo hueco y desconchado con sus hojas esperando el otoño.


martes, 22 de septiembre de 2020

Perfectos desconocidos - la función

Acudimos a esta función en el Teatro Olympia de Valencia, del que ya nos hemos hecho habituales, con todo de cara para pasar una tarde de teatro inolvidable: La celebración de mi 50 cumpleaños, la primera función de teatro a la que acudíamos después del confinamiento, acudir al teatro en familia, con nuestros dos hijos adolescentes y por supuesto la magnífica obra, Perfectos desconocidos, que ya habíamos visto en cine y que nos había encantado.

El Olympia es un teatro que nunca defrauda. Elige los montajes con maestría y el público se entregó, hambriento de teatro después de meses de sequía. Por supuesto, todas las medidas de seguridad: Control de temperatura al entrar, alfombrilla desinfectante para pies, entrada escalonada por filas, butacas vacías ambos lados de nuestro grupo, mascarilla en todo momento y la prohibición de levantarse y salida escalonada por filas también al terminar. Perfecta organización y seguridad.

El montaje supera, en mi opinión, a la película (que como ya he dicho nos había gustado) porque ofrece personajes más reales, quizá simplemente es que los teníamos más cerca, o que sus actores nos convencieron más con sus interpretaciones, pero transitamos todos los estados de ánimo, desde la carcajada literal, que no podíamos parar, hasta el llanto incipiente que todos disimulamos un poco para que no se nos notase. Los actores consiguieron dejar el teatro en absoluto silencio, un silencio tenso, cortante y dramático y también levantar al público en aplausos.

Quiero detenerme en cada actor (la mayoría conocidos quizá más por aparecer en series de televisión, algo que de entrada nos chirriaba un poco) porque todos nos parecieron magníficos:

Olivia Molina: ¿Qué decir de una actriz completa y poliédrica como ella? Simplemente maravillosa, divertida y haciendo honor a su saga familiar

Elena Ballesteros: Naif, delicada y pizpireta, dentro de una mayor madurez de la que yo imaginaba.

Inge Martín: Descubrimiento para mí (no la había visto actuar antes) por su desarrollismo y su realismo costumbrista. Rotunda.

Juan Carlos Vellido: es ya para nosotros un clásico con su enorme trayectoria, sarcástico, genuino y mordaz.

Álex Barahona: he de confesar que es el que más dudas me generaba (porque mi único referente era su aparición en Física o Química) y tengo que decir que es el que más me fascinó. Un 10 rotundo para él, con su personaje complejo, comedido e histriónico a momentos, divertido y profundamente dramático. Un total aplauso.

Bart Santana: También ya lo hemos visto en otras funciones y nos divierte mucho su naturalidad y su sencillez que imaginamos es muy difícil llevar a cabo (ofrecer algo sencillo sin que lo sea)

Ismael Fritschi: El otro descubrimiento de esta función y claro, es el joker, el personaje que se mete al público en el bolsillo, y él lo borda. ¿A que todos querríamos un amigo como él?

Mi resumen es una función redonda con un elenco de actores cohesionados para elevar la obra a un nivel superior que nos hizo gozar como nunca de la magia teatral y de la conjunción de todo lo que nos había llevado esa tarde al Olympia, donde regresaremos, sin duda.

sábado, 19 de septiembre de 2020

Los 50: Esa década por descubrir

Acabo de traspasar el umbral. Ya estoy dentro y me encuentro en una enorme casa desconocida para mí. Parece grande y vacía, pero con muchos rincones y estancias por llenar y por los que transitar. Son los cincuenta, esa década que años atrás parecía el comienzo de la tercera edad y que ahora, en pleno siglo XXI es la de la madurez joven, los antiguos treinta dicen algunos (exageradamente), la década de la plenitud, el sosiego y la serenidad.

Uno no puede dejar de pensar que le queda ya menos futuro que pasado vivido. Y eso da una cierta sensación de prisa. Le da a uno por revisar aquellos sueños que todavía no ha llevado a cabo, las cosas que se quedaron en el tintero en su momento y para las que quizá todavía hay tiempo. La nostalgia amenaza con hacerse presente pero no debemos dejar que nos abrace. En mi caso yo la dejo visitarme de vez en cuando, en pequeñas dosis que me mantienen cerca de lo vivido, pero sin añorarlo en exceso.

50 es un numero redondo, contundente. Un cambio de década que parece anunciar cambios sin saber adónde nos llevará y qué caminos nos hará vivir. En mi caso es una incógnita más ya que en cada cambio de cifra mi vida ha virado hacia una dirección muy distinta. Con 20 me enamoré de la que es la mujer de mi vida, con 30 tuve una crisis existencial en la que me cuestioné todo (¡qué mal me sentaron por Dios!), con 40 cambié de trabajo y de filosofía de vida y ahora llego a los 50, y aquí estoy, esperando a un cambio transcendental.

Intuyo que ese cambio ha venido ya pre-anunciado por la crisis del COVID. Y que va a ser un cambio intelectual. En primer lugar, yo. (No me llaméis egocéntrico). Quiero decir que en primer lugar me voy a preguntar a mí, qué es lo que pienso, qué es lo que quiero, cómo me siento y si me apetece eso que me he preguntado. En segundo lugar, empezar a practicar el NO, que tanto me ha costado en mi vida. NO a aquello que no quiero ni me apetece, sin mayor estridencia ni drama. Vivir el presente con una mirada relajada al futuro y alguna que otra vista atrás fugaz al pasado, pero realzando y poniendo en valor lo que vivo ahora, en este momento por encima de todo. Dejar de dudar. Ante algo que me gustaría llevar a cabo, pero para lo que hasta ahora me planteaba dudas sobre si debería o no hacerlo, voy a dejar de analizarlo tanto y me voy a lanzar a por ello. Practicar más aún la creencia en el buenismo, en la buena gente, en las buenas acciones sin esperar nada a cambio. Y finalmente, valorar lo importante. Y lo importante son los míos, mi familia.

Ese cambio vendrá acompañado de todos esos momentos de la vida de uno en que se dedica a lo que realmente le gusta, con lo que disfruta. En mi caso son cosas sencillas que no requieren ni de lujo ni de ningún oropel: La lectura, que cada día disfruto más (me siento cada vez más cercano del lector voraz que fui de adolescente). Los paseos con Laura, con charla y sosiego que cada vez hacemos más (y más largos). Las tertulias de amigos, ésas en las que hablamos de todo y en las que simplemente compartimos ese momento y por supuesto mis otras mil inquietudes artísticas: la escritura (ya estoy a punto de terminar la primera escritura de mi nueva novela), la pintura, el dibujo, el teatro, la videocreación, la arquitectura y por supuesto la música. ¡La música! Tan importante en mi vida, que cambió mi rumbo y mi forma de ser yo mismo allá por 1987 cuando descubrí a un grupo que tenía un cantante despeinado y mal maquillado llamado Robert Smith. La música que descubro a los cincuenta es mucho más variada e interesante que nunca. Se nutre de actualidad, de recomendaciones imposibles de mis hijos adolescentes, de jazz, de post-rock y de vanguardia.

Y he nombrado a dos adolescentes, claro, mis hijos: Ellos son mi motor, el que me obliga a mantener mi espíritu joven aunque pasen los años y el mío se vaya deteriorando. Por ellos lo hago todo y con ellos disfruto de las sorpresas de las generaciones actuales, de su forma de entender la vida y de su inmediatez y condescendencia con lo que a nosotros nos parecía fundamental.

Son un chute diario de adrenalina y de ganas de vivir que me alimenta y me consume a partes iguales. Y en esa ambivalencia está la salsa de la vida.

Pues eso, que ya soy todo un cincuentón, atípico, relativista, que lucha contra su pesimismo genético y abraza la experimentalidad de todo lo que le queda por vivir.

¡Me doy la bienvenida a la década dorada del siglo XXI!



martes, 15 de septiembre de 2020

Descubrimiento musical de septiembre - Rigoberta Bandini


https://www.youtube.com/watch?v=bYA81QfWSsw


Siempre que buceo en el mundo musical para buscar el #descubrimientomusicaldelmes, lo hago en formato placebo. Busco mi radar de novedades y simplemente escucho, sin saber el nombre del artista ni de la canción y voy filtrando por las emociones que la música me hace sentir, durante un par de horas.

Una vez he seleccionado la canción que me va a llevar a escribir el post sobre ella, averiguo quién es el artista y entonces buceo en su música para ver sus anteriores trabajos y ver si tiene una evolución coherente.

Este mes, la candidata elegida ha sido Rigoberta Bandini, alter ego de la artista Paula Ribó (30 años, Barcelona) multifacética y niña-adolescente hiperactiva y prodigio pues con menos de tres décadas a sus espaldas, ha compuesto canciones, escrito y dirigido una obra de teatro y publicado un libro, además de haber hecho doblaje de películas. Todo ello conforma sin duda lo que para mí es una artista multisensorial que diversifica su dedicación al arte como lo hacen los verdaderos artistas.

Pero vuelvo a lo que realmente me hizo elegirla como descubrimiento de este mes, y es su canción, el single que acaba de lanzar en plataformas de streaming, In Spain we call it Soledad. Una maravilla que engancha, inquieta y sorprende a partes iguales. Cuando la escuché por primera vez, su comienzo, hablado, me hizo pensar que estaba ante la típica canción de una rapera latina pretenciosa. Pero enseguida los tiempos de electro pop empiezan a acompañar a esa voz modulada con sombra y profundidad, que dista mucho de la que tiene la artista en sus anteriores singles y que, en mi opinión, es una parte importante del éxito del actual. Los tiempos pop dan paso a síncopas de cut & paste y de música más electrónica y entonces comienza el spanglish que resulta rotundo. Literatura en pequeñas píldoras que conforman un mensaje que llega. Y es entonces cuando la canción crece y crece hasta el límite de la majestuosidad, como los grandes hits de Goldfrapp o Roisin Murphy. Combina entonces una melodía pegadiza, con el estribillo en spanglish y los arreglos electrónicos y sintéticos que a mí tanto me gustan y que creo van a ser atemporales y es entonces cuando la canción todavía da un giro más raro y se arranca a decirle palabras de amor a Mónica Naranjo.

Es una mezcla colosal, perturbadora y fascinante que me ha sorprendido tanto que aún estoy un poco en shock emocional musical y sin poder parar de escucharla.

Es una semilla que germinará en un futuro con esta artista prometedora que es Rigoberta. Para mi lista de “A seguir en el futuro”.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Hay otros mundos interiores

(Relato publicado el 15/9/2015)

Hoy he circulado por Dhaka y observando las gentes y los lugares en los que transcurre su vida me he hecho una reflexión. Me pregunto si en su batalla diaria por sobrevivir, en unos casos, por sacar adelante una familia que vive en la indigencia en otros, o simplemente por mantener una existencia decrépita en un circundante del que no tienen ninguna esperanza de salir, debido al clasismo y la segregación existentes, queda espacio u ocasión para la reflexión interior, para el amor, para los hobbies e, incluso, para la risa.

Desde nuestro punto de vista occidental sin duda que no lo hay, pues imaginamos de forma casi instintiva que todos ellos son desgraciados, viven tristemente y consideramos que su mayor fortuna sería salir del mundo en el que viven.

Pero, ¿acaso hemos preguntado en alguna ocasión a algún habitante de estas lindes u otras similares por tan pejiguera cuestión? Sin duda la respuesta es no. Y por tanto, debemos concluir que nuestra respuesta y opinión son completamente infundadas y escoradas en una determinada dirección a la que el consumismo y el capitalismo nos dirigen.

Sí, hoy he concluido que una vida, por tremenda que sea, ha de estar compuesta de todo eso. A la miseria y la necesidad, obligatoriamente han de acompañarles, aunque sea en pequeños intervalos, la felicidad, la amistad y todas las pasiones humanas. Y estoy por completo convencido que descubrir cómo se transmutan y experiencian ellas en estas personas será materia sustanciosa para una gran novela.