jueves, 25 de abril de 2019

ESCRITORES SINGULARES-61: MÓNICA MIRA

Mónica Mira es una ESCRITORA SINGULAR. Periodista de profesión (Periódico Mediterráneo) ha publicado ya tres novelas centradas en las relaciones humanas y familiares, y relacionadas con la influencia de la enfermedad y de las situaciones límite en las personas, durante y después de sufrir colateralmente una larga enfermedad.
Su última novela, titulada Donde la vida nos lleve, ha sido publicada por Versatil ediciones, dentro de su línea de narrativa romántica. Su acción transcurre en Peñíscola y en ella se adentra en la vida de los protagonistas de su anterior novela, muchos años después de cuando transcurrió, realizando un enlace que trasvasa las páginas del libro, las de una historia concreta para volver a crecer de nuevo.
Mónica participa activamente en el club de lectura de la Biblioteca de Nules, llamado Cosas & Musas, donde han organizado visitas muy importantes de autores de renombre nacional, siempre con el interés de fomentar la lectura y el amor por la literatura y por la reflexión.
En esta ocasión Mónica nos ofrece un relato que roza la metafísica, nos habla de lo importante de los bienes inmateriales, de las sensaciones, los recuerdos, los olores, las sonrisas, algo tan alejado del mundo material y consumista en el que vivimos. Un relato fascinante. Os recomiendo que lo leáis y por supuesto que leáis su nueva novela, algo que yo empezaré a hacer muy pronto y que “cronicaré” en este mismo blog con una crónica de lectura.
Y para que conozcáis un poquito más a su autor, una breve entrevista a continuación.

RELATO 1

No te dejaré fortuna con la que organizar un 'día de mañana' sin dificultades ni obstáculos materiales que te frenen.
No seré yo quien te garantice una vida fácil, ni un camino allanado.
No te prometo una existencia sin sufrimiento.
Aunque me pese, no te legaré la inmunidad ante el dolor, ni el físico ni el emocional.
En mi herencia no obtendrás grandes bienes que atesorar ni de los que presumir, cosas con las que llenar espacios, bultos con los que aparentar grandeza.
Es bastante probable que mi apellido no te abra puertas ni te brinde reverencias, porque compartimos una denominación humilde que nos sirve para identificarnos junto a un número en un DNI, tan iguales y tan diferentes como el resto, como los de cualquiera. 
Aún así nuestro apellido será el que tejerá ese lazo que engarzará generación tras generación y nos hará uno pese a ser tantos. Eso eres para mí, el Uno entre tantos.
Si por lo que yo te deje depende no serás rico ni famoso. Un notario no llenará folios con propiedades que repartir entre quienes esperan algo donde en realidad ya no queda lo esencial.
Pero sí te prometo un legado de sonrisas. Todas las posibles.
Firmaré donde me pidas por todos los abrazos que debo y prometo darte siempre que necesites, incluso cuando no los esperes.
Te garantizo momentos, tantos como el tiempo nos permita. De muchas risas y alguna lágrima. De riñas y reconciliaciones.
Prometo estar al margen cuando te sobre, pero no dudes que mi paso será el primero cuando te falte.
Me comprometo a no dejar de sentir orgullo por la existencia que eres, por los nexos que nos unen.
Me esforzaré cuanto pueda por mitigar tus penas, apaciguar tus pesares y engrandecer tus alegrías.
Te prometo juegos, descansos, ocios y aburrimientos, tantos como podamos cultivar juntos.
Te lego puestas de sol, días de playa y arena, inviernos de tele y palomitas, de parchís, de videojuegos y de siestas, mucho mejor si llegan entre cosquillas y risas.
Mi herencia para ti serán esos instantes inmortales, porque no puede morir lo que es eterno, como todo lo que somos más allá de lo que solo es visible al tacto.
Creatividad, inspiración, emoción, pasión... eso que no se escribe en un testamento será todo lo mío que te garantizo. Porque eso es lo que quiero que guardes de mí cuando ya no esté. Y por eso no dedicaré más tiempo del necesario a llenar las arcas, porque necesito cada minuto que nos brinde el reloj para seguir almacenando lo que alimenta los recuerdos imborrables, esa herencia que no llenará cajas, pero no deja vacíos.


ENTREVISTA SINGULAR

1.- ¿Cuál es el principal motivo que te empuja a escribir? ¿Recuerdas cuál fue la primera vez que comenzaste algún texto? ¿Lo guardas todavía? ¿Te atreverías a publicarlo a modo de relato?
Empecé a escribir muy joven, casi te diría que muy niña. Escribía muchas historias que leían mis hermanas y mis primas, y yo ya creía que así alcanzaba la cúspide de la creatividad. Tenía un tío con una imprenta que me encuadernaba mis historias y las conservo casi todas. No sabría precisar con exactitud cuándo fue, pero tengo libritos de esos del año 85, 89, 90… Y es evidente que no me atrevería a publicarlo ahora por razones obvias. Me siento orgullosa de lo que hacía con esa edad, al fin y al cabo es la esencia de lo que soy hoy, pero no está para publicar, ni pensarlo (jajaja). Mi principal virtud o defecto, según se mire, es que se me da bastante mal escribir corto, tengo pocos relatos…

2.- Imagina que tuvieras la posibilidad de publicar un libro con una editorial de tirada nacional y tuvieses libertad para elegir el género y la temática. ¿Cuáles serían y por qué?
Bueno, la verdad es que he tenido la suerte de poder publicar con una editorial de tirada nacional. No elegí el género, la temática sí, claro está. Fue la editorial Versatil, conocí a mi editora en el segundo ENDEI. Decidieron que la historia que les conté era de género romántico, aunque yo la veía más como un drama. Me han vuelto a publicar y ha sucedido lo mismo. No me incomoda el género, pero es cierto que lo que preparo ahora no tiene nada que ver. Y es que, no sabría decir por qué, la reflexión y el análisis sobre el sufrimiento de las personas, qué lo motiva y por qué lo arrastramos, por qué no podemos desprendernos de él, es algo que me fascina y escribo sobre eso. Si eso no gustara a las editoriales tendría serias dificultades para publicar. Escribo mucho por encargo, a diario, es mi trabajo, no podría hacerlo cuando escribo por devoción.

3.- Te pido que seas tu crítico/a más duro/a. Dinos qué se te da peor a la hora de escribir y cómo intentas resolverlo.
Ser escueta. Me pasa cuando escribo novela, pero también cuando escribo noticias en el periódico. Es importante saber  concretar, decir lo mismo con menos palabras, dar menos vueltas a determinadas cosas, y estoy en pleno proceso de aprendizaje. Antes no lo hacía, pero ahora me leo y me releo mucho para tratar de controlar eso.

4.- ¿Cómo sería tu presentación ideal de un libro? Quiero decir, qué elementos tendría que tener para que resultase interesante, amena y entretenida.
Para mí no debería faltar la música –de hecho, en la presentación en Nules de mi anterior novela ‘Me cuesta tanto olvidarte’, me acompañaron una amiga soprano y dos músicos (saxo y bajo) y vistió mucho el acto, fue emotivo. Una presentación, a mi parecer, debe tener mucha interacción, a la gente que asiste le deben surgir preguntas, ganas de saber. Aunque no hay una receta infalible para conseguir esa ‘presentación ideal’ de la que hablas. A veces, tienes todos los elementos que te gustaría y no funciona, y otras, con algo improvisado va muy bien.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Tanto digital como en papel, resulta muy difícil elegir qué leer ya que normalmente nuestro tiempo de lectura es limitado. En tu caso, ¿cuál es el criterio que sigues para la elección de una próxima lectura?
Desde hace tres años lo tengo muy fácil. Formo parte de un club de lectura, el de Cosas & Musas de Nules, que todos los meses, el primer viernes, se reúne para comentar una novela con su autor/a. La elección de las obras es ‘colectiva’, por decirlo de algún modo. Alguna de las integrantes debe habérsela leído y recomendarla al resto. Excepcionalmente, la selección es por el nombre del autor o autora, hacemos la gestión y si sale bien, conseguimos cosas como que estén en Nules Víctor del Árbol, Juan Gómez Jurado, Espido Freire, Juan Soto Ivars… Así que, mi elección de la siguiente novela es sencilla: la que esté en el siguiente club de lectura. Cierto es que tengo en la estantería libros que me apetece mucho leer y que no llegarán al club por razones obvias (autores extranjeros, sobre todo), pero tiempo habrá.

6.- Vivimos en el mundo de la hiper conexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.
Utilizo muchos las redes. De hecho, pude publicar mi primera novela gracias a ellas. Fue una autoedición que realicé a través de un micromecenazgo, lo que ahora se llama crowdfunding. Planteé en Facebook que iba a publicar un libro y pedí la colaboración de la gente: consistía en que adquirieran la novela antes de estar publicada a coste de impresión, y salió tan bien, que de ahí ha surgido la siguiente y ya llevo tres. Las dos últimas con una editorial de distribución nacional. Las redes, bien utilizadas, son una herramienta excelente de comunicación. Prefiero el Facebook, de vez en cuando uso Instagram y mucho menos Twitter.

7.- ¿Cómo te calificarías como lector/a? ¿Qué géneros te gustan? Y ¿en qué momentos disfrutas de la lectura?
No sabría cómo definirme. Creo que es muy complicado. Nos gusta etiquetarlo todo, autores de un género u otro, lectores… Pues leo lo que me apetece en cada momento. Si me gusta lo acabo y si no, lo abandono, no suelo leer algo que no me conecte. En el club de lectura tratamos de variar de género precisamente para enriquecerlo y para que no nos encasillemos. Sobre todo han venido autores de novela negra, pero hemos leído romántica, narrativa, excepcionalmente relatos… Me recomendaron hace poco leer a Borges y de vez en cuando leo alguno de sus cuentos. En la mesilla tengo Soy un gato de Natsume Soseki y 1Q84 de Haruki Murakami, desde hace mucho tiempo. También fueron una recomendación. Son experiencias distintas y por eso me resultan tan interesantes, pero soy de leer muy despacio (te diría que paladeo las palabras) y eso puede ser un hándicap a efectos de cantidades, además tengo dos hijos, uno todavía muy pequeño, trabajo en un periódico donde escribo a diario, y a parte, me gusta escribir, el cine… el tiempo desaparece entre las manos tan deprisa… Disfruto de la lectura cuando el reloj y el cansancio me dejan, siempre suele ser a deshoras. Mientras estoy junto a mis hijos hasta que se duermen es lo más habitual, en la recta final del día. Antes leía en todas partes. Ya volverán esos días, ahora tengo obligaciones/devociones por las que no me importa aplazar esos momentos de intimidad.

8.- ¿Cuál es tu secuencia a la hora de estructurar una novela, o el género que escribas? Me refiero a cuál es la cadencia de creación: ¿Primero los personajes, o el conflicto principal, o el final, o cómo lo acometes?
Las tres que he escrito han evolucionado de manera bastante parecida. Tengo claro sobre lo que quiero escribir, en la primera quise reflexionar sobre cómo afecta a una hija una mala relación con sus padres y cómo puede vivir una mujer que sufre malos tratos. A partir de ahí creció el resto de la historia. En la segunda, me planteé la pregunta sobre qué impacto tiene en los cuidadores una enfermedad como el Alzheimer. La protagonista, muy joven, abandona su vida por cuidar de su padre. La novela empieza cuando él muere. ¿Qué pasa después? Y en la tercera, quería volver sobre los personajes de la anterior, pero años después. Siempre me ha llamado la atención que nos conformamos con saber de los protagonistas de las novelas hasta donde nos cuenta el autor, aunque la vida sigue después, pero ¿por qué camino? El resto es todo un poco improvisación, es como marcar una línea recta que después se retuerce, se estira, se enreda, a medida que va avanzando.

9.- Me gustaría que definieses ese momento en el que das por finalizado un libro. El momento final, cuando recibes las galeradas y les das el último ok.
Pues experimento una verdadera liberación y una gran sensación de abandono. Dedicas tanto tiempo (que tienes que quitarle al resto de tu vida, el trabajo, la familia…) que quieres acabar, hacerlo lo mejor posible pero acabar cuando antes. Pero en el momento en el que sucede, lo hechas de menos, yo no hago más que preguntarme si podría haberla mejorado un poco más si le hubiera dado otro repaso… Creo que es una exigencia agotadora y maravillosa, porque ser críticos con nosotros mismos es el mejor sustrato para el crecimiento personal.

10.- Te pido ahora unas respuestas rápidas

a) Recomiéndanos un libro y el motivo por el que tendríamos que leerlo.
Es lo mismo que pedirme que te defina cuál ha sido el mejor momento de mi vida. Soy madre de dos niños, solo empezando por ahí ya puedes imaginar la complejidad… No sé qué decirte. Tengo tantos amigos escritores y he conocido personalmente a tantos otros que me han sorprendido y admiro como autores, que me parecería injusto recomendar a uno y a los otros no. Quizás te recomendaría una novela que me fascinó en la juventud, ‘Cuando la ciudad duerme’ de Frank Yarbi. Todavía recuerdo las emociones que experimenté cuando la leí, no podía dejarlo. Curiosamente, lo comenté a alguien hace poco y después de atender mi recomendación me dijo que no le pareció para tanto. Tengo pendiente volverla a leer para ver qué siento ahora, tantos años después. Os voy a recomendar ese para que me digáis vuestra opinión. Es una buena manera de comprender cómo evolucionamos como lectores con la vida.

b) ¿Cuál es tu escritor/a favorito/a?
Me pasa lo mismo que antes. No puedo decir uno, o dos, sin ser injusta con todos los demás. En realidad no tengo ninguno favorito, serían muchos a los que admiro. No soy de referentes, es una manera de simplificar muchas las influencias que recibimos de todos los demás.

c) ¿Qué opinas de los blogs literarios? Háblanos un poquito del tuyo
Pues hay de todo. Hay blogs de reseñas que son de gran utilidad, porque se esfuerzan por realizar valoraciones respetuosas y elaboradas de las lecturas para recomendarlas, y hay otros que están pensados para que a quien los lleva le regalen libros… En cuanto a los blogs de escritores, pueden estar muy bien para conocerlos un poco más, profundizar sobre su manera de escribir… Es como todo en la vida. Hay que saber escoger los blogs que seguimos, porque pueden ser muy interesantes y nos pueden aportar mucho. Y en mi caso, no considero que tenga un blog literario. Tengo un blog medio abandonado donde solo publico de vez en cuando. De verdad que no me da la vida para más. Por mi trabajo me paso la vida delante del ordenador y las redes… No recuerdo la última vez que publiqué algo en él.

d) Un libro que no hayas podido terminar de leer.
Varios. Tampoco me resulta justo decirlo, porque mi opinión es solo eso, una opinión, un criterio subjetivo que no quiero que influya a nadie. Solo abandono los libros que no me gusta leer. Aunque reconozco que algún mes en el club de lectura no me ha dado tiempo a acabar la novela escogida (ya te he comentado que leo muy despacio) y para llegar a la del mes siguiente he tenido que abandonarla a pesar de que me gustaba mucho. Ese fue el caso, por ejemplo, de Sucios y Malvados, de Juanjo Braulio. Ahora están rodando una película con su anterior novela. La retomaré en cuanto tenga la oportunidad, porque es muy intensa.

e) Un deseo literario para el próximo año
Que aumente el número de lectores, que disminuyan las descargas ilegales de manera directamente proporcional al incremento de número de usuarios de las bibliotecas.

f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.
Que Juan Gómez Jurado llenara la biblioteca municipal de Nules. Me encanta que mi pueblo se movilice para conocer a un escritor.

g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular
Buf!, me lo estás poniendo muy difícil. La música forma parte de mi vida y escucho mucha música, cuando escribo y cuando no. Llena mis soledades, mis alegrías y mis penas. Creo que tengo una canción para cada momento de mi vida. Ahora mismo, estoy escuchando a Alejandro Sanz y Judit Nedderman compartiendo una canción preciosa, ‘Este segundo’, él canta en español y ella en catalán. La música rompe todas las fronteras. Pero podría decirte tantos…

h) Las 3 características que debe tener para ti un buen editor/a.
Sensible, exigente e interesado en su justa medida.

11.- Acabas de publicar tu nueva novela titulada Donde la vida nos lleve que muy pronto leeré. ¿Nos podrías contar un poquito cómo se gestó tu idea de esta novela?
Pues nació gracias a la anterior. Como te he adelantado, en ella quise contar precisamente dónde ha llevado la vida a los protagonistas de la anterior. Como periodista escribo muchas noticias sobre muchas personas de las que no vuelvo a saber nada, y me resulta muy triste, porque una vida no se puede resumir en una noticia. En mis novelas soy libre y eso he hecho, ese ejercicio de libertad, de contestarme a mí misma dónde están mis personajes años después. He escrito sobre cuestiones que me apetecía mucho plantear: la maternidad, el amor y la rutina, la amistad, los traumas que arrastramos, los errores que cometemos cuando creemos que actuamos por el bien de los demás… Y quería hablar de mi tierra, donde vivo, Peñíscola, la Vall d’Uixó, la Vilavella, porque es mi lugar en el mundo y quiero que quien me lea, sean 10 o 300 personas, sientan eso.

12.- Para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.
Esta vez me lo has puesto muy fácil. Estar sentada en el sofá de mi casa, mirando la televisión o haciendo cualquier otra cosa, relajada, con mis dos hijos encima de mí (literalmente, no sé cómo mi cuerpo da para tanto), o cogidos de la mano, caminando mientras no dejan de hablar, y mi marido bien cerca. Vivo la felicidad cada día gracias a ellos. Todo lo demás es relativo para mí.

miércoles, 24 de abril de 2019

La mujer comestible - mi crónica de lectura


Acudí a leer La mujer comestible, primera novela publicada de Margaret Atwood movido por el interés que generó en mí haber mirado la primera temporada televisiva de El cuento de la criada, que me pareció demoledora e innovadora.
Y así, con esas (supongo) altas expectativas comencé la lectura de esta primera publicación de Atwood. Y a medida que avanzaba la trama de las dos amigas que comparten piso, Ainsley y la protagonista, Marian cuyo comportamiento resulta sorprendente, por no decir desquiciante en algunos pasajes, desde el principio, situé la novela en Estados Unidos en el momento actual. Y desde ese prisma de espacio-tiempo la asimilé e interioricé. Entonces empezaron a surgir las preguntas. ¿Realmente es tan importante/interesante lo que les sucede a ambas? Una vida anodina realizando encuestas de satisfacción de distintos productos es la que vehicula la existencia de Marian y otra mucho más singular todavía, la de intentar ser madre a toda costa, sin pretender tener pareja, la de su compañera Ainsley.
Entonces surgen las dudas de Peter, novio al uso de Marian, con respecto a la entrada en la década de los treinta, cuando todos sus amigos se casan y forman familias estándar, a él le entra la prisa y le pide en matrimonio. Y entonces Marian comienza a comportarse de forma extraña: se echa a correr y abandona el grupo de amigos con el que está, abandona una fiesta de pedida en la que ella es la protagonista para irse a liar con un tipo raro en la lavandería del pueblo y comienza a “dejar de comer” alimentos.
Ainsley provoca y consigue ser madre en solitario, aunque para ello tenga que abusar y traicionar a Duncan, de una forma que si se hiciese al revés, (un hombre a una mujer) daría mucho que hablar…
Entonces es todo como muy casual, muy de teleserie de los 90 si me apuras, muy Friends llevado al extremo. Y me digo, pues bueno, no hay para tanto. Todas las expectativas creadas por El cuento de la criada se caen como un suflé. Y me digo, bueno, esta fue su primera novela. Seguramente luego mejoró su oficio.
Y para cuando ya estaba dispuesto a sentenciarla como una novela mediocre, leo por casualidad que fue escrita en 1969. Y entonces, sucede un click. Ya nada es lo que parece. Nada de lo premeditado resultaba tan evidente a finales de los 60. Ya no hay teleserie de los 90. Ya no hay Friends. Lo que hay es valentía, defensa de la libertad de la mujer por tomar las riendas de su propia vida y desde luego una visión nada habitual para el momento en que se escribió.
Y es cuando la crítica que iba a hacer se torna en contra mía como un boomerang. Retorna cargada de significado, de poso, de lucha por la identidad femenina y por la singularidad de la mujer que quiere ser como a ella le da la gana y no como la sociedad del momento le dicta.
Y ya puedo unir esta nueva calidad reencontrada con El cuento de la criada. Sí, me ha convencido. Me ha llegado. Gracias

viernes, 19 de abril de 2019

Encuesta literaria a alumnos primero y segundo ESO

Recientemente tuve la oportunidad de realizar una pequeña encuesta con jóvenes de 13-15 años, alumnos y alumnas de primero y segundo de la ESO, durante una charla que impartí sobre música y literatura.

Los datos me han resultado muy interesantes, y debo decir que sorprendentes. Las preguntas básicas de la entrevista fueron cinco, pero sólo he considerado objeto de este análisis tres de ellas que fueron las siguientes:

1) ¿Cuántos libros lees al año?
2) ¿Qué prefieres, libros en formato de papel o digital?
3) ¿Cuál es la red social que más utilizas?

La encuesta no pretende ser científica ni especialmente académica, pero creo que sí puede resultar muy representativa, a nivel general.


Visita al taller de escritura de Benicàssim con 50 Escritores singulares

El año pasado presenté en el taller de escritura creativa de Benicàssim el proyecto 50 Escritores Singulares, en el que muchos de mis compañeros de taller participaron

http://www.rodalia.net/60-visita-de-francisco-urbano-al-taller-de-benicassim

Fue un placer contar con la visita de Rosario Raro para la ocasión, que también participó en el libro como Escritora singular-50.


miércoles, 17 de abril de 2019

ELECCIONES... que comience el espectáculo

Preparémonos para las próximas dos semanas de despropósitos. Como si retornásemos a los ochenta, donde el exceso era tendencia, así nos las vamos a ver con la ya iniciada campaña electoral.
Un escenario en forma de círculo vicioso, formado por los políticos lanzando mensajes huecos de contenido y llenos de artificiosidad, por los medios de comunicación que titularizan hasta la simplificación los mismos, jamás entran al detalle de las medidas realmente importantes, las que nos afectan a los ciudadanos y cultivan un caldo del que se nutren programas de tertulias, chascarrillos, presuntos debates y editoriales y finalmente por los votantes que compramos todo ese tiempo de discusión estéril, que no aclara ninguna idea importante y, aun en el supuesto caso de que lo hiciera la probabilidad de que el político que la ha prometido la cumpliera tras salir elegido es ínfima.

Vivimos en la era digital, en la de la inmediatez en las noticias, en la de ausencia de contacto y relación humana. Con un simple click, podríamos leer y analizar todos los programas electorales de todos los políticos y candidatos sin ninguna necesidad de tener que aguantar días y días de declaraciones, promesas baldías, mítines absurdos a los que van los que ya están convencidos de votarles, por lo que, ¿para qué se gasta todo ese dinero en un acto de autoconvencimiento ya conseguido? Podríamos prescindir de todo eso, de cientos de miles de euros gastados en carteles, propaganda en medios de comunicación, preparación de mítines y ruedas de prensa y utilizar esa ingente cantidad de dinero en algo realmente útil, que ayude a quienes realmente lo necesitan.

Si analizamos cada uno de nosotros nuestro comportamiento como votante, ¿acaso podemos colegir que nuestro voto cambia realmente porque sepamos qué medidas sustanciales diferentes va a llevar a cabo un partido y no otro? ¿Hasta qué punto no se hace ese cambio más imbuido por una mezcla de propaganda, titulares populistas, grandilocuentes declaraciones en temas que ni siquiera nos rozarán en nuestra vida privada y simpatía por el candidato/a en cuestión?

Todo ese exceso propagandístico previo a la votación, en el que nadie dice que va a hacer o pactar lo que luego seguro va a hacer o pactar, crea una nube de expectativas y promesas que se cumplen en una ínfima parte a posteriori, cuando se gobierna, cuando se está en el mundo real, al mando del timón.

Y es que la realidad se contempla desde un lado del cristal cuando se es candidato (o cuando se es oposición) y desde otra muy distinta cuando se gobierna, y cuando para ello, hay que pactar con tu contrincante, hay que ceñirse a las leyes que Bruselas nos impone (sí, la famosa Unión Europea…), hay que contemplar la economía globalizada y por supuesto los poderes fácticos que en este país siguen siendo mucho más importantes que los políticos.

Así que yo no me creo ni el diez por ciento de lo que escucho: los partidos que prometen un montón de medidas sociales, de apoyo a la dependencia, de aumento del presupuesto en mejora de la sanidad y la educación y tantas otras, me convencen, claro en el plano teórico, pero hasta que no me las presenten con un plan presupuestario (que permita Bruselas, claro) no me las puedo creer (ni yo ni nadie) porque son un brindis al sol. Las medidas obvias que todos podríamos suscribir, hacer que las grandes empresas y las grandes fortunas paguen los mismos impuestos que los currantes como nosotros, otro brindis al sol. Debemos asumir que jamás ocurrirá porque ambos colectivos tienen mucho más poder (oculto) del que nos imaginamos. Tampoco me creo las majaderías que otros “nuevos partidos” lanzan siguiendo una clara estrategia para crear polémica y dirigir el discurso. Son ideas en mi opinión tan evidentemente absurdas y alejadas de nuestro plano que sirven solamente para introducirles en el espectáculo. Y tampoco puedo creer a todos aquellos partidos que están en la negación: No pactaremos NUNCA y lo dicen así con mayúsculas con éste o con aquel, cuando es obvio que si la suma de escaños da, lo harán y entonces dirán que es por el beneficio superior de servicio al país. Ya lo sabemos, majicos, no hace falta tanta chaladura. Lo haréis si hay que hacerlo y punto.

Y ya para terminar este frontispicio tenemos la ley D’Ont, por la que a unos partidos les cuesta 400.000 votos un escaño y a otros 15.000. Es así la cosa, qué le vamos a hacer, en una supuesta proporcionalidad. Así que todo lo dicho en los párrafos anteriores además hay que pasarlo por este filtro que luego tergiversa la realidad de los votantes en España.

Para rematar el listado de descreimientos tenemos la corrupción, claro, en todas partes y a todos los niveles. Así que los partidos corruptos siguen ganando en los lugares donde lo han sido sin que al votante parezca importarle demasiado. Quizá porque pensamos que para que vengan otros y roben más pues ya están estos, de una forma ultra simplista.

Así pues, tras todo este análisis mi planteamiento es este. ¿Quiero y debo votar? Sí, sin duda. ¿A quién? Aquí tengo que ir a una decisión de mínimos, o sea, al menos malo, porque no soy capaz de encontrar ninguno suficientemente bueno, en el sentido de: SINCERO, HONRADO, EFICIENTE y COMPROMETIDO. Ya sé que aquellos que leáis esta disertación y seáis votantes de unos u otros partidos pensaréis que esos son los que sí cumplen esos cuatro adjetivos, pero es esa quizá la semilla del problema. ¿Sois/somos realmente críticos con aquellos por los que sentimos predilección política?

Termino con una máxima deportiva que viene al pelo. ¡Que gane el mejor! (Definir “mejor” en este ámbito ya es harina de otro costal)

martes, 16 de abril de 2019

Antes, entonces, nunca - mi crónica de lectura


Tú, que te crees tan apuesto, tan singular, tan bien plantao. Sí, a ti te lo digo, que has conseguido remover mi cómoda lectura en el trayecto de Barcelona a Doha y de ahí a Lahore, en Pakistán, donde terminé Antes, entonces, nunca. Yo que esperaba tener los vuelos tranquilos, disfrutar de tu novela, sin alteraciones, sin cambios de humor, dejando pasar las horas entre las nubes mientras el resto del pasaje dormía y resulta que no solo me obligas a tener los párpados bien abiertos, sino que me empujas a odiarte. Porque con lo mono que eras de niño, con los bonitos recuerdos que has compartido, en esa casa, esas añoranzas de los setenta con las que tanto me identifico en un idílico escenario de nuestra historia reciente, y vas y la jodes…

No sé si coincidió en el tiempo pero estoy seguro de que el tránsito de Antes a Entonces vino acompañado de turbulencias importantes que me obligaron a apretarme el cinturón de seguridad. Y ahí ya la animadversión hacia ti aumentó de forma considerable. A medida que me adentraba en la segunda parte, te iba haciendo preguntas, ¿por qué? Pero ¿quién te has creído que eres? ¿Estás loco? ¿Serás desgraciado? Y otras más fuertes no aptas para horario infantil. Pero aún dentro de ese marasmo de sensaciones y sentimientos encontrados quería saber más sobre ti y sobre aquello a lo que serías capaz de llegar. Claro, navegando por esa prosa que tu autor, Raúl, tan bien sabe urdir y que nos envuelve como si estuviéramos navegando (y no volando).

En Doha tuve un respiro. Tomé aire en la terminal y refrigeré mi hambriento estómago, preparándome para un final que no alcanzaba a imaginar adónde me llevaría. Y creo que tras el despegue la sensación de flotar es lo más cercano que tuve a la dimensión a la que me transportó Nunca. Y esa flotación vino acompañada de muchas preguntas, esta vez realizadas en mi cabeza y a un interlocutor apersonal. Ya no quería preguntarte nada ni interpelarte. Ya no sabía cómo tratarte ni qué pensar de ti. Nunca me dejó fulminado y hundido en las dudas que sigo sin haber podido resolver.

Así que tendré que quedar con Raúl un día de estos y poder calmar mi desazón, clarificar la urdimbre que se volvió muy compacta, quizá demasiado para mi entendimiento, al final de Nunca.

¿Al final de Nunca hay un quizá?