domingo, 23 de enero de 2022

I don't like the fake likes


O sea, no me gustan los “megustan” falsos.

Quiero decir que partiendo de que todo lo que pasa en las redes sociales deberíamos ponerlo muy entre paréntesis, llevo un tiempo observando que hay muchos “likes” de pacotilla. O dicho de otro modo, dar un pulgar hacia arriba es muy simple, no cuesta tiempo, no implica nada, menos aún te obliga y realmente es algo por completo vacío de contenido e intención.

He empezado a ser muy selectivo con mis propios “likes”. Y a “deslikear” algunos dados, una vez analizado el porqué lo di.

¿Para qué sirve que yo señale esa opción en un post de Facebook o Instagram de unos de mis “amigos virtuales”? ¿Qué quiero decir cuando lo selecciono? ¿Que me gusta sin más? ¿Que estoy de acuerdo con ello? ¿Que me parece interesante? ¿Que comulgo con la doctrina que implica lo que dice el post? ¿Nada de todo ello sino simplemente se lo doy para que la persona que lo reciba vea que le he dado al like y entonces, espero, ella me dé a mi post uno en algún momento? ¿Quid pro quo virtual?

Vacuidad absoluta, esa es mi opinión.

Vacuidad, superficialidad e indiferencia. Yo creo que eso es lo que esconde el 95% de las interacciones en nuestras redes sociales.

¿Por qué no somos más sinceros? ¿Por qué no acompañamos el like o el pulgar hacia arriba de un comentario real, sobre lo que realmente pensamos? Like, me gusta mucho lo que has dicho, estoy de acuerdo en tu opinión aunque opino que también podría haber otro punto de vista que quizá no has considerado, este, y entonces lo explicas, por ejemplo.

O tal vez, Like: tu foto es genial aunque imagino que habrás estado un par de horas preparando el escenario porque me parece totalmente irreal y artificial la supuesta pose “casual” que has conseguido.

Quizá, Like pero a tu concierto no voy ni loco porque: 1, me da una pereza enorme aunque espero que vaya mucha gente (no tan perezosa como yo);2, realmente no te suelo escuchar porque no me gusta tu música aunque tú me caigas bien pero no sé cómo decírtelo para que no te siente mal; 3, todo aquello que implique más allá del segundo que utilizo en darte un supuesto apoyo virtual no me interesa.

Si analizamos realmente nuestros propios “me gusta”, los que damos a aquellos a quienes seguimos ¿podemos asegurar que realmente nos implicaríamos de forma real (material) tanto como lo hacemos de forma virtual? Si yo pongo uno a una exposición de cuadros, o a la salida a la venta de un disco o a la publicación de un libro o al estreno de una obra de teatro ¿quiere decir que voy a secundarlo con mi presencia física o apoyo material a cada proyecto? ¿O simplemente acalla mi conciencia virtual, esa que nos hemos autoimpuesto para supuestamente hacer como que seguimos muy de cerca a nuestros amigos virtuales, y luego sigo con mi vida, con lo que esté haciendo?

Es para reflexionar, en mi opinión. Analizar qué porcentaje de nuestra actividad virtual en redes sociales e interacciones virtuales tiene luego continuidad en nuestra vida real.

¿Realmente puedo tener 500 amigos en Facebook? Cuando publico algo en cualquier red social y obtengo 40 “me gustas” ¿realmente le gusta a las 40 personas que lo han visto? ¿En serio? No lo creo. Creo más bien que seguimos una inercia artificial e inmaterial que nos permite seguir con nuestras rutinas familiares y personales, en nuestro sofá, mientras hacemos la comida o viajamos o escuchamos música sin más obligación que la de la inmediatez de algo que a posteriori raramente recordaremos y que, posiblemente, ignoremos en un futuro más que inmediato.

Vacuidad, indiferencia, inmediatez, de carácter efímero e irrelevante. Y entonces ¿para qué tanto me gusta? ¿Qué alimentan los “likes”? Nuestro ego virtual, tal vez. O nuestra supuesta clasificación virtual en una escala redsocialenca que parece que todos sigamos.

El absurdo de lo innecesario, de lo vacuo y de lo ficticio. Eso es para mí lo que tantos “fake likes” significan.

Apuesto por la vuelta al realismo, a la cultura “slow”, a la charla real, cara a cara, a la sinceridad entre amigos que entienden la diferencia de criterio, a la autenticidad y a las redes reales, tangibles y vivenciales.

sábado, 22 de enero de 2022

MALDITOS ESCRITORES en Goodreads

 MALDITOS ESCRITORES en Goodreads


MALDITOS ESCRITORES ya está en Goodreads. Os animo a que compartáis vuestros comentarios, críticas, sugerencias y opiniones sobre la lectura de mi nueva novela.

¡Gracias anticipadas a quienes lo hagáis!

miércoles, 19 de enero de 2022

Descubrimiento musical de enero-2022: FEARING

¿Puede un grupo norteamericano sonar como los Cure de los primeros noventa, rememorar lo épico de los mejores discos de Sisters of Mercy, recordar en su voz a los más oscuros Bauhaus y a la vez parecer completamente actual?

Esto es lo que me ha sorprendido de este grupo de Oakland, FEARING,  formado por James Rogers, Michael Fenton, Brian Vega y RJ Philips, todos músicos con una pequeña historia (breve, dada su juventud) en común: Haber girado con grupos de post-punk y hardcore durante sus primeros años veinte.

Cuando plantearon el proyecto juntos comenzaron componiendo música electrónica, dark house y sonidos industriales a los que posteriormente decidieron añadir letras y riffs de guitarra para terminar consiguiendo “su” sonido, el sonido de Fearing.

Su primer disco se titula Shadow, álbum de debut publicado en 2020 con ausencia completa de luminosidad. Diez temas que transitan por la oscuridad aterciopelada de melodías lóbregas, inquietantes y sonoridad superpuesta de instrumentos.

Shadow - álbum completo

A mí me suenan como si toda la rabia y agresividad propia de los grupos de hardcore y punk se hubiese ralentizado y oscurecido de forma electrónica pero siempre recordando de donde venían, de cuales eran sus experiencias primigenias.

Han grabado para un sello de nombre icónico: The funeral party Records, parafraseando a la mítica canción de The Cure de su álbum más oscuro y deprimente, Faith, de 1981.


El sonido que ha logrado Fearing posee una cohesión natural que a otros grupos les lleva años desarrollar. Una parte de sus canciones tuvieron su origen cuando alguno de sus miembros todavía giraba con su grupo anterior, Creative Adult, una banda Punk norteamericana, rara avis en estos 2020’s.


domingo, 16 de enero de 2022

PRESENTACIÓN CASTELLÓN - 16-1-2022


Un domingo de enero, frío, temprano por la mañana, con las precauciones por la expansión de la variante ómicron y a pesar de todo ello, me habéis acompañado en la presentación de MALDITOS ESCRITORES. Gracias a todos los que habéis venido. Ha sido un gran placer disfrutar de vuestra compañía y de vuestras preguntas y comentarios.

El sol nos ha bendecido con su luz y hemos pasado un rato cordial, frente al mar, en un escenario ideal que siempre nos ofrece el restaurante Ri&Co Bistró de Castellón.

Hemos hablado sobre los entresijos de MALDITOS ESCRITORES, de sus protagonistas, cinco escritores, del crimen que encierra la novela, de Pérez Reverte, del proceso de creación literaria y de muchos otros temas que han suscitado una pequeña tertulia.


Solo tengo palabras de agradecimiento hacia vuestra generosidad por haber compartido conmigo y con Andrea (nuestra genial presentadora y maestra de ceremonia) este vermut literario que para siempre quedará en mi recuerdo como un día muy especial.

Espero que os guste la novela y que disfrutéis con su lectura.

De nuevo, mil gracias por vuestra generosidad.






















sábado, 15 de enero de 2022

Entrevista en el programa Quadern en blanc, de TEVE4

 

ENTREVISTA QUADERN EN BLANC

Este viernes el programa Quadern en blanc, de TEVE4 dirigido y presentado por el incombustible Antonio Arbeloa tuvo la gentileza de entrevistarme con motivo de la publicación de mi nueva novela, titulada MALDITOS ESCRITORES.

Fue una charla muy agradable, como siempre con Antonio, un hombre entregado a la promoción de la cultura de aquí en todas sus manifestaciones, la literatura, la música, la escultura, el teatro, el comic o la videocreación.

En la entrevista charlamos también del blog Loabsolutonoexiste, en el que entrevisté al propio Antonio como ESCRITOR SINGULAR-99, e hizo mención, muy amablemente al hecho de que me siga en mis recomendaciones culturales y críticas literarias y teatrales. Muy amable. Se agradece ese seguimiento.

ESCRITOR SINGULAR-99: ANTONIO ARBELOA

El programa puso también el book trailer de la novela que podéis ver también en este link de youtube.

MALDITOS ESCRITORES - BOOKTRAILER

Presentaré la novela en Castellón mañana domingo a las 11 de la mañana en el restaurante Ri&Co Bistro, de Castellón, de la mano de la escritora Andrea Malinowski. Será un vermut literario al que todos los que acudáis estáis invitados.


martes, 11 de enero de 2022

El número 11 - mi crónica de lectura

Comienzo 2022 leyendo a Jonathan Coe de quien me hice fan lector y absoluto seguidor tras devorar El corazón de Inglaterra. Me encantó su ironía y suave acidez al describir la sociedad británica contemporánea pre-brexit y las novelas que ya he leído suyas me han gustado mucho.

En esta ocasión he terminado El número 11, una novela que centra sus historias en la amistad entre Rachel y Alison y a partir de ahí se ramifica en distintas tramas que pasan situaciones y personajes singulares: El “presunto” asesinato de David Kelly, el inspector envuelto en la filtración de datos que pusieron muy en entredicho la existencia de armas de destrucción masiva en Irak (razón aducida por los dirigentes que justificaron la guerra), la participación de una cantante que triunfó con una sola canción en un reality extremo de televisión, y la crítica soterrada a este género televisivo tan del siglo XXI, un profesor que ha vivido obsesionado con una película que se visionó fugazmente en una cadena de televisión solo unos minutos, hecho que la convirtió en maldita, o un multimillonario que contrata a una joven para cambiar el comportamiento de su hijo, para hacerlo “normal”. También ataca a los tejemanejes de la prensa, a través de la poderosa familia Winshaw, de forma nada inocente.

O sea, temas “tabú” o problemáticos como la inmigración ilegal, las ayudas a los inmigrantes, la homosexualidad, la evasión fiscal o el abuso del poder.

Una maravilla a modo de “melange” de historias inconexas pero que tienen un nexo común, la pareja de amigas que finalmente se reencontrarán y que dan solidez a una novela brillante, ácida e hilarante que recomiendo a todo el mundo.

MI próxima parada con Jonathan Coe será en versión original: Mr. Wilder & Me. Promete.

sábado, 8 de enero de 2022

VOLVER A CANFRANC por partida doble


Hoy regreso a Canfranc por partida doble. 

Por un lado, retomo mi proyecto de dibujar la estación internacional de Canfranc que dejé aparcado cuando nos confinaron en formato 80x100 cm a lápiz y carboncillo y por otro, retomo la lectura de la primera novela de Rosario Raro, Volver a Canfranc, cinco años después de su lectura, pero ahora en su versión francesa: Dernier train pour Canfranc.

Será una experiencia interesante redescubrir esta fantástica historia en francés y releerla a la vez que la voy dibujando. 

Bonito proyecto para el mes de enero.


jueves, 6 de enero de 2022

SEGUNDO PREMIO - Concurso relatos navideños BELCHITE

 

Una nueva Navidad

—¡Quién nos lo iba a decir a nosotros la pasada Navidad! —dijo Matilde a sus hijos mientras servía la sopa—. Hace un año deseábamos mudarnos ya al pueblo nuevo pero por culpa de las rencillas que tuvo tu padre, que en paz descanse, con el dichoso concejal González, nos pusieron en la lista de los últimos.

—Pero ¿qué problema tuvo el papa con ese concejal? —preguntó Guillermo, su hijo mayor.

—Son cosas del pasado, hijo, de cuando tu padre y yo aún no estábamos casados. Disputas que se daban después de la guerra entre personas por tonterías. En unos casos eran por el lindero de algunos campos, en otras por si habías dicho que eras de un bando o de otro o lo habían escuchado por la calle. Habladurías y malentendidos que terminaban envenenándose y produciendo un odio visceral.

—Pobre papa, le hubiera gustado ver que al final, hemos conseguido casa en el pueblo nuevo. Estaría feliz por habernos mudado al Belchite nuevo, que era lo que siempre quiso, desde que anunciaron que se empezaba a construir.

—Sí. Es una pena que muriera la Navidad anterior, de aquella maldita neumonía. Pero no nos pongamos tristes, que hoy es un día de celebración. Es Nochebuena, estamos todos juntos en nuestra nueva casa, todos sanos y con una buena cena que llevarnos a la tripa. Así que vamos a rezar por él y a dar gracias a Dios.

Y los cuatro rezaron un Padrenuestro y un Avemaría por Antonio, que hacía doce meses que les había dejado.


Era veinticuatro de diciembre de mil novecientos sesenta y seis y era la última familia que salió de su casa en un Belchite viejo casi derruido. Las familias habían ido cambiando su residencia a las nuevas viviendas que se habían construido durante varios años y poco a poco la vida en el pueblo viejo se había tornado más fantasmal, a medida que se vaciaba de habitantes, las calles se quedaban desiertas y algunos edificios se iban derrumbando.

La Navidad del año anterior a su mudanza había sido muy triste, tanto por la pérdida de Antonio, después de la dura neumonía que acabó con él, como por el hecho de que casi todos los habitantes la pasaron ya en las viviendas del nuevo trazado de Belchite.

Matilde y sus tres hijos hicieron la mudanza en el carro del tío Mariano, un primo segundo de su difunto Antonio que les ayudó a cargar sus enseres, porque aunque Guillermo ya tenía catorce años y podía ayudar en la carga, los dos gemelos acababan de cumplir los 7 años y preferían jugar que hacer cosas serias de mayores.

Llenaron el carro hasta arriba y con la burra del tío Mariano lo llevaron hasta su nueva casa, la última que había concedido el delegado del gobierno de Franco, situada en la calle 6 de Septiembre. Era una casa mucho más grande que la que tenían en el pueblo viejo y Matilde se preguntó si serían felices en ella como lo habían sido en la anterior.

Tenía un corral muy grande, eso le gustó porque así los gemelos jugarían todas las tardes y no tendría que preocuparse por ellos.

Criarían gallinas y conejos, quizá algún pavo, pero tendría que construir una pequeña cochiquera para criar al cerdo que cada año mataban por San Martín. Le pediría ayuda a su hermano Jorge, que tenía mucha maña con la paleta.

Aún no sabía cómo podrían salir adelante. Desde que les dejó su querido Antonio habían ido tirando con los cuatro duros que tenían ahorrados, pero ya casi se habían acabado y tenía que ponerse a trabajar con urgencia. Ya le había pedido empleo a la Señora de Ramírez, una de las familias más ricas del pueblo, como costurera y cocinera, que eran las dos cosas que mejor se le daban, pero aún no le había contestado, así que no sabía si al final conseguiría el empleo o no.

Su situación era un tanto desesperada, pero no quiso dejar a sus hijos sin una buena cena de Nochebuena. Le había pedido a sus primas, las “zuecas” como se las conocía en el pueblo, una gallina para hacer un buen guiso con patatas y acelgas. Ya vería cuándo podría devolvérsela. Habían puesto un pequeñito Belén que guardaba Matilde de cuando ella era pequeña. Solo eran unas pocas figuritas, lo suficiente para decorar su nueva Navidad. También habían cogido un trozo de un pino de enfrente de la estación y lo habían puesto en una maceta. No tenían muchas bolas ni abalorios, pero consiguieron darle un poco de brillo y colorido con un par de cintas de colores que habían hecho los gemelos en el colegio.

Su Navidad, al menos, se parecía algo más a la Navidad que ella siempre soñaba, rodeada de toda su familia, con su Antonio, cantando villancicos y comiendo turrones. Este año no había podido ser así, la celebraban ellos cuatro solos, pero no faltaba ni el espíritu navideño ni los villancicos.

Después de la sopa Matilde sirvió el guiso de gallina que había cocinado con tanto amor, recordando a su marido y sus tres hijos rebañaron el plato hasta dejarlo limpio.

Para el turrón sí que no tenía dinero. Pero había preparado una solución alternativa. Con cuatro onzas de chocolate que guardaba como oro en paño desde las fiestas de septiembre, y unas almendras molidas que le había pedido a su cuñada, había hecho una especie de galletas rectangulares que parecían turrón. No era perfecto, pero fue una alegría ver la cara de sus hijos cuando las sacó como postre en la cena de su nueva Navidad.

Cantaron los villancicos de siempre, los que le gustaba escuchar a su Antonio y se abrazaron, porque aunque él no estaba con ellos de cuerpo presente sí que los acompañaba en espíritu. Un espíritu bueno que, estaban seguros, volaba ya hacia el cielo.

miércoles, 5 de enero de 2022

CRIMEN PERFECTO - una función de año nuevo

El 1 de enero, como cada nuevo año, cumplimos con nuestra tradición familiar de acudir al teatro. Es algo que empezamos a llevar a cabo hace ya seis años y nunca fallamos a la cita. 

En este comienzo de 2022 elegimos la función CRIMEN PERFECTO, el clásico de Frederick Knott que se estrenó por la BBC en 1952 y seguidamente en teatro y que Hitchcock materializó en su famosa película (de igual título) en 1954, llevado a escena por cinco grandes actores: Carles Cruces, Albert Pueyo, Toni Figuera, Miriam Marcet y Ramón Garrido, dirigidos por Xavier Fuster.

Es muy interesante para mí ver cómo mis dos hijos adolescentes, con los que acudimos al teatro mi mujer y yo, olvidan la interacción con las pantallas de móvil y la hiperconexión de internet y las múltiples redes sociales para centrarse en un escenario que en esta ocasión teníamos a escasos 4 metros. La Sala Ars de Barcelona permite esta cercanía con los actores y te introduce en la trama de la obra, como si fueses un figurante más.

Adolescentes en el teatro, viendo una obra clásica, de 1952, ambientada con rigor, con músicas extraídas de la fantástica película que agrandan el misterio y con interpretaciones bárbaras. El hecho en sí mismo es ya un escenario digno de aplaudir.

La obra, supongo que ya conocida por muchos, es muy interesante. Knott fue un maestro del suspense y el avance de los acontecimientos va incrementando ese misterio, el de cómo se pudo cometer un crimen no perfecto, en realidad. Su trama, en una época en la que no había teléfonos móviles ni internet, se sustenta en el potente diálogo entre los actores, en la lógica y el razonamiento del investigador, y en la secuencia de circunstancias que conducirán a su resolución.

Una vez más, el poder de la palabra y del diálogo por encima de la espectacularidad de la escenografía. Ese es el teatro que a mí me gusta, el que convence por el texto. Si además, ese texto es puesto en escena por magníficos actores, el resultado es de diez.

“La mejor de las obras que hemos visto en año nuevo” dijeron mis hijos al salir del teatro. Una buena experiencia que espero afiance su amor por el teatro y por las artes escénicas.

Si gira por otras provincias, os recomiendo que no os la perdáis. Vale mucho la pena

¡Feliz año nuevo!

 


domingo, 2 de enero de 2022

El italiano - mi crónica de lectura

He vuelto a leer a Arturo Pérez Reverte después de unos cuantos años y tras abandonarlo como lector después de mi adolescencia. En los años 90 leí un buen número de novelas suyas, La tabla de Flandes, El Club Dumas, La Carta esférica, La piel del tambor, El maestro de Esgrima y El capitán Alatriste, en el que me detuve y perdí el interés por el siglo de oro español.

Retornar con El Italiano ha sido un reto que además comenzó dificultoso porque el comienzo de la novela es, en mi opinión, un poco lento y aburrido. Demasiada ambientación y puesta en escena del momento en la bahía de Algeciras en el que tuvieron lugar los acontecimientos.

Creo que es cuando Arturo hace transfoco, y pasa del angular grande, de la gran recreación, al foco pequeño, centrándose en la trama de espionaje en la que participa Elena, cuando la novela adquiere todo su interés y te engancha. Al menos a mí así me ha sucedido. Y entonces sí, entonces vuelvo al Pérez Reverte que me atrapó a mis veinte y que me hacía leer sus novelas con mucho interés.

El italiano es una novela que me ha hecho pasar desde la indiferencia inicial, por no decir del aburrimiento al creciente interés para atraparme con una dosis de ternura y sentimentalismo y hacerme derramar alguna lagrimilla, en la escena en la que el capitán del barco hundido se enfrenta a los dos italianos.

Esa esa evolución y transformación del tiempo narrativo lo que también me maravilla de Pérez Reverte. Y también algo que me encanta como lector, los diálogos. Esta novela está llena de diálogos audaces, dinámicos, en ocasiones silenciosos, que enriquecen la trama, las escenas y que describen lo que sucede sin hacerlo, con el imperativo de la palabra.

Ha sido un buen comienzo de 2022, con una novela que termina en todo lo alto y que me ha reconciliado con el autor.

Buena recomendación para los lectores pacientes, que tendrán que llegar en torno a la página 80 para que su interés crezca.