sábado, 28 de marzo de 2020

ESCRITORES SINGULARES-79: MARIA GARCIA PITARCH



Maria Garcia Pitarch es una ESCRITORA SINGULAR. Tuve el placer de concerla en la presentación de mi última novela, Gracias por mirarme a los ojos cuando me hablas, en el Taller de Escritura creativa de la UJI, al que Rosario Raro, profesora del mismo, me invitó para charlar con sus alumnos.

La presentación de Maria nos devuelve al espíritu con que nació la sección ESCRITORES SINGULARES, un intento de dar a conocer y visibilizar a tantos escritores y escritoras que no han publicado y que, quizá, no tienen la intención de hacerlo nunca, pero que no por ello dejan de ser excelentes escritores. Hoy escribo esta entradilla y recuerdo la que fue la primera Escritora Singular, Mabel, que nos acompaña siempre. Maria, sin embargo ya ha sido picada por el gusanillo del mundo editorial y está preparando la que será su primera novela, que esperamos con muchas ganas.

En esta ocasión Maria ha escrito un relato que revela una realidad que por desgracia es presente. No os lo perdáis.

Y para que conozcáis un poquito más a su autora, una breve entrevista a continuación.

La historia se repite

Su mirada azul celeste le agrandó el alma cuando por fin abrió los ojos. Creía que la iba a perder. Su madre sólo la tenía a ella y empezó a llorar de felicidad por ver a Alba otra vez de vuelta a la vida.
La operación había sido muy complicada y no sabían cómo despertaría. El golpe fue muy fuerte y aunque los médicos de la SAMU lograron salvarle, no estaba claro qué secuelas podría sufrir. De momento, reconoció a su madre sonriéndole y apretando su mano.
El joven director del colegio en el que trabajaba Alba también estaba allí; era él quien le había acompañado hasta el hospital. No se podía explicar cómo un alumno de seis años había podido provocar tal contusión. ¿Cómo había movido ese pesado armario y lo había tirado sobre la profesora?
Por desgracia, de tal palo tal astilla, pensó tocándose la cicatriz del cuello que le había

Regalado el padre de la criatura hacía dieciocho años.

ENTREVISTA SINGULAR

1.- ¿Cuál es el principal motivo que te empuja a escribir? ¿Recuerdas cuál fue la primera vez que comenzaste algún texto? ¿Lo guardas todavía? ¿Te atreverías a publicarlo a modo de relato?
Nunca había escrito, pero leo mucho y un amigo me animó a que me apuntara con él al taller de escritura creativa de la UJI, dirigido magistralmente por Rosario Raro. El primer día ya avisé a Rosario que no tenía ni idea de escribir y que no creía tuviera imaginación para crear relatos, pero mira… lo hice y me ha enganchado. Estamos hablando de octubre de 2019 y por supuesto lo tengo guardado, se titula “La llave azul”. Me gustaría que se publicase en el recopilatorio de relatos de los alumnos del taller que se realizará a final de curso.

2.- Imagina que tuvieras la posibilidad de publicar un libro con una editorial de tirada nacional y tuvieses libertad para elegir el género y la temática. ¿Cuáles serían y por qué?
¡Cualquiera que me quiera me sirve! Es broma, no todo sirve. No estoy muy metida en este tema, pero imagino que Planeta es la referencia. No me gusta que se imputen géneros a las novelas, algunas de romántica, para mí no lo son o históricas que simplemente son costumbristas. La verdad es que una vez me vea en esta situación, lo estudiaré mejor.

3.- Te pido que seas tu crítico/a más duro/a. Dinos qué se te da peor a la hora de escribir y cómo intentas resolverlo.
La gramática y ortografía. Estudié administración y dirección de empresas y las lenguas nunca se me han dado bien. Intento leer mucho para aprender y entender los errores que cometo, además los reincidentes me los anoto en una libreta que siempre llevo en el bolso. También tengo un par de amigos y lectores cero que me ayudan mucho.

4.- ¿Cómo sería tu presentación ideal de un libro? Quiero decir, qué elementos tendría que tener para que resultase interesante, amena y entretenida.
Pues imagino una presentación teatralizada, puesto que es otra de mis pasiones. Yo soy una mala actriz, pero una buena espectadora y tengo en mi entorno gente formada en teatro y que creo me ayudaría.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Tanto digital como en papel, resulta muy difícil elegir qué leer ya que normalmente nuestro tiempo de lectura es limitado. En tu caso, ¿cuál es el criterio que sigues para la elección de una próxima lectura?
Voy tomando nota de libros que me recomiendan amigos con los que comparto gustos, los libros propuestos en el club literario que participo, presentaciones que nos hacen en el taller, clásicos que me van apeteciendo o autores que sé me van a gustar. Siempre tengo cuatro o cinco libros pendientes y cada uno tiene su momento.

6.- Vivimos en el mundo de la hiper conexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.
Estoy en Facebook, Instagram y Twitter, pero esta última es mi favorita. Soy muy nerviosa y esquemática, por lo que esta red social me ofrece titulares y sólo investigo en lo que me interesa.

7.- ¿Cómo te calificarías como lector/a? ¿Qué géneros te gustan? Y ¿en qué momentos disfrutas de la lectura?
Leo bastante, prácticamente todos los días invierto entre una y tres horas, normalmente novelas. Antes leía en exclusiva de género negro, pero mi abanico actual es mucho más amplio. Me cuesta entender la poesía, pero me gusta mucho escucharla y que me la expliquen. Cuanto más leo es por la noche, antes de dormir. Me relaja y desconecto de la rutina diaria.

8.- ¿Cuál es tu secuencia a la hora de estructurar una novela, o el género que escribas? Me refiero a cuál es la cadencia de creación: ¿Primero los personajes, o el conflicto principal, o el final, o cómo lo acometes?
He escrito un cuento que está en proceso de ilustración y estoy trabajando en una posible novela. Primero creo los personajes, la trama principal y las secundarias que le acompañarán, estructuro con una línea temporal los hechos y el final, aunque tengo claro cómo concluirá, va fluyendo tal y como avanzan las historias. Es fundamental que sorprenda de una manera natural, que no sea un final puesto con fórceps, pero que no todo sea lo que parece.

9.- Me gustaría que definieses ese momento en el que das por finalizado un libro. El momento final, cuando recibes las galeradas y les das el último ok.
Liberación y angustia al mismo tiempo. Escribir lo que está en tu cabeza es un proceso tan complejo, que te arranca un trocito de ti y sientes una mezcla de orgullo por lograrlo y un mar de dudas por saber si realmente tiene la calidad que corresponde a una publicación. A nadie nos gusta perder el tiempo en textos que no te dicen nada, que no aportan.

10.- Te pido ahora unas respuestas rápidas

a) Recomiéndanos un libro y el motivo por el que tendríamos que leerlo. El conde de Montecristo. Es una historia redonda con un final perfecto, por ella no pasa el tiempo.

b) ¿Cuál es tu escritor/a favorito/a? Tengo muchos y te advierto que soy muy ecléctica. Te puedo nombrar a los castellonenses Rosario Raro, Eloy Moreno o Yolanda Quiralte, me he leído todas sus novelas y no defraudan. También Delibes, Rosa Montero, Alejandro Palomas, Paul Auster o David Safier. Me he pasado con la lista, lo siento.

c) ¿Qué opinas de los blogs literarios? Sigo alguno, pero no siempre sus recomendaciones aciertan en mis gustos. Quelibroleo y Librospordoquier son los que más visito.

d) Un libro que no hayas podido terminar de leer. El último fue “Tiempos recios”, de Vargas Llosa.
e) Un deseo literario para el próximo año. Publicar el cuento y, tal vez, una pequeña novela.

f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes. Una respuesta de mi hija mayor a un comentario que se hizo en casa.

g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular “Princesa”, del señor Sabina.

h) Las 3 características que debe tener para ti un buen editor/a. Cercanía, profesionalidad y empatía.

11.- Para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad. Mi familia de sangre y mi familia de la vida riendo y sanos.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Descubrimiento musical de marzo: Harimau


Pocas veces me ha sucedido que, con una sola escucha de un único tema, quede prendido, enamorado y absolutamente fascinado por un grupo. Más aún, cuando ese tema es su primer y único single publicado.


Este es el caso de Harimau, un trío de música electrónica alternativa ubicada en Londres compuesto por la cantante Sinéad Storey, y los músicos Boris Massot y John butcher. Flicker es su single de debut, un tema evolutivo que comienza algo asincopado, para crecer y crecer en lo musical y atmosférico, y elevarse cuando la magnificencia de la voz de Sinéad interviene y completa el ciclo global de explosión sonora.

He leído algunas comparativas de esta banda con sonidos de Massive Attack o My Bloody Valentine. Yo encuentro retazos de Hooverphonic y Goldfrapp, en algunos momentos de Depeche Mode (en algunos sonidos) y hasta coqueteos de Ofra Haza.

En mi opinión es una perfecta combinación de sonoridad compacta, atmósfera melódica y calidad vocal que consigue una canción hipnótica e imparable. Es realmente una experiencia sensorial su escucha y es sin duda un comienzo prometedor.
He podido escuchar también la versión acústica de la versión electrónica, del single oficial, y es magnética.


Un grupo que lo tiene todo para que me guste: Es de Londres, es nuevo, es hipnótico, electrónico, melódico y magnético.

No os lo perdáis

sábado, 21 de marzo de 2020

Abre los ojos


Es lo primero que le vino a la mente a Arturo cuando salió a la calle por primera vez desde que había comenzado el confinamiento. Cuando cerró la puerta de su casa, recubierto de plástico y con la mascarilla en su cara, los cerró, se paró un minuto y los volvió a abrir. Se quitó la máscara y respiró. Sí. Era la misma imagen que vio Eduardo Noriega en una calle de Madrid en la película de Amenábar.

Enseguida se imaginó que le estuviese pasando lo mismo, que en realidad hubiera elegido, en algún momento de su pasado, vivir una vida virtual, perfecta, sin enfermedad, sin problemas y que aquella avenida desierta fuera el aviso de que había entregado su vida a la empresa de realidad virtual.

Había estado, como el resto de la población española, cuatro meses sin salir de casa. Ciento veinte días sin respirar el aire de la calle, ya que la situación del virus se agravó y el gobierno obligó a cerrar puertas y ventanas. Cuatro meses de aislamiento y desesperación que terminaron con miles de muertos, una economía mundial destrozada, los ríos y los cielos limpios de CO2 y la moral de los humanos hundida. El ejército se había hecho cargo de todo: repartir la comida a los domicilios, recoger los residuos, y resolver cuantos problemas habían surgido.

Pero la buena noticia había llegado el día anterior a que Arturo se aventurase a salir a la calle. El virus que había circunnavegado la tierra, estaba siendo derrotado por otro nuevo virus que no afectaba a los humanos, y que era un depredador del Coronavirus, COVID-19, el que se les había escapado de la mano a los americanos. El nuevo virus había sido creado genéticamente en colaboración de las grandes potencias, lideradas por China y gracias a la participación de un arrepentido del laboratorio estadounidense que creó el COVID-19 habían podido dar con el mecanismo que acabaría con él.

En apenas dos semanas se produjo y se pulverizó masivamente por todos los países y el efecto fue fulminante. A pesar de ello, nadie se atrevía a salir a la calle, ya que todo el mundo sospechaba que le nuevo virus quizá fuese también dañino para la salud. Así que las calles permanecían desiertas a pesar de los anuncios gubernamentales de que ya era seguro salir.

Arturo sí creyó en ello y había sido el primer en salir al Paseo de la Independencia de Zaragoza, donde vivía. Estaba desierto. Se colocó en el centro del paseo, miró a un lado y a otro, y se sintió exactamente igual que el actor Eduardo Noriega. Sobre todo cuando descubrió que el pequeño pilotito rojo que llevaba pegado en uno de los hombros, se había encendido.

lunes, 16 de marzo de 2020

Té con cardamomo


Me encontraba en el cruce entre dos calles. El entorno me resultaba familiar. El olor a especias cotidiano y todo parecía formar parte de un recuerdo cercano. Sin embargo, yo no vivía allí. Los carteles estaban escritos en árabe. Por algún motivo los podía leer y comprender, aun cuando no recordase haber estudiado nunca ese idioma.

Me dije que estaba viviendo un sueño muy realista y que, probablemente cuando despertase, no me acordaría de mucho. Intenté memorizar algunos detalles, el nombre de las calles que conformaban el cruce en que me encontraba, lo que decían los toldos de los comercios, el color de las puertas… con la idea de que cuando despertara pudiese identificar aquel lugar.

Una mujer salió de la cafetería de enfrente. Al verme, se detuvo un instante y pareció extrañada. Y luego volvió a entrar sin darme tiempo a llamarla. Era ella, Saida. Yo sabía el perfume que le gustaba, su canción favorita y el postre que siempre disfrutaba conmigo. Pero vestía por completo de negro. Aquello me pareció raro. Y ¿por qué no me había saludado?

Sufrí un estremecimiento. Aquello era demasiado real para ser un sueño. Mis recuerdos se tornaron en argumentos que comenzaron a encontrar puntos de unión, a adquirir una coherencia y finalmente a adoptar un sentido. Me llevé la mano al bolsillo interior del traje y saqué mi pasaporte. Dentro había dos billetes de avión. Uno ya utilizado, Barcelona-Alejandría fechado el 20 de noviembre y el otro, un día después, Alejandría-Barcelona emitido a mi nombre. Sí. Era yo. Y entonces pareció que mi mente salía de un flashback y fui consciente de qué hacía allí.

En mi última sesión de hipnoterapia, mi psicólogo me retrotrajo a mi vida anterior y descubrió quién había sido: Hussein Albakri, un comerciante alejandrino que, el mismo día de su boda con Saida falleció de un paro cardíaco. Cuando terminó mi sesión de hipnosis supe que tenía que volver allí, para saber que ella estaba bien y debía transmitirle que yo también lo estaba. Habían pasado más de veinte años. Así que no lo pensé más y ese mismo día compré los pasajes. Y allí me encontraba.
Entré en la cafetería y pedí un té con menta. Ella me tomó el pedido. Su rostro había envejecido pero su mirada era la misma, intensa, violeta y vivaz.

Entraron dos chicas en la veintena que se acercaron a ella y la besaron. Debían ser sus hijas. Al momento, lo hizo un caballero bien parecido, con una larga barba y el pelo cano y le dio un beso en la mejilla. Saida parecía feliz. Su vida había continuado y había formado una familia. Aquella visión me reconfortó.

Cuando me trajo lo que había pedido, mi felicidad se tornó sobrecogimiento cuando ella me sonrió con un gesto únicamente nuestro que teníamos siendo novios. Se mordisqueaba el labio inferior cuando sonreía y entonces me dijo.

—Te lo he preparado como te gusta, con azúcar moreno, hierbabuena y una cucharadita de cardamomo.
No pude ni respirar. Ese era el té que tomábamos siempre de novios.

viernes, 13 de marzo de 2020

ESCRITORES SINGULARES-78: JOSÉ MIGUEL MARTÍNEZ


José Miguel Martínez es un ESCRITOR SINGULAR. Tuve el placer de conocerle en la presentación de mi última novela, Gracias por mirarme a los ojos cuando me hablas, en el Taller de Escritura creativa de la UJI, al que Rosario Raro, profesora del mismo, me invitó para charlar con sus alumnos.

Siempre me fascina cuando descubro un escritor o escritora que ha aterrizado en el mundo literario procedente de una disciplina muy distinta. El caso de José Miguel es especialmente significativo, porque ha sido campeón de España de salto con pértiga en cuatro ocasiones e internacional con la selección de atletismo. Ahí es nada. Pero además, José Miguel se ha cultivado en campos tan interesantes como el Biomagnetismo, la Kinesiología y sobre todo la Educación Emocional, campo en el que milita en la actualidad y que a mí me está resultando muy inspirador en esta etapa de mi vida.

Por supuesto que José Miguel es entrevistado en esta sección por su actividad literaria, aunque su “background” (permitidme el palabro) le dota sin ninguna duda de una materia prima para la creación y la imaginación muy nutritiva.

Dentro de su creación y publicación literaria hay ya dos novelas: Caminos Paralelos (de próxima lectura en mi pila de libros) y Amarillo sobre negro.
Además de todo ello, podéis seguir su trayectoria en su página web: www.josemiguelmartinez.net

En esta ocasión José Miguel ha escrito un relato de título más que sugestivo (anuncio ya de lo que os decía más arriba sobre su creatividad), a ver qué os parece.


Y para que conozcáis un poquito más a su autor, una breve entrevista a continuación.

Los Rolling me sacan la lengua a mí

Parecía imposible, pero seguía viva. La rescaté en el último momento, cuando la esperanza ya parecía una utopía. Lo recuerdo como si fuera ayer.
¡Qué coño! Es que fue ayer. Me acuerdo de que miré a Susana con odio. Había tirado mi camiseta favorita «por error». En respuesta, al recoger la ropa del tendedero dejé su blusa blanca, esa que le queda tan bien y le realza… ya me entendéis… «también por un descuido», sobre una mancha de caldo medio reseco que había en el banco de la cocina.
—¡Uy! Lo siento. Qué torpe soy.
—Lo has hecho a propósito —se quejó.
—¿Cómo puedes pensar que trataría de vengarme de ti por deshacerte de mi camiseta de «Los Rolling» como si fuera un accidente…? Otro más, qué casualidad, como en el que se te voló del tendedero mi pijama; ese tan cómodo, lleno de rotos recosidos, que me regaló mi madre cuando tenía quince años y con el que parecía que mi cuerpo flotara entre las nubes cuando me metía bajo las sábanas. ¿De verdad me consideras tan mezquino para hacerle eso a la persona con la que he decidido compartir mi vida?
—Pero, ¿cómo puedes ser tan cínico?
—Encima soy un cínico… Yo pensaba que al menos sería un ocho y medio o un nueve.
—Y gilipollas. Lo tienes todo. Ya te he dicho que no he sido yo; que nada tengo que ver.
Y era cierto; lo recordé todo justo entonces, mientras abría los ojos como platos. Como siempre estoy en mis mundos, cuando me duché y recogí la ropa sucia del baño, me equivoqué de cubo y acabó en el de la basura. No le repliqué. Sí, tenía razón: era «un gilipollas integral».

ENTREVISTA SINGULAR

1.- ¿Cuál es el principal motivo que te empuja a escribir? ¿Recuerdas cuál fue la primera vez que comenzaste algún texto? ¿Lo guardas todavía? ¿Te atreverías a publicarlo a modo de relato?
Tras leer el Código da Vinci, me suscitó bastante curiosidad la Jerusalén del siglo I, y la vida de Jesús desde un punto de vista histórico, en particular. Recordé otras lecturas, como Caballo de Troya, que me fascinó, y quise investigar sobre el tema para poder hacer yo una novela al respecto (es lo que se llevaba entonces). Recuerdo que leí muchos ensayos y recopilé mucha información. Incluso llegué a escribir unas setenta páginas, que aún conservo, pero el argumento no terminó de gestarse con éxito y se quedó todo en agua de borrajas. Esto sería en torno al año 2004.

2.- Imagina que tuvieras la posibilidad de publicar un libro con una editorial de tirada nacional y tuvieses libertad para elegir el género y la temática. ¿Cuáles serían y por qué?
He escrito tres novelas (la última está todavía en revisión), y son cada una de ellas hijas de una madre, aunque del mismo padre. No tienen nada que ver, además de que los argumentos suelen ser bastante peculiares y poco convencionales, por lo que me resulta complicado decantarme por un tema en concreto. De hecho, han ido saliendo, estos temas, por pura necesidad mía de hablar sobre ellos. A día de hoy no sé cuál será mi próxima necesidad. El día que se presente, la miraré a los ojos y le preguntaré si me deja que la plasme, negro sobre blanco.

3.- Te pido que seas tu crítico/a más duro/a. Dinos qué se te da peor a la hora de escribir y cómo intentas resolverlo.
A veces me cuesta no dar todos los datos al lector; es decir, tal vez dé demasiadas explicaciones. Debo poner atención en dejar pie a su imaginación y que sean él o ella los que tengan que encajar las piezas como mejor convenga para que lo que hayan leído tenga un sentido subjetivo, aunque pueda no coincidir con el que he querido transmitir.
La forma de solucionarlo, para mí es ir releyendo lo que escribo muchas veces y también tomar notas de las referencias que me dé el lector 0.

4.- ¿Cómo sería tu presentación ideal de un libro? Quiero decir, qué elementos tendría que tener para que resultase interesante, amena y entretenida.
Lo primero, me gustaría que asistiera mucha gente, como es normal. Por otra parte, tengo la necesidad de crear en los asistentes la controversia, tocarles por dentro y proponerles situaciones que nunca se hayan planteado y que tengan relación con el libro, a las que tengan la urgente necesidad de dar solución. Pienso que solo desde esa necesidad puedes captar su atención plena para que abran tu libro y tengan ganas de devorarlo… Que es de lo que se trata, ¿no?
La clave para esto, siempre es ponerlos frente a sus necesidades más profundas, que siempre son inconscientes, para que las miren a los ojos y se vean tentados a actuar.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Tanto digital como en papel, resulta muy difícil elegir qué leer ya que normalmente nuestro tiempo de lectura es limitado. En tu caso, ¿cuál es el criterio que sigues para la elección de una próxima lectura?
Me paseo por los escaparates, tanto reales como virtuales, y dejo que el libro me escoja a mí. Es la portada, es el título, es la sinopsis, es mi situación en ese momento… lo que provoca ese estado de conexión que me lleva a poner en manos de mis sensaciones la elección. Una vez escogido el libro, no lo discuto.

6.- Vivimos en el mundo de la hiper conexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.
Utilizo Facebook, Instagram y un poco Twitter, pero no creo que sepa sacarles todo el partido que debiera. Y eso que las considero muy importantes. Tengo además una página web personal, donde hablo de diferentes temas, incluidas mis novelas: josemiguelmartinez.net

7.- ¿Cómo te calificarías como lector/a? ¿Qué géneros te gustan? Y ¿en qué momentos disfrutas de la lectura?
No soy un lector empedernido, pero necesito leer todos los días. Dedico aproximadamente una hora al día, sobre todo por la noche, cuando me voy a la cama. Sí que es cierto que, pese a no devorar una gran cantidad de libros, integro bastante bien toda la información que me transmiten. Leo desde ensayos (física cuántica, espiritualidad, educación emocional, biología y medicina) hasta novelas de todo tipo (desde históricas hasta de fantasía o novela negra).

8.- ¿Cuál es tu secuencia a la hora de estructurar una novela, o el género que escribas? Me refiero a cuál es la cadencia de creación: ¿Primero los personajes, o el conflicto principal, o el final, o cómo lo acometes?
Primero tengo que sentir la necesidad de escribir sobre un tema (por ejemplo, en mi última novela voy a hablar sobre la consciencia y sobre la muerte). Después dejo que me llegue una historia, una forma atractiva de poder plasmar eso que quiero contar (consciencia y muerte); algo genérico, tampoco muy concreto. Una vez está esa historia en mi cabeza, la plasmo por escrito en una serie de puntos (con unos objetivos), en los que la disecciono. Es ese propio esbozo el que demanda unos personajes para poder hacer realidad lo que quiero contar. Dejo que vayan brotando con calma, nunca precipito nada. La historia siempre nace de dentro de ti, y el síndrome del folio en blanco, para mí no es otra cosa que no dejar un espacio vacío para que se vaya llenando con la historia, sino precipitarla, ir a buscarla en vez de esperarla, y no respetar su velocidad de gestación.
Una vez hecha la escaleta me pongo a escribir, dejando que me brote desde dentro la historia de una manera flexible y que vaya plasmándose a su ritmo, con total libertad. Es ella la que marca las pautas, con este esqueleto que he dibujado previamente como único punto de referencia. Muchas veces, el resultado final no es el que pretendía en un principio, pero, si está ahí, es porque me gusta.
De alguna forma, es la historia la que te elige a ti.

9.- Me gustaría que definieses ese momento en el que das por finalizado un libro. El momento final, cuando recibes las galeradas y les das el último ok.
Es una sensación de realización personal, de dicha y de satisfacción que redunda en paz interna. Aunque también se genera en ese momento una ansiedad ante el próximo proyecto. ¿Cuál será? ¿De qué tratará? Es muy importante, justo entonces, no desesperarse y dejar ese espacio vacío del que hablaba para que la vida vaya poniendo dentro de ti, cuando sea el momento, esa semilla de la que crecerán otras historias que contar. No hay que tener prisa.

10.- Te pido ahora unas respuestas rápidas

a) Recomiéndanos un libro y el motivo por el que tendríamos que leerlo.
El conde de Montecristo (Alejandro Dumas). Para mí lo tiene todo. Es una clara muestra del “periplo del héroe”. Una historia trepidante, emotiva, bien ambientada, y que muestra un claro ejemplo de superación y evolución personal. Además de concienciarnos sobre la plasticidad de los resultados que buscamos, que van cambiando conforme andamos el camino de la vida.

b) ¿Cuál es tu escritor/a favorito/a?
No me decanto por ninguno en concreto. Soy más de libros y de los momentos de inspiración que los parieron, que de escritores.

c) ¿Qué opinas de los blogs literarios?
Son necesarios y ayudan al que los crea a expresarse y al que los lee a tener referencias. Son parte del tejido que forma todo este mundo de la literatura, y que lo enriquecen.

d) Un libro que no hayas podido terminar de leer.
Me van a matar, pero Los pilares de la tierra… Creo que no lo cogí en el mejor momento. Tendré que darle otra oportunidad.

e) Un deseo literario para el próximo año
Que la novela que está a punto de salir del horno triunfe.

f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.
Que la ciencia haya demostrado que la muerte no existe (eso fue el detonante para escribir mi última novela, la que está en el horno).

g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular
Brothers in arms, de Dire Straits, con la compañía de Eric Clapton. Concretamente la versión del homenaje a Nelson Mandela, en 1988. Sencillamente brutal. Pura conexión de Mark Knopfler.

h) Las 3 características que debe tener para ti un buen editor/a.
Que no trate de aprovecharse de mi trabajo. Es decir: que si hay ganancias las pueda disfrutar él también, pero si hay pérdidas que no las sufra solo yo.
Que tenga claros los pasos a seguir para que, tanto su inversión como la mía, salga adelante con los mejores resultados.
Que seamos un equipo. Esto es cuestión de remar entre todos en la misma dirección.

11.- Tu última novela se titula Caminos Paralelos. ¿Nos podrías contar un poquito cómo se gestó tu idea de esta novela?
Surgió de la necesidad de plasmar todo lo que he aprendido sobre educación emocional y sobre cómo funciona el inconsciente, de manos de Jaume Campos. Con él me he dado cuenta de que la realidad siempre supera con creces a las películas de Almodóvar. Las vidas de las personas son realmente apasionantes.

12.- Para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.
Perdido en la montaña, junto a un río, solo (o con buena compañía).

martes, 10 de marzo de 2020

La hermandad de la uva - mi crónica de lectura


Esta es mi segunda experiencia con John Fante. La anterior fue en agosto del año pasado, cuando leí Llenos de vida. Como terminé diciendo en mi crónica de lectura, finalmente he leído La hermandad de la uva, que me fue recomendada por David Vivancos.

Y tengo que volver a repetirme, en cierto modo. Me parece que John Fante es un maestro retratando la sociedad costumbrista de los años cincuenta en Estados Unidos. En este caso, es el retrato desnaturalizado de los inmigrantes que dejaron Italia para buscar un futuro mejor pero que siguieron viviendo su vida exactamente igual a como lo hacían antes de emigrar. Su entorno estaba tildado de pura esencia italiana, sus amistades y su círculo de relaciones sociales era mayoritariamente italiano, sus menús eran pura cocina italiana y su forma de entender la vida y de comportarse destilaba italianismo por los cuatro costados. Se habían habituado a vivir en su pequeña cápsula dentro de la sociedad americana, sin llegar a integrarse o a mimetizarse con ella salvo por pasiones tan triviales como el béisbol por ejemplo.

El lenguaje de John Fante es un arma poderosa para enganchar al lector. Los diálogos y las reflexiones del protagonista son tan certeras, tan de verdad, que en algunas puedes verte a ti mismo y aunque no las hayas vivido puedes sin ninguna duda imaginarte en ellas. 
Es esa inmediatez y cercanía con el mundo del lector lo que en mi opinión es la joya de la narrativa de John Fante.

Destaco la acidez, el cinismo, en algunos momentos, la crítica directa y por encima de todo la naturalidad del planteamiento de su novela.

Denominar La hermandad de la uva al grupo de borrachos amigos del padre del protagonista tiene un punto de acidez soberbio y hace que este sea, sin duda un libro de necesaria lectura.

sábado, 7 de marzo de 2020

ANESTESIADAS - Un bodevil del siglo XXI


Ayer asistimos a esta función en un Teatro Talía repleto de público en medio de un ambiente pre-fallero. La cercanía al escenario nos permitió disfrutar todavía más de la expresividad de las actrices (y actores) de esta magnífica comedia que se nos hizo muy muy corta de lo bien que lo pasamos.

El texto de Sonia Alejo y Rafael Calatayud es fresco, original, actual, mezcla ingenio de vodevil de la televisión del 2020 con temas clásicos del teatro, argumentos sociológicos, material de discusión ideológica y surrealismo del absurdo. Se transita por la transexualidad, la homosexualidad, la pansexualidad, el porno, la cotidianidad de la familia, el trastorno de personalidad o los excesos que la convivencia genera. 

Las referencias a lugares comunes y fácilmente reconocibles para el público como IKEA, MERCADONA, PACMA o un político retrógrado de extrema derecha llamado Santiago Arrabal consiguen meterse al público en el bolsillo, generar la sonrisa y la carcajada, elevar el buen rollo general del espectador y hacer que todos estuviéramos entregados al reparto actoral desde el primer minuto.

Anestesiadas tiene un ritmo que no decae en ningún momento. Es tensión argumental elevada al nivel máximo continuo y ello hace que la hora y media de función te parezca apenas veinte minutos.
Y aún más destacable que todo lo anterior, son sus actrices (y actores). Destaco dos aunque todas están muy bien: La tía (Cristina García), perfecta conjunción de pesimismo, ironía y bipolaridad. Sobresaliente y la Madre (Lola Moltó), diva, rotunda, excitante y matriarca.

Bravo, bravo y bravo. Me quito el sombrero y aplaudo de continuo esta maravilla que nos hizo pasar una tarde de sábado prefallero inolvidable.

¿Cuándo se pasarán por los escenarios castellonenses?...

viernes, 6 de marzo de 2020

La Torre de Glastonbury


Érase una vez una niña de pelo azabache y sonrisa redonda que iba a jugar todas las tardes a la campiña que había frente a su casa. Vivía en las afueras de Glastonbury y cada día, cuando terminaba el colegio, salía con la merienda a disfrutar de juegos y aventuras. Le gustaba observar las flores, les hablaba a los insectos y pequeños roedores que se encontraba por los alrededores de su casa, y había alcanzado a llegar hasta el claro de hierba desde el que se observaba la Torre. Allí acudían, por alguna razón que ella desconocía, muchos pájaros que se situaban siempre en semi círculo y cuando ella los miraba, escuchaba sus voces y le decían que no se acercase más, que la Torre era peligrosa.
Ella no veía ningún peligro. Al fin y al cabo sólo era una torre construida con piedras en lo alto de un cerro, pero cuando se lo había preguntado a su madre, ésta le había prohibido tajante que se acercase a ella.
Sin embargo, la curiosidad y su conversación con sus amigos los escarabajos la empujaron a acercarse más y más y cuando estuvo a la altura de los pájaros le preguntó a un jilguero por qué era tan peligrosa.
El jilguero la miró, sorprendido por la inocencia de la niña, y le dijo muy circunspecto:
—La Torre conecta con el corazón de Gaia y ningún ser vivo puede acercarse a ella. Sería muy peligroso.
La niña no estaba segura de comprender quién era Gaia y cómo aquella construcción de piedras podía conectar con un corazón. Ella ya había estudiado en el cole que los corazones son pequeños órganos que laten y que dan la vida. Y tuvo que preguntarle al jilguero.
—¿Por qué sería peligroso? Estoy segura de que no me va a ocurrir nada— y comenzó a caminar por el sendero ascendente que conducía a la torre, decidida.
Y entonces el jilguero obligó a todos los pájaros del semicírculo a rodear a la niña y entre todos la elevaron por los aires, justo cuando iba a tocar la Torre y la alzaron por encima devolviéndola a su casa, y entonces el jilguero, que era el jefe de todas las aves, proclamó:
—No podemos permitir que ningún ser vivo amenace la salud de Gaia. Por eso, debemos permanecer en su superficie, bien lejos de su corazón. El contacto con la mortalidad de cualquier ser humano rompería el hechizo por el que Gaia fue proclamada un día inmortal y que nos ha permitido la vida durante miles de años. Si algún día se rompiese, Gaia comenzaría a morir y, con ella, todos nosotros acabaríamos desapareciendo
La niña entendió que Gaia debía ser muy importante y muy grande, así que lo miró seria, y cuando una pequeña lágrima resbaló por su mejilla, asintió aceptando no acercarse nunca allí.
Tan pronto se hubo marchado el jilguero, decidió que al día siguiente hablaría directamente con Gaia y se haría amiga suya. ¡Qué bien lo iba a pasar cuando le contara mil y una historias que sin duda había vivido! Eso sí, no podría nunca contárselo a su madre. Sería su secreto con Gaia.

jueves, 5 de marzo de 2020

Tú no matarás - mi crónica de lectura


Comienzo esta crónica diciendo que soy un lector incondicional de Julia Navarro desde que la descubrí con La Biblia de Barro, recomendada por un colega, un descubrimiento que me dejó impactado. Desde entonces he leído todas sus novelas y sigo pensando que es una de las mejores escritoras españolas.

Tú no matarás tiene todos los elementos que me gustan en una novela:

Una historia contada en “passing time”, o sea, acompañando el transcurrir del tiempo, en algunos momentos en riguroso directo, sufriendo la tempestad en el barco Esperanza del Mar, en otros a distancia, cuando narra el devenir de los acontecimientos en la II Guerra Mundial y sobre todo el paso del tiempo en los personajes y su evolución personal y familiar.

La presencia importante de cartas, llenas de emoción y transcendencia. ¡Qué pena que ya no se escriban cartas!

Un trasfondo sociológico e histórico que siempre dota a las novelas de Julia Navarro de una enorme credibilidad, además de ofrecer al lector mucho que aprender sobre esa historia.

Y por supuesto, Alejandría, una ciudad a la que viajo muy a menudo y que tiene un encanto innegable.

Leer una novela de Julia Navarro es siempre emprender un viaje, introducirte en la historia y desear que llegue tu tiempo libre para hincarle el diente a esas abundantes páginas que suelen construir sus publicaciones. Tú no matarás me ha reconciliado con la lectura en 2020. Llevaba las últimas cinco novelas leídas que me tenían un poco apático, pero con ésta he vuelto a disfrutar con mayúsculas. Es lo que me pasa cuando leo otras autoras, como Kate Morton o Rosario Raro.

Sin embargo, quiero hacer también algo de crítica a esta novela.

En primer lugar, el personaje de Marvin me parece que se ha estirado hasta un extremo excesivo. Ese empecinamiento suyo por no querer hablar con Catalina creo que llega un momento en que ya no tiene justificación, más allá de una pura chiquillada. Y eso me chirrió mucho.

La propia Catalina y su empeño en perseguirle a él, lo mismo.

Creo también que las primeras 300 páginas podrían reducirse sensiblemente. Es decir hay mucha argumentación en círculo que para mi gusto se podría haber reducido en muchas páginas, contando casi lo mismo.

Y finamente, Benjamin Wilson. Otro personaje ambiguo en mi opinión. A uno le queda la duda al final si es un tipo altruista o especulador… quizá ha sido mi lectura y para otros lectores pueda esto quedar mucho más claro.

Y mi crítica final es sobre la edición. Soy muy respetuoso con todas las ediciones porque sé lo que cuesta la revisión de los textos, pero en una gran editorial como es Plaza y Janés, a un volumen de casi 1000 páginas no le podemos pasar que haya faltas de ortografía u/o tipografía. Hasta 5 he encontrado yo (os copio algunas para que juzguéis vosotros mismos)

Como veis, en esta crónica de lectura he sido (por primera vez) más ácido que en todas las anteriores. Lo he hecho porque soy un incondicional de Julia Navarro, porque la novela en sí me ha encantado (no diría que es su mejor novela, para mí es Dispara, yo ya estoy muerto), y porque en cualquier caso llevar a cabo la escritura de semejante volumen novelado e histórico es para mí una proeza. 

¡Os la recomiendo sin duda!