martes, 3 de diciembre de 2019

GRETA THUNBERG, o el pijismo salvaplanetario.


Llevo muchos días leyendo noticias sobre el periplo de esta joven activista sueca, sus arengas e interpelaciones a los líderes mundiales, su expresiva y conmovedora intervención en la que casi se puso a llorar y les acusó a ellos, de haberle robado sus sueños. Todo es muy cool, muy enternecedor, muy guay y muy políticamente correcto, como mandan los cánones de 2019.

Pero claro, luego sigo leyendo artículos y cuando me sumerjo en el mundo real la cosa cambia bastante. Para empezar, Greta “se ha cogido un año sabático” de su escuela secundaria sueca, y ha viajado en velero hasta Estados Unidos y luego en catamarán de vuelta a Portugal con su padre, los dos dueños australianos del barco, y una navegante profesional británica, que, entiendo, también se han tomado un buen tiempo “sabático” para poder acompañarla. Todo ello muy normal y accesible, que se habrá sufragado por parte de alguien, o de algún interés económico digo yo. ¿Sabemos de cuál? Y todo para no viajar en avión porque su impacto ambiental contribuye a la destrucción del planeta. Ha comentado también que después de tres semanas de estar aislada de todo llegar a ver tierra ha sido abrumador… (no tengo palabras). Le podría indicar yo unas cuantas situaciones que sí son abrumadoras del mundo real y no atisbar la costa de su catamarán mega guay dirigido por una capitana profesional.

Y claro, nos debemos preguntar si Greta sabe cómo se habrán fabricado esos barcos que ha utilizado, en qué países se habrán extraído sus materias primas.Las fibras textiles que visten todos ellos ¿está segura de que no se han producido en un país hiper contaminante como China o Bangladesh? Y los pigmentos con los que se decoran los mismos barcos y telas, ¿tiene alguna idea de cuánto contamina su producción?

Los coches eléctricos que la han conducido por Lisboa ¿se han fabricado en condiciones no contaminantes también? O se han utilizado metales de tierras raras, litio, etc, que se habrán obtenido en explotaciones contaminantes indefectiblemente? ¿Sabe Greta la enorme especulación, explotación y en ocasiones expolio, que genera la extracción del Litio en los países donde existe? ¿La energía eléctrica con la que recargarán sus pilas de litio es limpia? O se contamina quizá más para producirla, aunque luego se venda como ecológica?

¿Todos los medios de comunicación, en papel y digitales, las emisiones televisivas, las retransmisiones y los cientos de miles de dólares empleados en darle voz provienen de actividades que en su totalidad no contaminan en ninguno de sus orígenes?
La comida y bebida que han consumido durante sus 3 semanas de periplo, ¿no contenían ningún plástico en sus envases? ¿En serio?

Y así una enorme lista de preguntas y reflexiones que nos llevan a concluir que su voz, como dicen sus defensores, les representa y les emociona, pero no deja de ser la voz de una niña pija respaldada por grandes fortunas o por un interés mediático y económico claro.

En mi opinión, todos los flases que supuestamente ha conseguido con su año sabático se desvanecen con una simple fábrica china que siga produciendo en el interior de la China real, o con una siderúrgica fabricando en condiciones infrahumanas y absolutamente contaminantes en Bangladesh o cualquier otro país del sudeste asiático.

Afrontémoslo con realismo. Mientras las grandes potencias no se comprometan con la reducción de emisiones (USA y CHINA), todo lo demás que podamos hacer es una gota en un océano y se queda en el fru fru del capricho de una niña bien.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Jam on Six - en La Bohemia


Que La Bohemia es el centro cultural de referencia en Castellón es un hecho incontestable. Que la variedad y calidad de los eventos organizados es tal que parece casi imposible enumerarlos, también. Además, la libertad y versatilidad que su director, Manu Vives imprime a la agenda de su Bohemia, evidencian su eclecticismo y singularidad.


Y así, en una actuación más organizada en un sábado de otoño, nos encontramos con Jam on Six, el fantástico combo de seis músicos que ofrecieron una velada poblada de jazz, bossa y estándares clásicos de la música francesa y norteamericana.

La lista de temas fue variada y de calidad indiscutible ya que nos llevó de Antonio Carlos Jobim, pasando por Elvis o Carlos Gardel hasta Cole Porter. Una delicia de selección que su cantante acompañó con presentación y saludos en cada idioma correspondiente, en inglés, portugués o francés (mi preferido).

Estas fueron algunas de las canciones elegidas para la velada

Sugar – Stanley Turrentine
Cuando, cuando
Desafinado – Antonio Carlos Jobim
Charles Parker
La Bohème – Charles Aznavour
Route 66 - Elvis
Por una cabeza – Carlos Gardel
Give me the simple life – Ella Fitzgerald
Sunday morning – Maroon 5
Night and day – Cole Porter

Nivel de altura para unos músicos con oficio que consiguieron llenar una vez más La Bohemia. Una tarde interesante, otoñal, con música de jazz, con una cervecita, con la bossa sonando suave… Una delicia.