viernes, 28 de agosto de 2015

NO es NO


¿Cuánto nos cuesta decir que no? A los que pensamos que más es siempre más nos parece que un no significa una renuncia a algo que te puede aportar más que restar. Es como un virus. Incluso diría que casi una dependencia. Tendemos a ver el lado positivo de todo aquello con lo que tratamos y presentar una negativa implica, desde nuestro punto de vista, un rechazo a aquello que podría venir de bueno.

Sin embargo, estoy educándome en el NO. Es difícil salir de un estado estanco como es ése en el que me encuentro. Pero la terapia de cada mañana de auto convencerme que pronunciarlo es posible y no ocurre nada grave, me está ayudando.

La rutina es sencilla. Me miro en el espejo, respiro con profundidad tres veces calmando mis palpitaciones y dispongo mis labios en posición. Me miro a los ojos y me auto convenzo. NO. Y vuelvo a respirar.

Estoy seguro de que en breve comenzaré a experimentar las bondades de tan sencillo acto que reducirán mi dolor de jaqueca, las contracturas de mis cervicales y la alteración mental que me impide dormir.


¡Probadlo! Es posible

Avatares de nuevo ciclo

Tres son los finalistas en estos premios CRISIS 2007. El ganador, fue cotidiano e impuesto en los cincuenta, cuestionado en los sesenta y setenta. Acompañante efímero de los ochenta y ninguneado una década después. Los primeros dos mil se carcajearon de él pero aquí le tenemos, flamante vencedor, tras derrotar a doña Innovación y don Ahorro. Demos la bienvenida al valor del año dos mil siete. Señoras y señores, con todos ustedes... don Esfuerzo. (aplausos)

domingo, 23 de agosto de 2015

viernes, 21 de agosto de 2015

The Catcher in the Rye

En el verano de 1992, coincidiendo con la vorágine de éxito en que España se había introducido, a punto de inaugurar los JJOO de Barcelona y con una Expo pletórica e hipercomisionada, mis jóvenes huesos se encontraban de viaje en Edimburgo. 

Por aquella época mi nivel del idioma que Shakespeare, Dickens y tantos otros desmenuzaron en obras maestras era muy limitado. Uno de los regalos que la familia con la que viví me hizo fue esta novela: "The Catcher in the Rye". Debo decir que con mucho interés y gratitud intenté leerla pero, debido a las limitaciones de mi vocabulario en tal idioma, tuve que claudicar.

Hoy una pequeña reseña en un blog que recomienda los diez libros que todo adolescente debe leer, incluyéndolo, me han decidido a retomarlo y, ahora sí con mucho más léxico y dominio del inglés, leerlo en versión original.

Así pues, a ello me dedicaré este fin de semana Rototomesco y tranquilo en Benicàssim.