miércoles, 30 de marzo de 2022

#SERIE VIDEOARTISTAS /9: ROBERTO QUETZAL

El #videoartista que destaco este mes es #Robertoquetzal, un creador que se define a sí mismo con tres palabras: Animación, música y comics.

Resulta un artista enigmático, hay poca información sobre su persona o su biografía disponible, pero su obra es amplia, sobre todo en lo que a contenido terrorífico a camino entre el comic y la animación se refiere. 

También resulta interesante su labor de compositor musical.

Pueden contemplarse todas sus facetas en sus redes sociales y de esas tres categorías me quedo con lo que más me ha atraído de su factura, la videocreación en la que combina música experimental electrónica con abstracción y experimentación visual. 

Una mezcla nada convencional que genera piezas de abstracción global sugerentes y oníricas.

Me gustan especialmente dos piezas:


Fractal sea

https://www.youtube.com/watch?v=d9y_zoGCpJI

Y

Kinetic

https://www.youtube.com/watch?v=dPORhpJomJw&list=PL_SL7yi1VOSxpgXXPRcpS2rpR2II1-RJS&index=4

Interesante artista que voy a seguir a partir de ahora.

martes, 29 de marzo de 2022

Romperás la noche con un grito - mi crónica de lectura

Comienzo mi crónica de lectura agradeciendo, una vez más al blog 

Librospordoquier

por su recomendación ya que Romperás la noche con un grito, de David Orange ha sido un descubrimiento monumental.

La novela tiene tal carga narrativa, tantos giros a lo largo de su trama que no te permite descansar durante su lectura. El comienzo es abrumador, el rapto de un bebé es algo que a todos nos sobrecoge pero los acontecimientos que siguen al comienzo dejan muy atrás la sensación de ahogo inicial y se acrecienta hasta lo más oscuro de la condición humana.

David Orange consigue, en mi opinión como lector, tres grandes aciertos con esta novela.

El primero es su ubicación en Valencia. Algo no muy usual que resulta por ello mismo atractivo y permite identificar muchos de los escenarios donde transcurre.

El segundo es la caracterización de sus personajes. Elísabet es una persona con coraje, pero con mucha debilidad, una mujer con aristas que llega a cuestionar al lector hasta qué punto es capaz de conseguir sus objetivos, en algunos momentos, víctima de su propia debilidad. El teniente Israel, consigue con su comportamiento que lo odies y posteriormente lo ames. Todos los demás personajes tienen un perfil muy definido, hasta el punto de que puedes imaginar cómo son físicamente, puedes verlos, puedes imaginar cómo sería tu interacción con ellos. Puedes detectar la lealtad, la inocencia, la ambición, la intolerancia y otros muchos comportamientos humanos tan bien descritos y utilizados por David en su novela.

Y el tercero es, sin duda, la apelación a los sentimientos del lector. Yo siempre digo que cuando una novela es capaz de derramar mis lágrimas es porque tiene corazón, tiene alma narrativa. En Romperás la noche con un grito he pasado del susto al desasosiego, de éste a la desesperanza, también he transcurrido por el optimismo, por la comprensión pero también por la ira. He llorado, he sentido la desolación más absoluta. He recapacitado en algunos momentos de la lectura sobre la condición humana, sobre lo terrible que puede llegar a ser, sobre la posible ausencia completa de humanidad y el hecho de que, aunque esto es una novela y por tanto algo ficcionado, es evidente que lo que narra existe en la vida real y es algo demoledor.

Un diez para David Orange y su novela. Me ha impactado. Me ha dejado en shock y sobre todo, me ha convertido en un lector fiel a partir de ahora.

sábado, 26 de marzo de 2022

Geometría invariable

De nuevo se cruzó con aquella mirada, vacía y húmeda al mismo tiempo, y una vez más no fue capaz de sostenerla.

La culpabilidad volvía a su recuerdo y el deseo de cambiar su pasado se hacía más y más inalcanzable. Muchas veces había deseado volver atrás, evitar lo que sucedió y así podrían haber continuado con su amistad, como la habían mantenido y alimentado durante años de infancia. Pero el destino, el alcohol, la desinhibición del verano, quién sabe… quizá simplemente el deseo, la confundieron y se lanzó a los brazos del tercer vértice en el triángulo de amistad que habían trazado desde niños. Una geometría invariable que se habían prometido no romper jamás.

Arturo y Cristina eran sus otros dos vértices con quienes formó una unión inquebrantable, una noche de tormenta en el cuarto donde se reunían siendo preadolescentes: amistad infinita sin sexo, sin dependencias, con lealtad hasta el final. El pacto lo sellaron con su sangre y con una declaración que firmaron y enterraron en el jardín al día siguiente.

Pero ella, Carla, había roto el pacto. Lo había hecho por partida doble y en secreto. Mantenía una relación fogosa con Arturo, que negaba que existiera a Cristina y, de vez en cuando, tonteaba en la cama con ella, a espaldas de Arturo.

Aunque los tres eran partícipes de esa traición a su promesa, fue ella la primera que dio el paso y la que los incitó, por separado, a ello. Su decisión abrió la caja de Pandora de la sensualidad y el sexo exacerbado y apareció una dependencia tóxica. Carla no podía vivir sin poder tocar a Arturo cuando estaban juntos y, al mismo tiempo, anhelaba el cuerpo de Cristina. La toxicidad se fue envenenando hasta que una noche veraniega, en la playa, los descubrió desnudos, entregándose sin freno, con lujuria. Ellos no la vieron, pero ella sí los vio, y los grabó. Grabó aquello que tanto daño le hizo, recibir su propia medicina. La traición que ella había inoculado anónimamente en cada uno de ellos la recibió por partida doble.

El video se hizo viral y aunque Cristina relativizó todo el fenómeno, Arturo no pudo soportar la presión del instituto y finalmente terminó con su vida ahorcado en la higuera donde solían ir a fumar, apartada del pueblo.

El triángulo se rompió por las traiciones, pero sobre todo por la culpabilidad. Pero de aquello hacía ya más de quince años.

No, no fue capaz de sostener la mirada. Carla sintió una vez más el escalofrío cuando, de camino a su trabajo, se cruzó con Cristina en absoluto silencio. Ninguna de las dos se atrevió a emitir saludo alguno, ni a hacer un mínimo gesto. Tan solo culpabilidad frente a odio enfrentados a través de sus miradas.

Ninguna de las dos fue consciente de que una tercera mirada las espiaba a corta distancia. Un joven que parecía formar parte del paisaje urbano, sentado en la terraza del bar CASA JUAN, con una caña y unas papas en la mesa, que no destacaba por nada en especial. En nada, si uno no se fijaba en él con detalle, en cuyo caso se habría dado cuenta de que el periódico que ojeaba estaba puesto del revés.

Joel estudiaba en el mismo curso que los tres protagonistas de la que quería fuese su historia, su guion para el primer largometraje que había conseguido producir. Había pasado mucho tiempo. Seguramente no se acordarían de él, o quizá sí. Nunca fue especialmente cercano a ninguno de ellos, nunca se fue de fiesta o compartió deberes. Así que no estaba seguro de que aceptasen su propuesta. Quería que ambas fuesen las protagonistas de su película.

jueves, 24 de marzo de 2022

The loneliness of the long distance runner (La soledad del corredor de fondo) - mis crónicas de lectura y visualización.

Descubrí esta novela de la mano de mi amada amiga Mabel, que comenzó su camino estelar hace ya un tiempo, y ¡cómo se la echa de menos! De inmediato me impactó su título. Es algo que siempre me ha ocurrido, por ejemplo con los discos. En muchas ocasiones he llegado a comprar LP’s únicamente por su título o su portada sin conocer nada del grupo que lo había grabado. Y con las novelas me pasa también algo así. El título de esta es demoledor, atrayente y misterioso: La soledad del corredor de fondo.

Y entonces decidí comprarlo en inglés y leerlo en su versión original. La tarea resultó más que ardua. Ya me había avisado Mabel que ella tuvo que leerlo como una lectura obligatoria en una de las asignaturas de filología inglesa en la facultad. Y ¡vaya que si tenía razón! Muy muy complejo el idioma utilizado, las formas localistas, construcciones coloquiales y slang cubren la novela haciéndola, en algunos capítulos inentendible para mí. Me resultó muy difícil la lectura aunque el tema de fondo, la inadaptación de un joven de clase obrera a las normas que la burguesía británica de la época le quiso imponer me resultaba muy atrayente.

Finalmente pude completar la lectura pero, por haberla hecho en versión original, cercenando una buena parte de su mensaje, me quedé frío.

Ahora he podido mirar la película que se hizo en 1962 y entonces he completado esa parte que quedó huérfana de mi falta de bilingüismo, y puedo decir que la película es tan o más deprimente que la novela. Tiene un halo gris y apático que refleja muy bien su actor con los gestos que ofrece a cámara y con su gesticulación corporal.

Me parece un reflejo valiente de una parte de la sociedad británica muy alejada del glamour y de la belle vie de los años cincuenta y sesenta. Una parte que tenía que trapichear para sobrevivir, que veía muchísimas metas del todo inalcanzables y que se conformaba con soñar y sobrellevar su existencia cada día.

La versión original de la película es tan complicada como la lectura. Los actores utilizan el mismo lenguaje lleno de acentos, giros y expresiones típicas de Nottinham, muy alejados del inglés estándar que estudiamos los que lo aprendemos de adultos, pero la he podido visualizar dos veces, una en versión original y otra doblada, que me ha permitido completar mi opinión sobre la historia que cuenta.


Para los valientes, los que deseéis un reto y busquéis algo distinto y complejo, aquí tenéis: THE LONELINESS OF THE LONG DISTANCE RUNNER, una novela con un título brutal que encierra una historia deprimente y costumbrista de un momento de la sociedad en que fue escrita.

jueves, 17 de marzo de 2022

OBRA MAESTRA - mi crónica de lectura

Sin duda leer como anticipo de esta novela, la historia increíble, pero cierta, sobre la desaparición de una escultura de 38 toneladas de peso resulta muy estimulante. Más aún lo es cuando, una vez inmerso en ella, descubres que su autor, Juan Tallón utiliza una estructura narrativa muy original y cuenta la historia a través de 74 entrevistas a personas relacionadas de una u otra forma con la obra, con su autor, Richard Serra, con el museo del que desapareció, el Reina Sofía o con las autoridades que de un modo u otro intervinieron en todo el proceso.

Más alucinante todavía resulta conocer que, una vez desaparecidas 38 toneladas de acero, quién sabe si enterradas, se hizo una réplica de la obra que, automáticamente alcanzó el mismo estatus de obra de arte de nivel superior, como la original. O sea, la copia sustituye al original y se supone que adquiere el mismo estatus de calidad… Pero ¿eso no son los “fakes”?

¿No resulta de todo punto indefendible?

Me resulta muy interesante haber podido conocer todo el ambiente y escenario que se daba en torno al mundo del arte en la España del momento que fundó el museo Reina Sofía. Sus comienzos, sus delirantes comienzos diría yo. El desgobierno, los intereses políticos, los desmanes de sus directivos, la aparente ilógica caótica en la contratación de sus fondos artísticos y el desasosiego que siempre crea, el arte contemporáneo y más aún escultórico, al público general.

Sin embargo, y a pesar de que todas las virtudes anteriormente expuestas me parecen suficientes para redimir y alabar esta novela, termino con la sensación de haber estado frente a una botella de champán. Comienza con una gran explosión, la sorpresa, la insuperable e inesperable forma narrativa, la información histórica mezclada con la novelesca. Pero poco a poco, esas burbujas de gas se van deshinchando, porque a medida que se avanza en la lectura de los testimonios van siendo menos relevantes. O quizá es que ya se conoce mucho de lo acontecido y queda poco que contar, y entonces esa sorpresa narrativa se convierte en monotonía para terminar siendo una ligera pesadez.

No sé, ¿quizá en vez de 74 testimonios habría bastado con 50? ¿Tal vez algunos de ellos son, en cierta forma, irrelevantes para el caso que ocupa? No estoy seguro de cuál ha sido el motivo pero me ha sucedido eso. Comencé la novela excitado y pletórico y la termino aburrido y cansado.

Aún así le doy mi aplauso a su autor. Su originalidad de planteamiento y descubrimiento de un tema tan singular siguen haciéndola flotar en el mar literario del momento.

lunes, 14 de marzo de 2022

Bianca

Raúl estaba obsesionado con Bianca. Cada día, en el atelier, coincidían durante horas. Él era el encargado de trasladar a un formato reproducible de forma industrial las ideas sin fin de ella como creadora de trajes de novia. Le gustaba cómo Bianca explicaba una idea desde su germen, el porqué de la misma, cómo había surgido en su cabeza y cómo quería llevarla a cabo. Raúl era un buen escuchante. Y cuando la escuchaba, se enamoraba más y más. Le gustaba el tono de voz de Bianca, fuerte y directo. Su seguridad al hablar y razonar un argumento reflejaba su personalidad, que no se arredraba ante nada ni ante nadie. Bianca era muy segura de sí misma. Iba al grano y siempre le preguntaba si comprendía lo que le estaba indicando, pregunta que era, en sí misma, una afirmación.

Raúl se imaginaba muchas veces, en su cama, cubriendo aquellos tatuajes de simbología extraña pero que hacían que su cuerpo resultase exótico y apetecible. Sin embargo, solo había podido tocar la piel de sus brazos, cuando en alguna ocasión la había ayudado a probarse algún traje para las galas, pero para él había sido suficiente.

Bianca miraba siempre a los ojos. Los de ella, azul marino, profundizaban en él cuando discutían un nuevo diseño. Y él se perdía en ese mar. Hasta incluso en alguna ocasión le había dado una palmada en el hombro para que se centrase.

Ya llevaban tres meses trabajando juntos y la había visto tratar con las modelos y celebrities, sin miramientos, sin ambages, sin pose. También había sido demoledora frente a algún mandamás que intentó propasarse con ella. Eso le gustaba, la forma en que defendía su independencia como persona y la intransigencia que tenía con la misoginia de algunos. Y, por encima de todo, en todas esas situaciones, Bianca había lucido su tipo espectacular. Había defendido su verdad y su razón desde su sexualidad. No le importaba exacerbar su busto o ajustar sus tejanos. ¿Por qué no? Decía siempre ella. Soy mujer, tengo un cuerpo que gusta y me gusta que a los demás les guste. Y a quién le moleste, que se la envaine.

Pero también la había tenido que abrazar en algún momento. Muy pocos, era cierto. En un par de ocasiones, cuando ella recibió noticias de su familia, que vivía lejos de Milán y no había podido estar con los suyos en momentos delicados porque la vorágine del mundo de la moda se lo había impedido, se había roto. Y entonces, allí estuvo él. Sólo él y nada más que él. Recordaba la primera vez que la vio llorar. No podía creerlo. Bianca, tan segura, tan fuerte, tan luchadora y resulta que dentro de esa roca había algo que latía. Esa parte de Bianca todavía lo enamoraba más.

La relación entre ambos había madurado en tan solo tres meses y él creía que su atracción era recíproca. Estaba decidido a lanzarse y lo haría al día siguiente.

Cuando llegó por la mañana temprano al atelier, ya estaba Bianca, espectacular con un traje ajustado esperándolo con un café en la mano y una pregunta.

—¿Qué, será hoy cuando me beses o todavía voy a tener que seguir esperando?


sábado, 12 de marzo de 2022

De ninguna parte - mi crónica de lectura

Soy, desde hace muchos años, un lector acérrimo de las novelas de Julia Navarro. Desde que un antiguo proveedor de mi anterior trabajo me recomendó La biblia de barro, me convertí en un seguidor de toda su obra y todas las novelas de Julia me han conmovido, en parte también porque he viajado en muchas ocasiones a oriente próximo y durante muchos años de mi vida he visitado y convivido en el mundo musulmán. 

El cenit de excelencia en la calidad de sus novelas para mí lo alcanzó con Dispara, yo ya estoy muerto. Una novela muy compleja que retrata de forma inteligente y didáctica las inconmensurables raíces del problema de oriente próximo.

Y ahora acabo de terminar de leer su novela más reciente: De ninguna parte. Y ¿qué puedo decir de ella? Claro, por supuesto me ha gustado. Me la he ventilado en dos tardes porque no podía dejarla, pero debo decir que me ha parecido mucho más plana que las anteriores.

Es decir, lo que sucede, el núcleo o conflicto principal es previsible y la forma en que desarrolla los prolegómenos y los pormenores quizá demasiado simplista para alguien que como ella ha desmenuzado la violencia y el terrorismo en anteriores ocasiones.

Quizá desde el punto de vista de lectura de un europeo pueda resultar tremenda la descripción de ese mundo radical que es el yihadismo, pero a mí me ha resultado demasiado lineal para lo que podría esperar de Julia.

Diría que un ritmo narrativo demasiado acelerado y lineal. Esa podría ser la descripción que me viene a la cabeza al terminar su lectura. De ninguna parte hunde su comienzo en la terrible realidad a la que se enfrenta un niño frente a la barbarie, el asesinato de sus padres, algo comprensible por cualquier ser humano, pero a partir de ello, o justamente por ello, la evolución de Abir hacia el radicalismo sin retorno es una parte fundamental del eje de la novela.

Me resulta más accesorio o innecesario que el personaje contrapuesto a él, Jacob, tenga que ser judío. Me resultaría igual de creíble y de interesante si hubiese seguido viviendo en Francia.

Los personajes femeninos son de una fuerza enorme y la ambientación del barrio del Molenbeek preciso y desalentador. Desalentadora la ausencia de inclusión, de inmersión entre culturas que lleva a la creación de guetos. No sólo es desalentador que suceda con musulmanes viviendo en Europa. Lo es con cualquier emigrante que cambia su vida a cualquier otro destino y se niega a fundirse con él. Es, en definitiva, el comienzo del problema.

De ninguna parte me lleva a reflexionar sobre el concepto del apátrida. De quien se siente huérfano de país, de lugar, de infancia. Creo que debe ser muy duro darse cuenta en algún momento de la vida, que no se pertenece a ningún sitio, que se es un vagabundo existencial. Y ello me lleva a reforzar todavía más mis creencias en las raíces, en los orígenes, con apertura a la mezcla, al enriquecimiento cultural y al alejamiento, cada vez más, de cualquier religión.

viernes, 11 de marzo de 2022

Descubrimiento musical de marzo-2022: The low flying panic attack

THE LOW FLYING PANIC ATTACK


En medio del caos en que me encuentro en mi trabajo, motivado por las consecuencias (siempre menores) de la invasión de Ucrania que ha puesto patas arriba nuestro sector, me he topado con este grupo madrileño formado hace cuatro años por Marta Brandariz y Javier Martín.

Aunque se les denomina grupo de rock alternativo, no es por esta línea musical por la que me han interesado. Más bien por su experimentación musical, que les lleva a fusionar la música electrónica más industrial y conceptual con recursos digitalizados del post-rock de grupos de principios de los 2010 y una voz muy personal cantando en inglés.

Sobre todo me gusta la distorsión electrónica que hay en muchas de sus canciones. Es como si en vez de introducir arreglos de instrumentos analógicos, una guitarra, una cuerda, etc. lo sustituyesen por ruidos. Es una forma de componer que me interesa mucho y que siempre me ha gustado.

Después le añaden capas de sonido creando una textura compleja y un deje de melodía para componer un paisaje musical que envuelve a toda la canción.

Hasta ahora han lanzado un EP con cinco canciones y han llevado a cabo grabaciones de videoclips en los que combinan la cultura audiovisual, con la electrónica, la esencia del rock y la distorsión experimental. Todo un proyecto interesantísimo desde el punto de vista creativo.

Su primer disco largo se titula You know nothing about war. Una sorpresa llena de frescura, inclasificable, atemporal, que huye de modas y defiende un criterio compositivo propio y único.

¡Aplaudible al máximo nivel!



sábado, 5 de marzo de 2022

MOCO MUSEUM BARCELONA

Esta semana pude finalmente visitar el Moco Museum de Barcelona, del que había leído muy buenas opiniones y tenía muchísima curiosidad. Mis museos favoritos son siempre los de arte moderno y contemporáneo, en los que puedes encontrar verdaderas maravillas de arte abstracto, geométrico, esculturas espaciales o instalaciones multidimensionales, aunque a veces también verdaderas bromas o tomaduras de pelo.


Moco Museum es un canto a la vanguardia. Reúne obras de artistas tan impresionantes y creadores de estilo como Yakoi Kusama, artista japonesa precursora del Pop Art y del Minimalismo, Takashi Murakami, creador del término “Superflat”, uno de los movimientos posmodernos más vanguardistas y excitantes, con influencias del manga. También Hayden Kays, artista pop, Kaws cuyo arte gira en torno al color y al dibujo animado, 

por supuesto el exacerbado y superlativizado por la crítica sesuda Banksy,

 un interesante Guillermo Lorca, creador de universos propios oníricos y realistas mezclando figuras humanas y animales en lienzos imposibles.

Hay imprescindibles y ya clásicos contemporáneos como Warhol, Jean-Michel Basquiat o Salvador Dalí. Y otros más novedosos que combinan la fotografía con la cultura clásica, como David La Chapelle

Especialmente interesante me resultó la sección dedicada al arte virtual y los NFT.Andrés Reisinger realiza video creaciones que me interesan muchísimo.

Pude vivir una experiencia multisensorial en el montaje de TEamLab, sumergido en un espacio adimensional en el que literalmente puedes flotar entre luces y perspectivas. Impresionante.

Las esculturas de Cyril Lancelin experimentan como experiencias puras en sí mismas y conecta nuestro mundo físico con nuestra imaginación.

Una visita imprescindible, desde mi punto de vista, divertida, sorprendente, alucinante y muy motivadora para alguien como yo que le gusta crear de forma completamente amateur.

Muy contento con la visita. Repetiré, sin duda ninguna.