jueves, 2 de noviembre de 2017

JOY DIVISION - el documental

Termino de ver este documental sobre la banda de Manchester, Joy Division. Lo hago pasado un tiempo de haber leído el libro escrito por la primera mujer de Ian Curtis (Touching from a distance, reseñado en este mismo blog) con el que se me cayó un mito.

https://loabsolutonoexiste.blogspot.com.tr/2014/08/touching-from-distance.html

El documental está construido con testimonios de los otros componentes del grupo, y de colaboradores como Rob Gretton, manager del grupo, Tony Wilson o Anton Corbjn, así como el diseñador de las portadas de los dos discos, Unknown pleasures y Closer y por supuesto de su novia Annik.

El director del documental ha sabido narrar con maestría el nacimiento, ascenso y explosión de éxito de la banda en una Manchester decadente, a través de cómo vivía cada otro de los miembros su relación con Ian Curtis, de cómo convivían con él y cómo lo sufrían en cierto modo.
Nos cuentan la brillantez de Ian, su talento innato, desconocido probablemente para él mismo, salvaje, sin elaborar pero que necesitaba ser catalizado y canalizado a la composición musical.

La genialidad de Peter Hook, Bernard Sumner y Stephen Morris es indudable como pudieron demostrar con New Order, grupo que vendió más de 20 millones de discos en dos décadas y que siguen siendo un referente de la música electrónica hoy en día, sin embargo no les importa reconocer que su talento era apenas una sombra insignificante frente al de Ian.

Me ha resultado muy interesante escucharles, confesar que no tenían ni idea de que lo que estaban publicando en aquellos últimos meses de la década de los 70 se iba a convertir en un clásico imperecedero. NO tenían esa conciencia de estar haciendo una obra maestra y lo más inteligente es que lo reconocen con humor, casi diría con una visión ácida de sí mismos.

Uno de los momentos más impactantes del documental es cuando el diseñador de la portada de Closer (Peter Saville, que ya había diseñado la de Unknown Pleasures a partir de la imagen del primer Pulsar descubierto), fue informado del suicidio de Ian Curtis, poco tiempo después de haber publicado el álbum, que tenía una tumba en la fotografía de portada. Realmente inquietante la fotografía seleccionada de Bernard Pierre Wolff de un detalle de la tumba de la familia Appieni. Y se lamenta en el documental de ello, de ser un autoanuncio de lo que iba a suceder.

Muy testimonial también la revelación por parte de Annik y de Peter Hook de que el grupo apenas daba importancia a las letras (algo que a mí me sucede también con la música que escucho, a la que valoro en un 90 % frente a un escaso 10 % de la letra) y que, una vez muerto Ian, volviendo a re escuchar las letras de Closer se dieran cuenta de lo deprimentes y tristes que eran.

La pérdida de Ian Curtis creó sin duda un mito y nos privó al resto de la humanidad de todas las obras maestras que sin duda podría haber compuesto, aunque como en muchos casos, genialidad compositiva no vaya acompañada de humanidad y decencia. El carácter de Ian, contado por su exmujer, era el de un ser difícil, a veces inaguantable y misógino y ello, unido a su epilepsia lo convertía sin duda en carne de mito de corta vida.

Voy a reescuchar Closer, voy a reestudiar sus letras, aunque sean deprimentes, la música oscura me gusta, como Faith de The Cure o como los álbumes de Bauhaus, y estoy seguro de que todavía me gustarán más Joy Division aunque Ian como tal, haya dejado de epatarme.