jueves, 8 de febrero de 2018

FINLANDIA y su supuesto modelo educativo ideal

Hoy he escuchado una tertulia en la que se hablaba sobre el modelo educativo de diferentes países, la clasificación de éstos según el informe PISA en diversas disciplinas y la segregación económico-social en cada uno de ellos.

Como siempre, España figura por debajo de la media de la OCDE en las principales asignaturas y casi en cabeza (sexta) en segregación económica. Por supuesto, enseguida ha salido el tópico que pretendo discutir con este texto, el de que Finlandia es modelo de todo, de mejor sistema educativo, más igualitario, más comprensivo con la infancia de los niños a los que facilita su supuesta felicidad, menos restrictivo, sin deberes, con menos horas lectivas que el resto de países occidentales sin memorizaciones, enseñando a pensar y gracias al cual alcanzan las mayores cuotas y clasificaciones en estos informes tipo el PISA que ya he indicado. Además, están en la cola de segregación económico-social, o sea, que los niños ricos y pobres comparten educación y centro sin discriminación económica.

Y claro, yo ante tanta maravilla no puedo más que revelarme. Primero habría mucho que hablar sobre quién, cómo y en función de qué parámetros se elaboran esos informes, PISA desde luego, para llegar a clasificaciones como esas. Quiero decir, que no sabemos qué intereses hay detrás de ellos, pero seguramente los habrá. Después, considero que comparar una realidad social, económica, e incluso histórica como la de Finlandia (y cualquier otro país nórdico supuestamente a igual nivel que ella) con la de España es simplemente absurdo. ¿Qué podemos comparar de esas dos realidades? En mi opinión nada. NI nuestro modelo de vida, de convivencia, de cultura religiosa, de caracterización de nuestra personalidad es como la de ellos ni desde luego nuestra realidad económica o política es ni será, yo creo, jamás parecida.

Por lo tanto para mí es como si comparásemos un huevo con una salchicha. Insisto, algo absurdo.  Estoy seguro de que su modelo educativo tiene muchas cosas buenas, no lo dudo, pero hago un par de reflexiones en voz alta. Si tan bueno es todo, ¿por qué no conocemos destacados ingenieros, empresarios líderes en innovación, investigadores médicos o cualquier otro tipo de celebridad de nacionalidad finlandesa? ¿Dónde están todas las supuestas mentes perfectamente educadas en ese sistema? Sus mejores cerebros, ¿por qué no destacan a nivel mundial?

Yendo a algo más mundano, se supone que los niños finlandeses con todo ese sistema, son y serán más felices. Pero yo pregunto, ¿A cuántos finlandeses no les encantaría venir a vivir a España? (llamadme frívolo) y también, ¿por qué hay tal nivel de suicidios en un país como ese? ¿La felicidad infantil se transforma en trastorno compulsivo depresivo en la edad adulta?

Hay otras decenas de razones que nos hacen incomparables, la conciliación laboral, lo que su gobierno invierte en políticas sociales (gracias a que sus niveles de impuestos son mucho más alto que los nuestros, algo que seguramente ningún españolito querría aceptar), seguramente no conciben que robar o trincar a hacienda sea algo imaginable y así tantas otras muchas diferencias que son y serán por siempre inencontrables entre un español y un finlandés.

Y toda esta larga reflexión me lleva a mi pregunta final, que es. Si tan diferentes somos en todo, entonces, ¿por qué o para qué queremos imitar un sistema educativo como el suyo? Es decir ¿de verdad creemos que algo como lo que hay allí funcionaría en una sociedad como la nuestra? La respuesta para mí es rotunda. No.

Sí, claro, nuestro sistema educativo, con un plan de educación por cada gobierno que llega al poder es un fastidio y un fracaso. A los que nos educamos en la LODE, los que nos siguieron decían que nuestra generación estaba perdida. Luego llegaron otras, luego llegó la LOMCE, y luego llegará otra más, no tardará mucho y también será criticada por todos los que no la hayan defendido. ¿Y qué? Ya sabemos que en España jamás habrá un consenso entre los políticos como el sistema educativo y por ello lo que nos queda es aprovechar al máximo el que tenemos en cada momento, sea cual sea.

Yo sí creo en los deberes, en crear la cultura del esfuerzo, de la responsabilidad y del tesón. Creo que quien dice que un niño tiene que tener tiempo para jugar olvida que en el colegio están 6 o a lo sumo 7 horas y que el día tiene 24, que puede jugar horas y horas y que por media hora de deberes que haga, o que lea, o que dedique a alguna labor intelectual no se le va a coartar su derecho al juego.


Así que basta ya de pamplinas finlandesas. Yo no quiero su modelo educativo. Quiero que el nuestro mejore, que nuestros niños y adolescentes se hagan responsables, que valoren el esfuerzo, que se planteen metas y que vivan nuestra vida. Y si no, preguntad a cualquier niño finlandés cuando lo veáis por ahí…