miércoles, 22 de julio de 2015

ZACARÍAS

Acabo de terminar esta novela escrita por Pedro Paradís, que me ha acompañado hasta Uzbekistán.

Su lectura me ha generado sensaciones diversas. Podría narrar que comencé con la curiosidad primigenia por saber qué son las lágrimas de mar.

Continuó una ligera indiferencia en los primeros capítulos, sin duda motivados por nuestra (y utilizo el nuestra para no utilizar el yo acusador de mi conciencia) poca o nula atención a lo que narran, a esa realidad que está ahí, palpable y con la que cada día nos encontramos sin prestarle atención.

El interés subió de nivel con la introducción de los otros personajes, sobre todo Jamal y Viorel quien es, para mí el héroe oculto de la novela, el ser humano con principios, el hombre que se viste por los pies, como suelen decir los cursis caballerescos.

Zacarías me cayó bien por momentos, en otros me causó tristeza y comprensión, en algunas ocasiones no pude entenderle y, aún más, lo critiqué por xenófobo y desprecié por completo su comportamiento. Imagino que todos tenemos un poco de todo lo que él generó durante mi lectura.

Me ha parecido muy interesante la (creo que intencionada) ocultación de la vida de Zacarías y de los motivos que le han llevado a vivir la vida que narra la novela. Me parece más valiente haberlo hecho así que no agarrarse a ellos desde el primer momento.

Todos los demás personajes secundarios me parecen entre pintorescos y enternecedores. Sin duda cuando vuelva a pasar por el parque Ribalta voy a redescubrirlo gracias a la lectura de esta novela.

Para mí el gran acierto de la narrativa de Pedro es su final. Me parece muy bien estructurado, te barre, te hace que le acompañes en los acontecimientos y que los vivas como un espectador más. Y he de decir más, que no me esperaba ese final en absoluto.

Así pues, Pedro, enhorabuena. Espero que pronto podamos disfrutar de una nueva novela tan redonda como esta.

Fran (en Uzbekistan)