domingo, 29 de diciembre de 2019

Presentación de Gracias por mirarme a los ojos cuando me hablas, en Zaragoza



Hay que mirar a los ojos cuando se habla, cuando sientes ese silencio que debes llenar de palabras, cuando lo que ves es sentencia de vida, cuando lo vivido tiraniza la libertad consumida en la experiencia, en la frustración, en ese anonimato que desbanca la economía de tu tiempo.
Fran nos muestra un ejemplo claro de cómo dar sin recibir, de la manera de combinar el turquesa con el color púrpura, de la forma de comenzar una y otra vez un tapiz de esperanza o de calzarse unas zapatillas geométricas bajo la hierba ayunada en pleno mes de agosto: de INVERTIZA sacrificando inversores y altibajos bursátiles el resto del año.
El primer inversor es él, Ismael, él y su familia, la cartera soberana en un valor potencial revalorizado en la superficialidad del sector financiero, en la urgencia inmediata de futuro, en la volatilidad al ciento por ciento de una posibilidad de riesgo, de un depósito de fortuna en Bruselas, Alemania, Zaragoza, Madrid, Ibiza o en el mundo entero vacío de sentimientos.
El autor confiesa, a través de su protagonista, que las facturas pasan estaciones, que las semanas no compran cabalgatas, que la familia decide dar demasiadas vueltas y excusas al límite de una apariencia, de una ausencia de Wall Street, del presidente de los abonos o de un amante con un sabor demasiado habitual a deshoras.
La hipoteca basura cierra toda puerta a los fondos de vida, a la inversión sub prime, a la cuenta de Twitter o a la locura del ritmo vital.
Francisco comparte esa sensación de abandono, en su personaje, cuando todo se le niega y sólo es un renglón de subsistencia lo que disculpa el desánimo.
La locura de la Expo, el abandono de su estirpe, la pintura en un lienzo sin tiempo, las semanas de trabajo verbalizadas en un hotel a desmano de su hogar, sin aire, dormido con un móvil en la mano y los sueños estresados de trabajo.

No hay agua que riegue un plan de rescate, ni honestidad que se acomode a la vorágine de un matrimonio, de una reunión, de un vuelo, de una madrugada fuera de lugar, de la melodía de Bach en un archivador sin escrúpulos y demoledor en el escenario de la injusticia.
Solo el calor de una cafetería “Doña Hipólita” se muestra amable tras el volumen de lo vivido, tras cada negativa a un nuevo comienzo o a esa llamada custodiada en una demanda de orfandad.
Bruselas se humedece a quince grados de su mercurio, a un BBVA evadido de pago, a esa tensión que hiperventila la atmósfera más estudiada. Se conoce el riesgo y aún así se cotiza al alza a la hora de la cena. Nochebuena es una transferencia de dinero, un impago, el divorcio helado de iniquidad.
Directa o indirectamente, como en un análisis financiero, la vida se va consumiendo, la autoestima alberga honorabilidad en su defensa, pero ninguna carta prioriza su infortunio. Ismael se encierra en el balance de su vida, en la ferocidad de un juicio analizado por la evolución bancaria de la impotencia.
Cada segunda parte es consecuencia de la primera, y así nos lo muestra el autor en su novela. La voluntad de regular, sin éxito la locura de su intimidad. No hay semáforo que sistematice la pausa de su vida, ni acelere la desazón de su soledad.
De un techo variopinto cuelga un rastrillo, el último sol, una habitación azul, una pequeña biblioteca, una cena casi preparada y el sabor agradable de lo vivido. Un atraco puede resultar esperanza, el rodaballo en Navidad o una amistad en el abismo del infortunio.
Fran desea que el sadismo de la humanidad, el descenso a los infiernos, que la indiferencia de la gente se calme y comprenda, que converse y brinde por esa experiencia en la aurícula izquierda de su honestidad, en el contable de su existencia.
Las calles de Zaragoza se embriagan con sus personajes y el cierzo es uno más entre ellos, nos invita a callejear por la ciudad, por sus mercadillos, por las librerías y los restaurantes, por los portales, por el parque grande y, como no, por los bancos desprovistos de dignidad y trabajo.
A veces la puntualidad se muestra en un día lluvioso, en el corazón de un hijo perdido, en el tartamudeo de una pregunta ávida de respuesta, en una hora arraigada en una cita, en el jazz de una mirada, en el abismo de la realidad.

El 14 de septiembre de 2008, la primavera de 2030, son días contados en la herrumbre de la lluvia, en la certeza de la palabra, en la avenida ciega del vuelo, en el paréntesis que separa el pasado de un futuro sin miedo, en la vida de Ismael y su experiencia decomisada al viento.
El autor, capítulo a capítulo, nos acerca al inicio y al final de una vida que bien pudiera ser la nuestra. Cada día vemos vagabundos inundando las aceras, las esquinas de nuestras ciudades y somos incapaces de mirarles a los ojos cuando nos hablan.
Os invito a perderos en esta novela, a degustar su sabor a palabra, a desdoblar cada página en el margen de su testimonio. Su autor, Francisco Urbano y su obra no os dejarán indiferentes.
BELÉN MATEOS


viernes, 20 de diciembre de 2019

Istanbul Modern Art Museum - una joya del barrio de Beyoglu (Estambul)



Ayer visité esta joya del arte moderno que se creó hace pocos años en el corazón más artístico de Estambul, el distrito de Beyoglu. Siguiendo las callejas que rodean a la Torre Galata, desde la que se obtienen magníficas vistas del Bósforo, se llega a una zona llena de bares, locales donde hay música de jazz, pequeños restaurantes y unidades de creación artística. Y en una de esas calles se localiza, en un edificio que fue antiguo almacén el Istanbul Modern Art Museum, que cuenta con seis plantas de exposición de artistas principalmente turcos, aunque también hay pintores abstractos del ámbito internacional como Ángel Otero y creadores conceptuales.

Un museo absolutamente abarrotado de público un jueves cualquiera, dado (supongo) su encanto, la oferta pictórica y escultórica que ofrece, la ubicación del mismo y la interminable vida cultural de Estambul

Destaco la obra de seis artistas:

Tarihe Karismaat – su obra Blanking out es absoluta, rotunda y con un tono de devastación
Kemal önsoy – XV Rumelian Inn, que recrea el paso del tiempo en un único plano pictórico
Taner Ceylan – Alp on a white background que captura un momento en el que una persona está girando su cabeza y transitando del él al ella.
Angel Otero – A Rustling in the leaves drives him away. Expresionista abstracto de renombre internacional se inspira en la literatura y la música y en figuras como Picasso.
Sarah Morris – WTC, artista conceptual que se inspira en el Pop Art y el Minimalismo
Ömer Uluç – Landscape Bird – inspirado en la naturaleza y en particular en un bosque de Bodrum.












miércoles, 18 de diciembre de 2019

The reader (el lector) - Mi crónica de lectura


Termino de leer esta maravilla de novela en inglés (y ya había visto la película de igual título protagonizada por Kate Winslet que me pareció otra joya) y comienzo a reflexionar.
Porque es una novela que remueve muchas cosas, y desde luego la conciencia.
Hay muchos tópicos y lugares comunes cuando se habla o escribe sobre el nazismo. Obviamente sobre las atrocidades, la deshumanización y la barbarie que supusieron los campos de exterminio, las torturas, las muertes en cadena y un largo etcétera del que ya tenemos sobrados documentos escritos y recreaciones fílmicas.
Sin embargo, Bernhard Schlink nos lleva a otro punto de vista, quizá no explorado todavía o al menos mucho más desconocido. Y es el de aquellas personas (hombres y mujeres) que actuaron como guardias, verdugos, mantenedores, sirvientes y un largo etcétera al servicio del partido nazi y bajo qué circunstancias su existencia terminó actuando en esos puestos.
¿Fueron tal vez voluntarios y así lo eligieron? ¿Les llevó a ocupar esos puestos de trabajo su admiración por la ideología nacional socialista? ¿Qué mezcolanza de casos se dieron entre tantos y tantas que ayudaron al poder de la muerte y la destrucción? Imagino que entre tantas personas, habría quien odiaría a los judíos tanto como el mismo Hitler, otras que simplemente los ignorarían y no considerarían estar haciendo más que lo que se les ordenaba, tal vez simplemente otras sentían indiferencia. Probablemente muchos ejecutaban sin más una orden y obligación a la que les habían dirigido sin ninguna otra opción a decir que no. Y quiero imaginar que también un porcentaje de esas personas sentían lástima, horror y repugnancia por lo que se les obligaba a realizar. Y por supuesto hubo muchos casos de este tipo de personas que no fueron alemanes y que actuaron como tales en distintos territorios ocupados.
En el caso que nos ocupa, la novela, Hanna es una mujer aparentemente normal, que lleva su vida normal, como trabajadora del servicio ferroviario pero que termina como guardia en uno de los campos de exterminio. Y lo transcendental de esta novela (en mi opinión) es que igual que terminó allí, ayudando y determinando la muerte de tantas mujeres, podría haber terminado en cualquier otro lugar ejerciendo cualquier otro trabajo. En este caso particular, la razón por la que terminó como guardia fue su ignorancia (no saber leer ni escribir), lo cual hace al personaje incluso más desgraciado, ya que su vida quedaría marcada y determinada por esa ignorancia de la cual no supo (o quiso ) salir.
Y la reflexión me lleva todavía más lejos, a cómo fue la vida de esas personas una vez la guerra terminó. Fueron todas ellas declaradas culpables, ¿lo fueron in strictu senso? ¿o fueron también víctimas de un sistema y una sociedad en la que hubieran terminado siendo víctimas, si no hubieran sido verdugos? Es decir, ¿en un momento y escenario en el que probablemente no pudieron decidir más que por su propia vida? Y ¿cómo continuaron después, con todo lo que habían hecho, en su conciencia? ¿Cómo explicaron a sus descendientes, si los tuvieron lo que habían hecho? ¿Cómo consiguieron sus hijos y nietos y bisnietos, deshacerse del estigma del nazismo?
Son preguntas que nos llevan a una conclusión demoledora y es que la brutalidad que fue el régimen nacional socialista no terminó con el fin de la guerra sino que se esparció como una bacteria durante generaciones y fue dejando su rastro, cada vez menos dañino en las sucesivas generaciones.
Bernhard Schlink ha escrito una novela magistral dotando a la protagonista de un humanismo, e incluso diría una dignidad, propia de cualquier persona de bien, aun cuando por sus manos pasaron decenas de muertes. Eso quedó también perfectamente perfilado en las imágenes del juicio contra Hanna que Kate Winslet representó a la perfección (y por la que ganó el Oscar merecidamente ese año).
Os recomiendo ambas, la película y la lectura de la novela, y además, por ese orden.

martes, 17 de diciembre de 2019

Descubrimiento musical de diciembre - Presumido


Que el electropop ha adquirido una cierta fama de mainstream comercial facilón y naif puede ser cierto. Que cuando éste se canta en español, las categorías de naif y facilón suelen subir ciertos peldaños también y si además de ello, lo hace un grupo formado por dos chicos la cosa ya huele a fru fru.


Pero, ¿qué sucede cuando a esa entrada anterior le añades una cierta oscuridad, además, acompañas la música de unas letras con profundidad literaria, (para ejemplo estas frases sublimes)

Tu alma sé ver yo pintando amapolas que el tiempo arrancó
Los árboles nunca lloran
Y un día despertó colgado del aire, secándose al sol y nunca más sintió su cara mojada de culpa y sudor

y las arropas con capas de musicalidad rotunda y melodía épica? Pues que obtienes una maravilla como es el segundo disco del grupo Presumido, titulado Cuatro estaciones de las que me quedo con el Invierno. Cuatro estaciones que se han publicado a modo de EPs, uno por cada estación del año.
Con ese puzle de calidad literaria, musicalidad épica y sintonías electropop se presentaron el dúo Presumido hace dos años con su primer disco, Vendetta que supuso una pequeña explosión de color y barroquismo en la escena del electropop nacional. Admiradores de Tino Casal, algo que les hace adornar sus conciertos de una puesta en escena teatral, construyen sus propios instrumentos que les ayudan a desarrollar mejor las melodías que componen.

Me gusta mucho la cadencia de algunas canciones que comienzan muy lentas, como una balada pop, sin apenas acorde y poco a poco van cargándose de contenido literario, capas musicales para terminar un final épico, que en algunos casos me recuerda a Faithless. En otros momentos más electrónicos y deconstruídos, reconozco a Fennesz y por supuesto a la música electrónica de los primeros dos mil.

Tiene mérito, porque dice mucho del ADN de Presumido, que aunque tenían contrato con una multinacional, decidieran comprar sus derechos para “ser libres” en sus composiciones. Para ello subastaron todos sus instrumentos, y cuando consiguieron la carta de libertad, los volvieron a recuperar. ¿Tan seguros estaban de sí mismos, de su proyecto conceptual que estaban seguros de no encajar en la multinacional? Escuchando el álbum Cuatro estaciones, es comprensible, pues predominan los medios tiempos con letras existenciales y pocos arreglos, lineales para convertirse en torbellino al final. Algo quizá no demasiado comercial.

Por eso os alabo, y me declaro vuestro fan, por vuestra lucha por la libertad, por la creatividad, y por la singularidad de vuestro proyecto musical. ¡Seguid así, es lo que mejor os define!

domingo, 15 de diciembre de 2019

No, no, no, no, si, no


Los candidatos habían llegado a la cita con media hora de antelación. La selección se iba a celebrar en la planta cuarenta y dos de la torre Agbar de Barcelona y era requisito indispensable entrar en la sala sin ningún dispositivo electrónico. La selección previa había filtrado las candidaturas y habían conseguido pasar a la ronda final dos hombres y cuatro mujeres.
Esperaban en la antesala, una habitación que disponía de bebidas, un pequeño refrigerio y periódicos de la última semana. No había nada más que un par de sofás de piel azul en el que aguardaban a que los llamasen a la prueba final mientras se escrutan unas a otros.
A las nueve en punto la puerta de la sala se abrió y pudieron acceder a un recinto blanco, donde había seis cabinas individuales que permitían aislarse del entorno. Cada una tenía un nombre escrito así que todos ocuparon sus lugares. Sonó un timbre y una voz electrónica les indicó que podían comenzar la prueba.
Abrieron el dossier y los seis candidatos se quedaron sin saber muy bien qué hacer. La prueba se resumía en responder una sola pregunta relacionada con el último Informe PISA sobre capacidad lectora, que había tenido ciertas irregularidades por haber descubierto que un número elevado de alumnos evaluados había contestado a todas las preguntas de la prueba de lectura con un si o con un no, habiendo realizado la lectura en un tiempo récord. Tras el breve párrafo introductorio, la pregunta era:
Explica qué crees que ha sucedido

Carolina había leído la noticia la semana anterior y tenía una teoría clara. Contestó:
-        Se trata de un programa experimental conductual por el que cuando los alumnos escuchan una determinada palabra, todos hacen algo concreto (hipnosis) – en este caso unos han sido dirigidos a contestar SI y otros a NO. Y contabilizando el número de respuestas, se puede determinar en qué porcentaje la prueba conductual funciona.
Alejandro no sabía a qué se refería la noticia de PISA pues no había leído nada en los últimos días, pero se le ocurrió algo:
-        El resultado ha sido manipulado por la organización PISA bajo presión del gobierno para que el supuesto mal resultado que saldría no abunde en la mala clasificación que consiguen siempre los colegios españoles.
Martina era una fiel defensora de las teorías conspirativas. Lo tenía claro:
-        Se trata de un análisis experimental de una empresa farmacéutica. A todos los alumnos de ese colegio se les ha suministrado un fármaco (junto con la comida de la semana anterior) gracias al cual el raciocinio de los mismos queda anulado y solo son capaces (bajo su efecto) de tomar decisiones binarias: Si / NO.
Marcelo se quedó mirando el folio con la pregunta escrita y sonrió. Seguro que se trata de una pregunta y prueba trampas, pensó. Así que imaginó lo más enrevesado o inverosímil que se le ocurrió:
-        Forma parte de un juego de rol
Tania tenía mucha prisa. En realidad estaba allí porque su madre la había obligado a luchar hasta el final en la prueba de selección aun cuando a ella no le interesaba demasiado ese trabajo, así que contestó casi sin pensar para terminar cuanto antes.
-        Ni lo sé ni me importa. La prueba ya está hecha y analizada ¿no? ¿De qué va a servir mi opinión?
Camila estaba muy nerviosa. Era la primera vez que llegaba a una ronda de selección y quería hacerlo bien. Pero todas las pruebas previas habían resultado tan surrealistas, que no entendía ni siquiera cómo había podido llegar hasta allí. Se regaló unos minutos para pensar bien la respuesta. Tenía que tener lógica y ser original. Se había fijado en los demás y todos parecían muy seguros de sí mismos. Finalmente, contestó:
-        En realidad es una noticia falsa filtrada por la propia organización PISA para que se hable de este caso en concreto y se diluyan las noticias reales sobre los resultados y los fallos que ha habido en la realización de las pruebas.
A los treinta minutos de comenzar la prueba volvió a sonar un timbre. La puerta se volvió a abrir y la misma voz electrónica les dijo que podían marcharse.
Tras abandonar la torre Agbar cada cual siguió su camino sin saber cual sería la elección o cuándo se lo comunicarían. Y al momento llegó un mensaje a cada móvil con estas palabras:
-       
          NO CREES EN REALIDAD LO QUE HAS RESPONDIDO

Pero en el móvil de Tania el mensaje era distinto:
-        
      ERES LA CANDIDATA ELEGIDA. HAS SIDO LA ÚNICA QUE HA RESPONDIDO CON SINCERIDAD

-     Inspirado por esta noticia
http://www.rtve.es/noticias/20191115/educacion-informe-pisa-aplaza-resultados-lectura-espana-anomalias/1990964.shtml