martes, 31 de diciembre de 2019
domingo, 29 de diciembre de 2019
Presentación de Gracias por mirarme a los ojos cuando me hablas, en Zaragoza
Hay que mirar a los ojos cuando se habla, cuando sientes ese
silencio que debes llenar de palabras, cuando lo que ves es sentencia de vida,
cuando lo vivido tiraniza la libertad consumida en la experiencia, en la
frustración, en ese anonimato que desbanca la economía de tu tiempo.
Fran nos muestra un ejemplo claro de cómo dar sin recibir,
de la manera de combinar el turquesa con el color púrpura, de la forma de
comenzar una y otra vez un tapiz de esperanza o de calzarse unas zapatillas
geométricas bajo la hierba ayunada en pleno mes de agosto: de INVERTIZA sacrificando
inversores y altibajos bursátiles el resto del año.
El primer inversor es él, Ismael, él y su familia, la
cartera soberana en un valor potencial revalorizado en la superficialidad del
sector financiero, en la urgencia inmediata de futuro, en la volatilidad al
ciento por ciento de una posibilidad de riesgo, de un depósito de fortuna en Bruselas,
Alemania, Zaragoza, Madrid, Ibiza o en el mundo entero vacío de sentimientos.
El autor confiesa, a través de su protagonista, que las facturas
pasan estaciones, que las semanas no compran cabalgatas, que la familia decide
dar demasiadas vueltas y excusas al límite de una apariencia, de una ausencia
de Wall Street, del presidente de los abonos o de un amante con un sabor
demasiado habitual a deshoras.
La hipoteca basura cierra toda puerta a los fondos de vida,
a la inversión sub prime, a la cuenta de Twitter o a la locura del ritmo vital.
Francisco comparte esa sensación de abandono, en su
personaje, cuando todo se le niega y sólo es un renglón de subsistencia lo que disculpa
el desánimo.
La locura de la Expo, el abandono de su estirpe, la pintura
en un lienzo sin tiempo, las semanas de trabajo verbalizadas en un hotel a
desmano de su hogar, sin aire, dormido con un móvil en la mano y los sueños
estresados de trabajo.
No hay agua que riegue un plan de rescate, ni honestidad que
se acomode a la vorágine de un matrimonio, de una reunión, de un vuelo, de una
madrugada fuera de lugar, de la melodía de Bach en un archivador sin escrúpulos
y demoledor en el escenario de la injusticia.
Solo el calor de una cafetería “Doña Hipólita” se muestra
amable tras el volumen de lo vivido, tras cada negativa a un nuevo comienzo o a
esa llamada custodiada en una demanda de orfandad.
Bruselas se humedece a quince grados de su mercurio, a un BBVA
evadido de pago, a esa tensión que hiperventila la atmósfera más estudiada. Se
conoce el riesgo y aún así se cotiza al alza a la hora de la cena. Nochebuena
es una transferencia de dinero, un impago, el divorcio helado de iniquidad.
Directa o indirectamente, como en un análisis financiero, la
vida se va consumiendo, la autoestima alberga honorabilidad en su defensa, pero
ninguna carta prioriza su infortunio. Ismael se encierra en el balance de su
vida, en la ferocidad de un juicio analizado por la evolución bancaria de la impotencia.
Cada segunda parte es consecuencia de la primera, y así nos
lo muestra el autor en su novela. La voluntad de regular, sin éxito la locura
de su intimidad. No hay semáforo que sistematice la pausa de su vida, ni
acelere la desazón de su soledad.
De un techo variopinto cuelga un rastrillo, el último sol,
una habitación azul, una pequeña biblioteca, una cena casi preparada y el sabor
agradable de lo vivido. Un atraco puede resultar esperanza, el rodaballo en
Navidad o una amistad en el abismo del infortunio.
Fran desea que el sadismo de la humanidad, el descenso a los
infiernos, que la indiferencia de la gente se calme y comprenda, que converse y
brinde por esa experiencia en la aurícula izquierda de su honestidad, en el
contable de su existencia.
Las calles de Zaragoza se embriagan con sus personajes y el
cierzo es uno más entre ellos, nos invita a callejear por la ciudad, por sus
mercadillos, por las librerías y los restaurantes, por los portales, por el
parque grande y, como no, por los bancos desprovistos de dignidad y trabajo.
A veces la puntualidad se muestra en un día lluvioso, en el
corazón de un hijo perdido, en el tartamudeo de una pregunta ávida de
respuesta, en una hora arraigada en una cita, en el jazz de una mirada, en el
abismo de la realidad.
El 14 de septiembre de 2008, la primavera de 2030, son días
contados en la herrumbre de la lluvia, en la certeza de la palabra, en la
avenida ciega del vuelo, en el paréntesis que separa el pasado de un futuro sin
miedo, en la vida de Ismael y su experiencia decomisada al viento.
El autor, capítulo a capítulo, nos acerca al inicio y al
final de una vida que bien pudiera ser la nuestra. Cada día vemos vagabundos
inundando las aceras, las esquinas de nuestras ciudades y somos incapaces de
mirarles a los ojos cuando nos hablan.
Os invito a perderos en esta novela, a degustar su sabor a
palabra, a desdoblar cada página en el margen de su testimonio. Su autor,
Francisco Urbano y su obra no os dejarán indiferentes.
BELÉN MATEOS
viernes, 20 de diciembre de 2019
Istanbul Modern Art Museum - una joya del barrio de Beyoglu (Estambul)
Ayer visité esta joya del arte moderno que se creó hace pocos años en el corazón más artístico de Estambul, el distrito de Beyoglu. Siguiendo las callejas que rodean a la Torre Galata, desde la que se obtienen magníficas vistas del Bósforo, se llega a una zona llena de bares, locales donde hay música de jazz, pequeños restaurantes y unidades de creación artística. Y en una de esas calles se localiza, en un edificio que fue antiguo almacén el Istanbul Modern Art Museum, que cuenta con seis plantas de exposición de artistas principalmente turcos, aunque también hay pintores abstractos del ámbito internacional como Ángel Otero y creadores conceptuales.
Un museo absolutamente abarrotado de público un jueves
cualquiera, dado (supongo) su encanto, la oferta pictórica y escultórica que
ofrece, la ubicación del mismo y la interminable vida cultural de Estambul
Destaco la obra de seis artistas:
Tarihe Karismaat – su obra Blanking out es absoluta, rotunda
y con un tono de devastación
Kemal önsoy – XV Rumelian Inn, que recrea el paso del tiempo
en un único plano pictórico
Taner Ceylan – Alp on a white background que captura un
momento en el que una persona está girando su cabeza y transitando del él al
ella.
Angel Otero
– A Rustling in the leaves drives him away. Expresionista abstracto de
renombre internacional se inspira en la literatura y la música y en figuras
como Picasso.
Sarah Morris – WTC, artista conceptual que se inspira en el Pop
Art y el Minimalismo
Ömer Uluç – Landscape Bird – inspirado en la naturaleza y en
particular en un bosque de Bodrum.
miércoles, 18 de diciembre de 2019
The reader (el lector) - Mi crónica de lectura
Termino de leer esta maravilla de novela en inglés (y ya había visto la película de igual título protagonizada por Kate Winslet que me pareció otra joya) y comienzo a reflexionar.
Porque es una novela que remueve muchas cosas, y desde luego
la conciencia.
Hay muchos tópicos y lugares comunes cuando se habla o
escribe sobre el nazismo. Obviamente sobre las atrocidades, la deshumanización
y la barbarie que supusieron los campos de exterminio, las torturas, las
muertes en cadena y un largo etcétera del que ya tenemos sobrados documentos
escritos y recreaciones fílmicas.
Sin embargo, Bernhard Schlink nos lleva a otro punto de
vista, quizá no explorado todavía o al menos mucho más desconocido. Y es el de
aquellas personas (hombres y mujeres) que actuaron como guardias, verdugos,
mantenedores, sirvientes y un largo etcétera al servicio del partido nazi y
bajo qué circunstancias su existencia terminó actuando en esos puestos.
¿Fueron tal vez voluntarios y así lo eligieron? ¿Les llevó a
ocupar esos puestos de trabajo su admiración por la ideología nacional
socialista? ¿Qué mezcolanza de casos se dieron entre tantos y tantas que
ayudaron al poder de la muerte y la destrucción? Imagino que entre tantas
personas, habría quien odiaría a los judíos tanto como el mismo Hitler, otras
que simplemente los ignorarían y no considerarían estar haciendo más que lo que
se les ordenaba, tal vez simplemente otras sentían indiferencia. Probablemente
muchos ejecutaban sin más una orden y obligación a la que les habían dirigido
sin ninguna otra opción a decir que no. Y quiero imaginar que también un
porcentaje de esas personas sentían lástima, horror y repugnancia por lo que se
les obligaba a realizar. Y por supuesto hubo muchos casos de este tipo de personas
que no fueron alemanes y que actuaron como tales en distintos territorios
ocupados.
En el caso que nos ocupa, la novela, Hanna es una mujer aparentemente
normal, que lleva su vida normal, como trabajadora del servicio ferroviario
pero que termina como guardia en uno de los campos de exterminio. Y lo
transcendental de esta novela (en mi opinión) es que igual que terminó allí,
ayudando y determinando la muerte de tantas mujeres, podría haber terminado en
cualquier otro lugar ejerciendo cualquier otro trabajo. En este caso
particular, la razón por la que terminó como guardia fue su ignorancia (no
saber leer ni escribir), lo cual hace al personaje incluso más desgraciado, ya
que su vida quedaría marcada y determinada por esa ignorancia de la cual no
supo (o quiso ) salir.
Y la reflexión me lleva todavía más lejos, a cómo fue la
vida de esas personas una vez la guerra terminó. Fueron todas ellas declaradas
culpables, ¿lo fueron in strictu senso? ¿o fueron también víctimas de un
sistema y una sociedad en la que hubieran terminado siendo víctimas, si no
hubieran sido verdugos? Es decir, ¿en un momento y escenario en el que
probablemente no pudieron decidir más que por su propia vida? Y ¿cómo
continuaron después, con todo lo que habían hecho, en su conciencia? ¿Cómo
explicaron a sus descendientes, si los tuvieron lo que habían hecho? ¿Cómo
consiguieron sus hijos y nietos y bisnietos, deshacerse del estigma del
nazismo?
Son preguntas que nos llevan a una conclusión demoledora y
es que la brutalidad que fue el régimen nacional socialista no terminó con el
fin de la guerra sino que se esparció como una bacteria durante generaciones y
fue dejando su rastro, cada vez menos dañino en las sucesivas generaciones.
Bernhard Schlink ha escrito una novela magistral dotando a
la protagonista de un humanismo, e incluso diría una dignidad, propia de
cualquier persona de bien, aun cuando por sus manos pasaron decenas de muertes.
Eso quedó también perfectamente perfilado en las imágenes del juicio contra
Hanna que Kate Winslet representó a la perfección (y por la que ganó el Oscar
merecidamente ese año).
Os recomiendo ambas, la película y la lectura de la novela,
y además, por ese orden.
martes, 17 de diciembre de 2019
Descubrimiento musical de diciembre - Presumido
Que el electropop ha adquirido una cierta fama de mainstream comercial facilón y naif puede ser cierto. Que cuando éste se canta en español, las categorías de naif y facilón suelen subir ciertos peldaños también y si además de ello, lo hace un grupo formado por dos chicos la cosa ya huele a fru fru.
Pero, ¿qué sucede cuando a esa entrada anterior le añades una
cierta oscuridad, además, acompañas la música de unas letras con profundidad
literaria, (para ejemplo estas frases sublimes)
Tu alma sé ver yo pintando amapolas
que el tiempo arrancó
Los árboles nunca lloran
Y un día despertó colgado del aire,
secándose al sol y nunca más sintió su cara mojada de culpa y sudor
y las arropas con capas de musicalidad rotunda y melodía
épica? Pues que obtienes una maravilla como es el segundo disco del grupo Presumido,
titulado Cuatro estaciones de las que me quedo con el Invierno.
Cuatro estaciones que se han publicado a modo de EPs, uno por cada estación del
año.
Con ese puzle de calidad literaria, musicalidad épica y
sintonías electropop se presentaron el dúo Presumido hace dos
años con su primer disco, Vendetta que supuso una pequeña explosión de color y
barroquismo en la escena del electropop nacional. Admiradores de Tino Casal,
algo que les hace adornar sus conciertos de una puesta en escena teatral,
construyen sus propios instrumentos que les ayudan a desarrollar mejor las
melodías que componen.
Me gusta mucho la cadencia de algunas canciones que
comienzan muy lentas, como una balada pop, sin apenas acorde y poco a poco van
cargándose de contenido literario, capas musicales para terminar un final
épico, que en algunos casos me recuerda a Faithless. En otros momentos más
electrónicos y deconstruídos, reconozco a Fennesz y por supuesto a la música electrónica
de los primeros dos mil.
Tiene mérito, porque dice mucho del ADN de Presumido, que aunque
tenían contrato con una multinacional, decidieran comprar sus derechos para “ser
libres” en sus composiciones. Para ello subastaron todos sus instrumentos, y
cuando consiguieron la carta de libertad, los volvieron a recuperar. ¿Tan
seguros estaban de sí mismos, de su proyecto conceptual que estaban seguros de
no encajar en la multinacional? Escuchando el álbum Cuatro estaciones, es
comprensible, pues predominan los medios tiempos con letras existenciales y
pocos arreglos, lineales para convertirse en torbellino al final. Algo quizá no
demasiado comercial.
Por eso os alabo, y me declaro vuestro fan, por vuestra lucha por la libertad, por la creatividad, y por la singularidad de vuestro proyecto musical. ¡Seguid así, es lo que mejor os define!
domingo, 15 de diciembre de 2019
No, no, no, no, si, no
Los candidatos habían llegado a la cita con media hora de
antelación. La selección se iba a celebrar en la planta cuarenta y dos de la
torre Agbar de Barcelona y era requisito indispensable entrar en la sala sin
ningún dispositivo electrónico. La selección previa había filtrado las
candidaturas y habían conseguido pasar a la ronda final dos hombres y cuatro
mujeres.
Esperaban en la antesala, una habitación que disponía de
bebidas, un pequeño refrigerio y periódicos de la última semana. No había nada
más que un par de sofás de piel azul en el que aguardaban a que los llamasen a
la prueba final mientras se escrutan unas a otros.
A las nueve en punto la puerta de la sala se abrió y
pudieron acceder a un recinto blanco, donde había seis cabinas individuales que
permitían aislarse del entorno. Cada una tenía un nombre escrito así que todos
ocuparon sus lugares. Sonó un timbre y una voz electrónica les indicó que
podían comenzar la prueba.
Abrieron el dossier y los seis candidatos se quedaron sin
saber muy bien qué hacer. La prueba se resumía en responder una sola pregunta
relacionada con el último Informe PISA sobre capacidad lectora, que había
tenido ciertas irregularidades por haber descubierto que un número elevado de
alumnos evaluados había contestado a todas las preguntas de la prueba de
lectura con un si o con un no, habiendo realizado la lectura en un tiempo
récord. Tras el breve párrafo introductorio, la pregunta era:
Explica qué crees que ha sucedido
Carolina había leído la noticia la semana anterior y
tenía una teoría clara. Contestó:
-
Se trata de un programa experimental conductual
por el que cuando los alumnos escuchan una determinada palabra, todos hacen
algo concreto (hipnosis) – en este caso unos han sido dirigidos a contestar SI
y otros a NO. Y contabilizando el número de respuestas, se puede determinar en
qué porcentaje la prueba conductual funciona.
Alejandro no sabía a qué se refería la noticia de
PISA pues no había leído nada en los últimos días, pero se le ocurrió algo:
-
El resultado ha sido manipulado por la
organización PISA bajo presión del gobierno para que el supuesto mal resultado
que saldría no abunde en la mala clasificación que consiguen siempre los
colegios españoles.
Martina era una fiel defensora de las teorías
conspirativas. Lo tenía claro:
-
Se trata de un análisis experimental de una
empresa farmacéutica. A todos los alumnos de ese colegio se les ha suministrado
un fármaco (junto con la comida de la semana anterior) gracias al cual el
raciocinio de los mismos queda anulado y solo son capaces (bajo su efecto) de
tomar decisiones binarias: Si / NO.
Marcelo se quedó mirando el folio con la pregunta
escrita y sonrió. Seguro que se trata de una pregunta y prueba trampas, pensó.
Así que imaginó lo más enrevesado o inverosímil que se le ocurrió:
-
Forma parte de un juego de rol
Tania tenía mucha prisa. En realidad estaba allí
porque su madre la había obligado a luchar hasta el final en la prueba de
selección aun cuando a ella no le interesaba demasiado ese trabajo, así que
contestó casi sin pensar para terminar cuanto antes.
-
Ni lo sé ni me importa. La prueba ya está hecha
y analizada ¿no? ¿De qué va a servir mi opinión?
Camila estaba muy nerviosa. Era la primera vez que
llegaba a una ronda de selección y quería hacerlo bien. Pero todas las pruebas
previas habían resultado tan surrealistas, que no entendía ni siquiera cómo
había podido llegar hasta allí. Se regaló unos minutos para pensar bien la
respuesta. Tenía que tener lógica y ser original. Se había fijado en los demás
y todos parecían muy seguros de sí mismos. Finalmente, contestó:
-
En realidad es una noticia falsa filtrada por la
propia organización PISA para que se hable de este caso en concreto y se
diluyan las noticias reales sobre los resultados y los fallos que ha habido en
la realización de las pruebas.
A los treinta minutos de comenzar la prueba volvió a sonar
un timbre. La puerta se volvió a abrir y la misma voz electrónica les dijo que
podían marcharse.
Tras abandonar la torre Agbar cada cual siguió su camino sin
saber cual sería la elección o cuándo se lo comunicarían. Y al momento llegó un
mensaje a cada móvil con estas palabras:
-
NO CREES EN REALIDAD LO QUE HAS RESPONDIDO
Pero en el móvil de Tania el mensaje era distinto:
-
ERES LA CANDIDATA ELEGIDA. HAS SIDO LA ÚNICA QUE
HA RESPONDIDO CON SINCERIDAD
- Inspirado por esta noticia
http://www.rtve.es/noticias/20191115/educacion-informe-pisa-aplaza-resultados-lectura-espana-anomalias/1990964.shtml
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http://www.rtve.es/noticias/20191115/educacion-informe-pisa-aplaza-resultados-lectura-espana-anomalias/1990964.shtml
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