viernes, 29 de septiembre de 2017

CATALUNYA

Siempre que dos posiciones enfrentadas se ponen a discutir, me pregunto qué parte de cada una está dispuesta a cambiar para llegar a un entendimiento. Es decir, qué porcentaje de aquello que hasta hace un momento cada parte consideraba imprescindible en el pensamiento y la defensa de sus ideas, está dispuesto a que deje de serlo para aceptar algo que la otra parte le está intentando argumentar.
¿Qué sucede en ese momento? En el instante en que la mente de una de las partes decide desbloquear su posición inamovible. Sin duda, se trata de un acto de valoración del coste/beneficio, es decir qué puede conseguir en aras de sacrificar una parte de lo que para él hasta hace un momento era insacrificable.
Evidentemente, lo más difícil es que suceda ese “click” (robo este palabro de mi gran amigo Benet), porque en mi opinión, una vez acontecido, el poder de la palabra se impone siempre y en corto o largo plazo de diálogo se suele consensuar un punto final.
El problema que yo creo que hay en Catalunya es que no se ha dado ese “click” en ninguna de las dos partes enfrentadas. Algo que todo el mundo puede apreciar, que muchos pensadores, influencers, tertulianos y creadores de tendencia periodística parecen indicar a cada una de las partes que sustentan repetidamente, pero que éstas no quieren escuchar.
Así pues, estamos ante un intento de mezclar agua y aceite, acto claramente imposible que necesita de un buen emulgente para mixturarlos.
¿Quién podría ser ese emulgente en el caso que nos ocupa?
Ambas posiciones parecen tener razones suficientes (para ellos mismos) para defender lo que defienden. El gobierno español, impidiendo la celebración de un referéndum sin garantías constitucionales y que se salta la norma básica de la convivencia en España. El gobierno catalán, promoviendo un referéndum en aras de un derecho de autodeterminación y una supuesta democracia y deseo del “pueblo catalán”, que ellos insisten en defender por encima de cualquiera.
Pero a estas alturas, después de uno ya celebrado y declarado ilegal, diadas con manifestaciones multitudinarias en la calle, numerosos casos de corrupción del gobierno catalán que ahora promueve esta iniciativa, celebración de elecciones autonómicas que no resultaron ser tan rotundas como los independentistas anhelaban, inhabilitación de Artur Mas, y auge de los nuevos partidos, como el de Ada Colau, supongo que todos entienden que la cosa es mucho más complicada que los dos argumentos sencillos y de base que antes he expuesto.
Ni diciendo que es ilegal se va a terminar con el sentimiento y el deseo de independencia de una parte de los catalanes, ni actuando por la fuerza fuera de la legalidad se va a dar una base legal a ese sentimiento legítimo.
Pero es que todo este proceso no puede analizarse sin tener en cuenta una serie de hechos muy graves, por no decir en ocasiones inverosímiles acaecidos en Catalunya en los últimos tiempos, como el caso del 3 %, la fortuna de la familia Pujol, todavía en libertad por cierto, el caso del Palau, y tantos otros casos de corrupción que, igual que en el resto de España, han ensuciado la vida en Catalunya. Todos los millones robados por los dirigentes catalanes a sus propios catalanes, no deberían caer en el olvido, cuando uno de los argumentos facilones que se utilizan en la calle es que España les roba. ¿Qué opina un independentista de pro sobre los casos que he mencionado anteriormente? ¿Cómo es posible que el pueblo catalán haya votado en masa a una panda de corruptos como fue la cúpula de Convergencia (presuntamente todo claro) y bajo el epígrafe de "luchemos por la independencia" hagamos "pelillos a la mar"?
Más fuerte aún, cómo es posible que Esquerra Republicana, que fue quien destapó el caso del 3 % haya formado un partido con ellos? Oriol Junqueras se ha olvidado de todo lo que Convergencia presuntamente robó supongo... debe tener mala memoria.
Pero más allá de todos los casos de corrupción, para mí el gran interrogante es: La independencia de Catalunya y su constitución como República... ¿para qué? Quiero decir, es realmente sólo un tema identitario, de decir soy catalán y no quiero ser español o qué es? ¿Qué es lo que realmente un independentista aspira a conseguir? ¿Por qué supone que viviendo en una Catalunya independiente va a tener algo mucho mejor de lo que tiene ahora? ¿Qué parámetros compara? ¿Qué datos y quién se los ha dado y sacado de dónde para compararlos? Imaginemos, en un futuro hipotético que todos aceptásemos (incluido Rajoy, sí, ya sé que es mucho suponer pero vamos a hacerlo) que Catalunya tiene derecho a hacer el referéndum, y que todo el pueblo catalán va y vota e imaginemos que el resultado es NO. ¿Qué pasaría entonces? Todo lo que se ha hablado durante meses, la repetición de elecciones, las diadas masivas, el Sí, por doquier etc ¿se iba a terminar sin más? ¿O es que se está planteando un auto proclamado sí - referéndum?
Creo también que si vamos a separarnos, previamente habrá que hacer una redistribución con carácter retroactivo de lo que no se ha invertido en otras regiones "pobres" por haberlo invertido en Catalunya (y en este sentido me refiero a Aragón). Para mí el modelo de "solidaridad" regional es fundamental para asegurar el crecimiento conjunto y es, desde luego, el modelo que sigue la Unión Europea, de cuyos fondos estructurales se ha beneficiado durante décadas España al estar su renta per cápita por debajo de la media. Así que no entiendo que ahora Catalunya no esté de acuerdo con este modelo cuando se ha beneficiado del mismo aplicado desde la Unión Europea.
He escuchado en los últimos días opiniones de gente de todo tipo que no se planteaba votar en absoluto y mucho menos defender la independencia de Catalunya, pero ahora, con todo lo que se ha montado y la posición tan estática del gobierno y tal, pues dicen que claro, que van a ir a votar por la independencia. ¿Es esa una opinión fundamentada en algo?¿O es una rabieta de patio? ¿Cuál va ser el censo que se va a utilizar? ¿Van a votar las personas que tienen 16-17 años como ocurrió hace un año? ¿Quién verificará que no hay irregularidades en las urnas? ¿Cómo se contabilizarán los votos? ¿Realmente alguien con opinión fundada y razonada podrá ir a votar con una papeleta que se tiene que imprimir en su casa?
Por si no hubiera quedado claro quiero decir que mi posición es la de no permitir que se haga ESTE referéndum y en cualquier caso, si se llegase a hacer bajo unas condiciones mínimas de legalidad, mi posición de voto sería un NO.

Soy aragonés, vivo en Castellón, trabajo en Barcelona y viajo por todo el mundo desde hace veinte años. Hablo castellano, inglés, francés, un poco de alemán y un poc de catalá y no me siento de ningún territorio y de todos a la vez. Mi patria es la gente a la que quiero allá donde esté. Quizá por eso no comprendo todo este embrollo.