martes, 26 de febrero de 2019

ESCRITORES SINGULARES-59: JOSÉ ÁNGEL GOZALO

José Ángel Gozalo es un  ESCRITOR SINGULAR. Lo conocí en la VII Microquedada relatista de Valencia, evento en el que escritores de relatos y microrrelatos (y también algunos de novela) nos juntamos (en esa ocasión en Valencia) para compartir experiencias y socializar alrededor del mundo de la creación literaria.

José Ángel Fue finalista en el  V CERTAMEN-MARATÓN DE MICRORRELATOS convocado por la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios y su pasión por el mundo de la literatura breve le llevó a publicar su primer libro titulado Crónicas de los micromundos y es que José Ángel es un escritor de relatos. En él puedes sumergirte en tantos mundos de tamaño micrométrico como relatos incluye la compilación, fantásticos, cotidianos, intrigantes, divertidos. Variedad y diversidad microrrelatoria para disfrutes cortos.

En esta ocasión y a partir de la frase que le planteé, José Ángel ha construido un relato de intenso calado, de esos que consiguen electrizarte la piel, por lo tremendo de su historia y por cómo la misma se adentra en lo más profundo de la esencia del ser humano. Se titula La última mirada. Leedlo. Es intenso y precioso a partes iguales.

Y para que conozcáis un poquito más a su autor, una breve entrevista a continuación.

LA ÚLTIMA MIRADA

Las primeras nieves pintaron de blanco los tejados del poblado al que Luisa había llegado un mes atrás en busca de respuestas. Solo disponía de un nombre y una dirección escritos en un papel arrugado, únicos logros obtenidos por el investigador privado pagado con su herencia. Pero todos sus esfuerzos, se vieron recompensados cuando reconoció el inequívoco parecido con su propia cara, en el rostro del anciano que encontró postrado en un lecho.
Lo único que le restó felicidad al hecho de haberlo encontrado al fin, fue descubrir que su padre no podía verla,  ya que una noche sin fin se había adueñado de los ojos azules que enamoraron a su madre. Ya nada quedaba de la mirada intensa que quedó grabada en su memoria para siempre el día de su despedida. 
Para que su padre pudiera conocerla, Petra caminó durante días entre los caminos de una España en guerra, portando entre sus brazos a una Luisa recién nacida hasta la primera línea de la batalla del Ebro. Al oírla hablar por primera vez convertida en una mujer, su padre confundió la voz de Luisa con la de su primer amor, Petra. Y ella, abrumada por un sentimiento de profunda ternura, no se vio capaz de contradecirlo.
Resultaba evidente que su mente había emprendido el camino hacia el olvido.  

No hizo falta preguntar nada. Él se derrumbó enseguida confesando su secreto:  cegado por la explosión de una bomba, no tuvo el valor de regresar de la guerra junto a su familia sin un futuro que ofrecerles.

ENTREVISTA SINGULAR – José Ángel Gozalo Molina

1.- ¿Cuál es el principal motivo que te empuja a escribir? ¿Recuerdas cuál fue la primera vez que comenzaste algún texto? ¿Lo guardas todavía? ¿Te atreverías a publicarlo a modo de relato?
El principal motivo por el que escribo es porque disfruto muchísimo el proceso de imaginar mis propias historias y el deseo de compartirlas.   También es un aliciente el despertar sentimientos a través de las palabras. En las ocasiones que se consigue es muy gratificante.
El primer relato que recuerdo haber escrito fue una redacción libre de apenas unas líneas para la escuela cuando tenía 12 años. Como anécdota, te puedo decir que me enfadé un poco con el profesor porque me acusó delante de toda la clase de no ser de mi autoría.  No tengo ni idea de lo que fue de la libreta donde lo escribí. Quizás se encuentra dentro de alguna caja en el trastero de mis padres.
Hoy no me atrevería a publicarlo, al menos tal cual estaba escrito, porque seguro que tenía muchas faltas de ortografía.

2.- Imagina que tuvieras la posibilidad de publicar un libro con una editorial de tirada nacional y tuvieses libertad para elegir el género y la temática. ¿Cuáles serían y por qué?
El género que elegiría sería la novela negra o de intriga con alguna historia de amor entrelazada y la temática tendría que ver con las organizaciones secretas que cometen sus crímenes y tejen conspiraciones a espaldas de los ojos del mundo.
Escribiría ese tipo de novela porque me encantan los libros  que te tienen en vilo hasta el final y me gustaría ser capaz de crear algo así.

3.- Te pido que seas tu crítico/a más duro/a. Dinos qué se te da peor a la hora de escribir y cómo intentas resolverlo.
Siendo sincero, lo que se me da peor es marcar  las diferencias de la personalidad entre los personajes del mismo género.  Esto es algo de lo que yo no me había dado cuenta hasta que un amigo me hizo una crítica muy acertada al respecto.
Intento remediarlo haciendo un dosier de cada uno de los personajes en el que escribo todo lo que se me ocurre sobre ellos. Es decir, sus gustos, aquello que les emociona o les enfada, cuales son sus prioridades en la vida, lo que harían por dinero, etc.…
Todo esto lo utilizo para definir su personalidad y su forma de interactuar con los demás.

4.- ¿Cómo sería tu presentación ideal de un libro? Quiero decir, qué elementos tendría que tener para que resultase interesante, amena y entretenida.
Lo fundamental es que los asistentes estén allí porque les gusta la literatura y además les guste el tipo de libro que se va a presentar. Esto crea un clima de complicidad con el autor.
De él dependerá fundamentalmente que la presentación sea amena o incluso divertida. Su libro es como un hijo para él y debe mostrarnos sus bondades.
Si tiene a alguien con tablas que le haga la introducción y le eche un capote si se pone nervioso, todo funciona mejor.
Para mí, interesante que se explique como surgió la idea del libro, y que se abra una rueda de preguntas para que quien quiera pueda satisfacer su curiosidad.
Tampoco debe faltar la lectura en voz alta de algún pasaje del libro o relato. Eso ayuda a saber si te gusta lo que te vas a llevar a casa.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Tanto digital como en papel, resulta muy difícil elegir qué leer ya que normalmente nuestro tiempo de lectura es limitado. En tu caso, ¿cuál es el criterio que sigues para la elección de una próxima lectura?
Lo cierto es que no tengo un criterio claro a la hora de elegir mis lecturas. Lo mismo me compro el nuevo libro de uno de mis autores favoritos, que comienzo con ganas el libro de alguno de los escritores a los que conozco.
Aunque de vez en cuando encuentro algún libro antiguo que me llama la atención en un rastro o una librería de segunda mano. Entonces suelo buscar por internet al autor y si me parece interesante lo compro y lo leo.

6.- Vivimos en el mundo de la hiper conexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.
Utilizo todas menos Twitter, aunque tengo cuenta.
De todas ellas, la más interesante me parece Facebook porque ofrece muchas herramientas para difundir tu trabajo e interactuar con la gente de forma sencilla. Es decir, por ponerte algún ejemplo: si quieres organizar una presentación creas un evento e invitas a la gente. O bien si has publicado un libro puedes crear una página donde se pueda opinar sobre él. 

7.- ¿Cómo te calificarías como lector/a? ¿Qué géneros te gustan? Y ¿en qué momentos disfrutas de la lectura?
Soy lo que comúnmente viene a llamarse un devorador de libros, pero no por el número de lecturas anuales, sino porque si me gusta un libro lo suelo leer bastante rápido. Me gusta la novela histórica, la policiaca y desde hace algunos años en los que yo mismo me dedico a escribirlos, los microrrelatos.  Estos últimos los suelo leer en la web y en papel.
Cuando más disfruto de una lectura es justo el momento antes de irme a dormir, aunque como te he comentado, si el libro vale la pena, aprovecho los trayectos en bus de camino al trabajo o incluso la pausa del almuerzo. Una mano en el bocadillo y la otra en el libro.

8.- ¿Cuál es tu secuencia a la hora de estructurar una novela, o el género que escribas? Me refiero a cuál es la cadencia de creación: ¿Primero los personajes, o el conflicto principal, o el final, o cómo lo acometes?
Lo primero que hago es imaginar la trama general de la historia con su desarrollo creíble y sobre todo un final. Para mí, la última parte es muy importante. Muchas veces escribo pensando en ese final que quiero que sea inalterable y en todo lo que tiene que pasar para llegar hasta él.
El paso siguiente es crear un dosier detallado por escrito de todos los personajes sin ponerles nombre. En él los describo físicamente y también mentalmente inventando su carácter, gustos, aficiones, relaciones amorosas, familia, etc…En definitiva, su pasado y, también si se conocen entre ellos. Si esto es así, especifico el cómo y el cuándo.  Para terminar de darles vida, los bautizo con sus respectivos nombres y apellidos.
Después paso a documentarme, buscando información sobre todo lo referente al libro. Si, por ejemplo, nunca he estado en una ciudad en la cual se desarrolla una escena, consulto planos, visiono documentales, etc...
Cuando todo esto está terminado, divido la novela en capítulos y los titulo haciendo referencia a lo que voy a narrar. A continuación, comienzo a escribirlos, ya sea en el ordenador o en el teléfono intentando que guarden un hilo conductor entre ellos.
A medida que voy avanzando, altero el orden cronológico, sobre todo, eligiendo el momento de introducir los que desvelan el pasado de los personajes.Una vez terminado el libro le pongo el título definitivo, el cual puede haber variado desde que comencé a escribirlo.
Lo único que falta es la difícil tarea de corregirlo, ya que, haciéndolo, llegas a dudar de tu trabajo y te replanteas muchas cosas en aras de una ansiada calidad literaria que por algún motivo u otro no crees haber conseguido alcanzar.

9.- Me gustaría que definieses ese momento en el que das por finalizado un libro. El momento final, cuando recibes las galeradas y les das el último ok.
Es un momento feliz en el que te sientes orgulloso por haber logrado terminarlo al fin y verlo hecho realidad, pero en verdad te sientes en parte nostálgico al recordar todo lo que has disfrutado escribiéndolo.
Dejas volar tu imaginación pensando en quién lo leerá, ojeará su portada y lo más importante, si cuando lo termine,  habrás conseguido dejarle un buen recuerdo y pensará que le habrá valido la pena pagar el precio.

10.- Te pido ahora unas respuestas rápidas

a) Recomiéndanos un libro y el motivo por el que tendríamos que leerlo.
Dispara, yo ya estoy muerto, de Julia Navarro. Resulta una lectura interesante para poder entender el origen del conflicto palestino-israelí a través de las vivencias de sus personajes.

b) ¿Cuál es tu escritor/a favorito/a? Carlos Ruiz Zafón.

c) ¿Qué opinas de los blogs literarios?
Pienso que son muy útiles para poder mostrar lo que escribes y recabar opiniones, pero que hay que elegir muy bien lo que se publica, ya que una vez se ha subido un relato a la red deja de ser inédito.

d) Un libro que no hayas podido terminar de leer. El peor viaje del mundo.  Me resultó muy monótono.

e) Un deseo literario para el próximo año. Publicar un libro.

f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.
Encontrarme por casualidad estas vacaciones de navidad en Granada, con  un familiar al cual hacía años que no veía, y eso que vivimos relativamente cerca. El destino es así de caprichoso.

g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular
La canción Amo tanto la vida, de Ismael serrano.


h) Las 3 características que debe tener para ti un buen editor/a.
Debe ser sincero contigo desde el principio, estar disponible cuando lo necesites para ayudarte y esforzarse para que tu libro esté disponible en el mayor número de plataformas de venta posibles.   

11.- Has publicado Crónicas de los micromundos. Una aventura a base de relatos cortos muy rápidos. ¿Nos podrías contar un poquito cómo se gestó tu idea de este libro?
Pienso que cada microrrelato es un pequeño mundo que tan solo existe en la mente del escritor.  Yo tenía muchos escritos que, posiblemente nadie volvería a leer jamás. Eso no era lo que yo quería, así que se me ocurrió la idea de recopilar los mejores en un libro, ponerle un título y embarcarme en la búsqueda de un editor.

12.- Para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.
Conduciendo con mi mujer sentada a mi lado de camino hacia unas vacaciones en algún lugar por descubrir, mientras suena una de nuestras canciones favoritas en la radio del coche. 

domingo, 24 de febrero de 2019

Procesionaria - mi crónica de lectura


Tiene la primera novela de Juan Carlos Núñez un título enigmático: Procesionaria.

Y a ese título le acompaña una trama de intriga, donde se mezclan elementos, en principio tan dispares, como el tratamiento de un biólogo para la eliminación del bicho en cuestión con la aparición de cadáveres que son eliminados de forma sospechosa o la sumisión a ciertas filosofías pseudorreligiosas de dudosa moralidad.

Y todo ello consigue Juan Carlos trenzarlo con mucho interés, sin que parezcan elementos deslavazados, y sembrando una intención de acceso a un clímax narrativo que crece y crece al avanzar en las páginas sin desmerecer en ningún momento.

Lo que le sucede a su protagonista Estrella genera una cierta ambivalencia que se contrapone a los sentimientos de Jonás y del señor Alcanadre y es quizá el único punto que hace dudar al lector (o al menos a mí como lector) sobre la forma en que el autor ha abordado ese personaje. Pero esa duda es interesante. Te obliga a plantearte qué es lo que mueve a Estrella a comportarse de ese modo y cómo (e incluso si) el autor va a redimirla.

Así que cuando la novela llega a su punto más álgido la valoración del lector se ha decantado ya por uno de los dos lados de tal ambivalencia y esa decantación acompaña la narración hasta su final.
Cuando terminé de leer La escalera del gallinero, (cuya crónica de lectura reseñé en este mismo blog) 


una amiga me recomendó leer Procesionaria, pues le había gustado más que la anterior. Coincido con su criterio. Procesionaria me ha mantenido pegado al libro, me ha llamado y me ha obligado a robar tiempo de ocio a otros menesteres para adentrarme en la trama de intriga y muerte que la nutren.

Así que mi enhorabuena, Juan Carlos, por una ópera prima tan brillante, ahora remozada y reeditada en 2018

viernes, 22 de febrero de 2019

Noche perpetua


Siempre le fascinó su magia. En ella deambuló con sus oscuras pasiones, irrefrenables delirios de sexualidad compartida, enamoramientos decimales y desenlaces tuiteros. Jamás la temió, consciente de la finitud de su extensión. Pero toda la magia de su complicidad se ha vuelto inmisericorde. El glaucoma ha vencido, transformándola en una noche perpetua.


miércoles, 20 de febrero de 2019

Normalidad

Pelo castaño peinado a raya en el lado izquierdo, ojos marrones de mirada lánguida, sin tener sobrepeso pero tampoco delgadez, ni por supuesto presencia de fibra en ninguno de sus músculos. 1,72 de estatura y rasgos faciales suaves, sin barba o bigote y gafas sin montura que desnaturalizan su ya de por sí pertérrita mirada. Viste vaqueros azules, zapatos negros de vieja generación y camisa blanca de algodón ligeramente arrugada que lleva metida por dentro y cincelada con una correa de piel marrón oscuro. Trabaja de lunes a viernes, de 8 a 5, hace deporte y la compra semanal el sábado y se reúne con la familia (la propia o la impuesta) el domingo. Vacaciones de verano en la playa y macro cenas familiares cuando los copos han pintado ya de blanco el tejado del edificio donde vive. Lo europeo le parece lejano y, por ende, lo situado más allá de los Urales o del Atlántico temática fílmica, cuando no irrelevante.
Esta puede ser la radiografía de un hombre normal, de aspecto normal, que lleva una vida normal, tiene una familia “normal” en una ciudad normal... Esa inmensa mayoría de hombres que rellenan las ciudades y pueblos de España sin que de ellos sea digna de mención particularidad alguna. Ellos que, con el transcurrir de las décadas y los cambios de gobierno siguen ahí, incesantes y ajenos al vaivén de la modernidad.
Votantes de costumbre, devotos católicos, agnósticos otros, aficionados al fútbol la mayoría y a pertreñar sesiones interminables de programas de televisión. Disfrutan por igual haciendo una parrillada en casa de sus suegros que yendo a almorzar con los amigachos por la mañana los fines de semana.
Parece que su vida sea un tiempo y actividad que es necesario que existan para que pueda haber otras que resalten sobre ellas, sobresalgan brillantes por encima o excretantes por debajo y sin las cuales, se abriría un vacío en la sociedad indigno y de imposible solución.
Su vida se podrá calificar de aburrida, monótona, insensata, pacata cuando no paleta, consentida o poco ambiciosa, pero lo cierto es que el adjetivo que mejor la definiría sería el de imperecedera.
Sí, nada tiene de brillante llegar a la cúspide del éxito personal o empresarial pues ello implica caer tarde o temprano y, a veces, caer demasiado. Ni de obsceno hundirse en el infierno de la droga o la delincuencia, porque casi siempre se consigue resurgir. Lo verdaderamente arduo supone mantenerse siempre en esa franja indefinida de normalidad supuesta que te permite pasar desapercibido en los grandes conflictos a lo largo de la historia. Evitando la podredumbre que genera el capitalismo extremo y sobreviviendo a las crisis que los diferentes gobiernos y bancos ejecutan impunemente.
Sí, normal es una palabra que no debería tener significado, por lo ingente de sus acepciones, por lo inabarcable de su terminología. Deberíamos aprender que tiene más valor que lo hiperbólico o lo supremo. Normal debería de ser para nosotros sinónimo de bienestar, de armonía y por supuesto de autenticidad.


viernes, 15 de febrero de 2019

Defender lo masculino


Parece que estamos en época de reivindicaciones de género. De apoyo y defensa de lo proclamado, lo establecido y creado por las personas de nuestro mismo género con la intención de visibilizarlo, de darle normalidad y de anteponer la discriminación positiva como arma de lucha activa en el siglo XXI.

Es hora de descubrir y apoyar al cine hecho por hombres, la política ejercida por ellos, la literatura masculina, la alta cocina o la innovación en la moda llevada a cabo por exponentes del género varonil. También de ensalzar los éxitos del deporte masculino, de los descubrimientos e investigaciones pioneras en materia de ciencia así como la pintura u otras artes escénicas como el teatro, de la mano de novedosos directores que rompen con lo establecido y contribuyen al avance de la vanguardia.

Y entonces tenemos que ponernos a analizar el detalle, yendo de la categoría general (por ejemplo, el cine o la literatura creados por hombres) a la especificidad de cada uno. ¿Tiene acaso algo en común el cine realizado por un director blanco europeo joven progresista y gay con el de uno japonés superados los sesenta, heterosexual y conservador o con el de un excéntrico director holandés inclasificable o tal vez con el de uno entregado a la causa comercial del mainstream de Hollywood y las sagas multi vendedoras de cine para consumo?

¿Acaso por el simple hecho de que todos ellos pertenezcan al género masculino podemos colegir que existe una línea común de pensamiento, actuación, oficio o entendimiento? Me aventuro a aseverar que la respuesta no es tan simple. Más bien yo diría que es mucho más compleja. Probablemente los cuatro ejemplos mencionados estarían en las antípodas unos de otros en su propuesta audiovisual, su concepción de la cinematografía, de los temas que abordarían y de la perspectiva desde la que lo harían. Si ya el ser humano es complejo en sí mismo, cuando mezclamos otros parámetros que influyen en el comportamiento, como pertenencia geográfica, étnica, religiosa, preferencia sexual y tendencia política, nos sale una matriz de caracteres enorme que nos llevan a concluir que cada hombre, cada escritor, cada director de cine, cada investigador y cada político son un mundo en sí mismos.

No creo que sea posible extrapolar a todo el género masculino lo que un determinado grupo (pequeño o incluso grande) realice o defienda. Si yo mismo aplico esta extrapolación a mí mismo, puedo concordar al 100% con determinados planteamientos y el 0 % en otros muchos, pasando por una amalgama larguísima de puntos intermedios.

Dicho más sencillamente. No creo que exista algo que se pueda llamar “literatura masculina” o “cine hecho por hombres” o “formas de hacer política masculina”. Me parecería una hipersimplificación sin ningún sentido.

Y ahora para terminar este relato-reflexión os propongo que cambiéis en todo lo que habéis escuchado la palabra hombre por mujer, el concepto masculino por femenino y los adjetivos terminados en o por los mismos terminados en a y el artículo se convertirá en un calco de su esencia fundamental.


jueves, 7 de febrero de 2019

PORCUPINE TREE - Mi descubrimiento musical de febrero


Nunca he sido muy amante del rock progresivo, quizá porque lo asocio a la música de los setenta y siempre he tenido mucho más interés por la de los ochenta. Sin embargo, llegué por casualidad a escuchar a esta banda formada en 1987 en Inglaterra por Steven Wilson como una broma y el primer álbum que ha llegado a mis oídos ha sido Lightbulb sun, publicado en el año 2000, en un momento en que la banda había incorporado ya elementos de música electrónica y ambiental, influenciada por grupos como Future sound of London que a mí tanto me gustan. Quizá por eso este primer contacto con este pastiche musical progresivo-ambiental me ha encantado. 

La banda siguió evolucionando en este caso en sentido inverso a lo que han hecho muchos grupos de rock que ha sido ir hacia un post-rock más electrónico o ambiental. Ellos han hecho el recorrido en sentido inverso y los álbumes publicados después se han escorado hacia el sonido más metal y extremo, incorporando riff pesados y distorsión guitarrera y haciendo una gira con Dream Theater. Es también esa evolución la que más me interesa del grupo.

Lightbulb Sun me suena por momentos a las baterías de Limp Bizkit, en otros momentos a los riffs de Metallica o Dream Theater y las melodías más etéreas que los acompañan a Mogwai.

Aquí tenéis el enlace a la mejor canción para mí del disco: Rusia On Ice, con pasajes oníricos alternados con baterías de hip hop industrial o guitarras de extreme metal. Todo con una homogeniedad sonora impresionante.


Interesantes, aunque disueltos en 2009, después de publicar 16 discos del 91 al 2009. Steven Wilson vuela en solitario ofreciendo conciertos de sonido cuadrafónico y megalítico que también son dignos de mención.