viernes, 6 de abril de 2018

Implosión sonora

Me sucedió en... el FIB. Sí, allí estaba yo, flamante, botas de cuero, bermudas negras, camiseta de Sisters of mercy y pelo decolorado, casi platino. Sin barba, ni patillas por primera vez en cinco años, completamente transformado para la ocasión de ver en directo a Jesus and Mary Chain, nuestro grupo de culto al que ya habíamos venerado en Zaragoza.
Pero antes del momento culminante de la noche, disfrutamos de los nuestros: la sensual voz de La buena vida, el sonido inglés de Automatics y, cómo no, el ininteligible cantar de J, de los Planetas, que tantísimo éxito hubiera tenido de haber sabido vocalizar...
Mi carma extasiado en un ambiente de modernidad, anonimato colectivo, sudor inmediato y excelso alcoholismo. Mis tímpanos conectados en plena vibración con todos los músculos de mi cuerpo. Dispuesto a perturbar mis sensaciones esa noche, ante el grupo que mejor ha experimentado con el ruido, destilado melodías arrítmicas y tormentosas desde lo más profundo del sonido distorsionado. Letras lánguidas, de contenido oscuro, por momentos ocultas cual Guadiana sonoro debido a la multiplicación de bajos y graves esculpidos al máximo de la ingeniería sonora.
Mi consciencia abandonó mi cuerpo. Flotaba encima de los miles de asistentes al velódromo de Benicàssim. Buscaba algo sin yo saberlo. Mi cuerpo seguía moviéndose a ritmo frenético de In a Hole, y cada vez estaba más separada de mí. La sentí diluyéndose con la energía del recinto en una unión mística de fusión molecular que le hizo integrarse en un todo, vibrando al mismo tiempo y creando un micro cosmos en aquel momento, durante apenas dos minutos de canción.
Mi identidad musical implosionó aquella noche. El deep house, la música ambiental y la electrónica fueron exterminados por el ruido. La distorsión de los rifs de guitarra, unida al sonido analógico de la doble batería, descubrieron recovecos de placer ignoto y sorprendentes que me llevaron, años después a su sublimación en Mogwai.
Y aquí estoy, esta vez en el Sonar, disfrutando de la banda escocesa, quien me recuerda aquella noche, hace doce años. Ahora los modernos le llaman post-rock pero eso no existe, ya que todos los sonidos actuales son post-rock. Mogwai es mucho más, es la sublimación sonora del ruido, la melodía, el ambiente y la distorsión. Es la hostia. 

miércoles, 4 de abril de 2018

ESCRITORES SINGULARES-38: JOSÉ SANCHÍS MEZQUITA

José Sanchís Mezquita es un ESCRITOR SINGULAR. Con una buena cosecha de obras publicadas, comenzó una gran saga de fantasía épica con Tempestad: La sangre del dragón, publicó también un compendio de relatos titulado  Conjuro de cuentos y posteriormente su primera novela, Ángeles Masones (Editorial EDISI), en la que realiza un viaje a través de los misterios que envuelven muchos edificios de Vila-Real alrededor de la figura de los masones.

Se ha atrevido también con la novela negra, a través de su último libro publicado, titulado Juan, el Gancho, dentro de la serie Noir is black, de la editorial independiente Perica la literaria, que pronto pasará por mis manos y que sin duda reseñaré en este mismo blog.

Una cosecha sin duda abultada y transversal en la que ha transitado por muchos géneros literarios y por los que estoy seguro continuará en breve, aunque intuyo que su preferido es el mundo de la fantasía épica, en el que crear mundos, personajes singulares y evocaciones ensoñadoras.

También es miembro fundador de la asociación literaria Tirant lo Groc, que agrupa a varios escritores de Villareal, y que nació con el impulso de ser un punto de encuentro donde se puedan “difundir ideas, organizar eventos e impulsar proyectos que sean interesantes; escribir para ser leídos, crear cultura” y así “poner en valor la literatura local”.

A continuación comparto con todos vosotros, lectores, un relato sobre ese mundo de fantasía mágica que tanto gusta crear a José en su prosa, que nos transporta a una realidad diferente, a un mundo alternativo, sin época concreta y lleno de misterios por explorar.

Leedlo, merece la pena. Y para que conozcáis un poquito más a su autor, una breve entrevista a continuación.

FINIS TERRAE

La joven descendía con calma por la calle principal de la población mientras admiraba los abigarrados edificios que se inclinaban sobre ella, las construcciones semejaban gigantes que observaban su paso con estoica mirada. A su lado la perrita zigzagueaba pizpireta al compás de todo lo que sucedía a su alrededor.
La calle se ensanchaba hasta desembocar en una plazoleta donde todo el mundo gritaba y las mercancías se apilaban por doquier. Era un hervidero de gente. La muchacha se detuvo unos instantes e inhaló el aroma salobre que le llegaba del puerto. Se acuclilló y acarició a la perrita, la miró con complicidad y le guiñó un ojo. Había desarrollado la costumbre de hablarle como sí de una persona se tratase.
—¡Vamos, Atah! ¡Acerquémonos a aquel grupo! —señaló la joven al gentío al tiempo que reprendía la marcha—. ¡Parece que hay mucha actividad!
Tras unas zancadas llegaron a uno de los muelles donde una gran embarcación mostraba plena efervescencia. Todo tenía mucha vida.
Sansha estaba atónita al contemplar a los marineros subir y bajar por los mástiles mientras arriaban las velas, otros tiraban de las maromas arreando los aparejos. En cubierta un hombre, con el torso desnudo y lleno de tatuajes, gritaba órdenes a los remeros que se esforzaban por separar el buque del dique, el esfuerzo que hacían era titánico, luchaban contra el mar y contra varias toneladas de calado. La nave crujía perezosa por alejarse de su lugar de descanso. Las letras Nautilus lucían orgullosas en uno de sus costados.
Atah ladró reclamando la atención de la joven.
—Si, sí —dijo Sansha acariciándole el lomo—. Yo también estoy emocionada. Todo esto es maravilloso. La perrita movió el rabo a modo de contestación.
La muchacha, miembro del clan Noburo, uno de los cinco clanes de humanos que aún vivían semisalvajes, era la primera vez que veía el mar, su gente vivía en las montañas Quebradas a varias semanas de la costa, por lo que rara vez llegaban hasta aquí.
—Disculpe, señor —interrumpió a un hombre que pasaba junto a ella—. ¿Cómo se llama ese mar?
Ajustó el mugriento parche que cubría su ojo derecho antes de responder.
—¡Niña, por los ocho tentáculos del Kraken, contemplas el mar Sinefine! —apuntó el marinero con una mueca de sorpresa—. Y este puerto se llama Finis Terrae, muchachita, te encuentras en el punto más oriental de Edhen, a partir de aquí solo hay leguas y leguas de agua y misterio.
—¡Qué cantidad de diversión! —exclamó Sansha al ver todas aquellas embarcaciones dispuestas a zarpar.
Un sinfín de posibles aventuras fondeaban frente a ella.

ENTREVISTA SINGULAR

1.- Aunque ya eres un autor publicado si te dieran la posibilidad de publicar tu próxima novela con una de las grandes, ¿sobre qué tema te gustaría escribirla? Y ¿a qué no renunciarías nunca en aras de la comercialidad a la que supuestamente pudiera dirigirte la editorial?
Sin lugar a duda sobre fantasía épica, lo tengo muy claro. Pero ya podría ser editorial grande, pequeño o media. Es el género que me apasiona leer y escribir.
No renunciaría nunca a escribir sobre lo que quiero, no haría una obra por encargo, y tampoco a no poder decidir sobre la portada. Considero una parte fundamental de todo libro la ilustración de la portada, supongo que al provenir del mundo del diseño es algo que tengo muy arraigado dentro.

2.- Imagino que como buen escritor que eres serás también un gran lector, ¿en qué momento del día te gusta más leer?
Sí, me encanta leer, aunque no tengo un momento que me guste más, pero creo que sí momentos en los que no me gusta leer que es cuando tengo sueño o estoy tan cansado que sé qué aquello que lea no va a quedar en mí.
Otra cosa es la época del año, en verano es cuando me doy la panzada de leer y leer. Me encanta sentarme después de comer y pasarme media tarde de entretenida lectura.

3.- En breve comenzaré a leer tu primera novela Ángeles Masones y espero reseñarla pronto en este mismo blog. Cuando escribes, ¿qué temas o situaciones te inspiran? O sea, ¿Cómo te enfrentas al folio en blanco? Y ¿nos puedes contar algo de tu próximo libro?
Aquí hay un montón de preguntas, vamos por partes:

No sabría decirte a ciencia cierta qué me inspira, pues unas veces es una cosa y en otras, algo bien distinto. En Ángeles masones, la inspiración me vino paseando a mi perro y fijándome en las fachadas de las casas (como he dicho vengo del mundo del diseño, en concreto, de la edificación), para Juan, el Gancho la inspiración me vino de una película, Dragonflyfire, también fue paseando, pero con mi mujer, hablando sobre ilustraciones de dragones, en definitiva, no tengo nada en concreto que me inspire.

El tema del folio en blanco, la verdad es que no tengo muchos problemas con esto, cuando tengo una idea siempre me pongo a ello de inmediato, otra cosa, es que lo que escriba sirva para algo, pero suelo tener facilidad para comenzar a escribir.

En cuanto a mi próximo libro, en estos momentos estoy con la revisión y revisión y revisión de Dragonflyfire, una historia de fantasía épica ambientada en un mundo creado por mí, con diversas razas y un mal que acecha con destruirlo todo, de aquí surgirá un joven que las circunstancias de la vida lo empujaran a enfrentarse a todo.

También estoy dando los últimos puntazos a La llave masona, aventura más adulta con parte de los personajes de Ángeles masones, aunque esta aún tardará en estar finalizada, pues hay mucha documentación que debe estar bien, no quiero errores por las prisas.

4.- ¿Qué te acompaña cuando lees? ¿Y cuando escribes?
Esta es fácil. Cuando leo una libretita o un papel, donde anoto los personajes que aparecen, fragmentos que me gustan mucho, descripciones de lugares o personajes, aspectos del libro que me puedan aportar algo.
Cuando escribo, la web de la RAE.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Hay tal marasmo de novelas, libros de escritores noveles y ediciones clásicas que es muy difícil filtrar y decidir qué es lo que leemos. En tu caso, ¿qué es lo primero en lo que te fijas para decidir leer un libro?
Te voy a dar tres posibles estados en los que me puedo encontrar para comprar un libro (aunque aviso que soy muy compulsivo y compro un montón de novedades cada mes):
Sí es de fantasía épica, lo tengo claro, todos.
Sí no conozco al autor, me fijo en la portada, quiero que me atrape desde el primer momento, que casi me obligue a comprar el libro sin importarme la sinopsis (no es así, pero para que se entienda la importancia del flechazo a primera vista). En alguna ocasión también, me fijo mucho en la edición, quiero que me vendan el producto.
Sí conozco al autor (y no es de fantasía épica), que la historia me atrape, que tenga ese “nosequé” que me despierte la curiosidad.

6.- Vivimos en el mundo de la hiperconexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.
Sí, utilizo las redes sociales, aunque cada vez menos.
En la actualidad, la que más uso es Instagram, por el hecho de poder escoger qué ver. Sí quiero solo tengo publicaciones de ilustración, o de libros o de videojuegos, no tengo porque ver los posts cotidianos de qué come uno, qué está haciendo, etc…

7.- ¿Eres escritor de día o de noche? Y añado, porque eres también nuestro profesor de escritura
Escribo de día, madrugo mucho a las seis ya estoy en funcionamiento, y trato de dedicar una hora como mínimo todos los días, aunque hay días que más (son los menos), y otros que casi no puedo dedicar tiempo (son los más).

8.- Aparte de la literatura, ¿qué otras artes te gustan? Cuéntanos un poquito cuáles y por qué (si es que hay un porqué).
Diseño 3d, porque es lo que estudié, y es algo que me apasiona, aunque por desgracia cada vez tengo menos tiempo para esto.
También me gusta el modelismo.
Y los cómics, soy un gran lector-coleccionista de cómics desde los once años, y espero serlo por mucho tiempo más.

9.- Te pido ahora unas respuestas rápidas

a) ¿Nos recomiendas un libro?
La Isla del Tesoro.
b) Un personaje literario que sea inspirador para ti.
John Long Silver.
c) ¿Qué género literario te apasiona más?
Fantasía épica.
d) ¿Eres de radio o de televisión?
Televisión.
e) ¿Mar o montaña?
Depende de la temporada, aunque eme tira más la playa.
f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.
La fuerza que tienen algunas personas de mi entorno.
g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular.
Michael Jackson.

10.- Me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.

Donde sea, haciendo cualquier cosa con mi familia y amigos.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Adiós a Berlín - mi crónica de lectura


Decidí leer este libro tras visitar la espléndida retrospectiva sobre David Bowie que el Victoria & Albert Museum de Londres organizó el año pasado en el Museu del Disseny de Barcelona en la que pude descubrir que durante su época de expresionismo alemán en la que vivió en Berlín varios años éste fue uno de sus libros favoritos.


Y ha sido para mí una experiencia acompañar a Cristopher en su quehacer diario con los personajes variopintos que pueblan su libro. Me gusta el estilo de Cristopher al narrar su propia epopeya en la Alemania pre-nazi. Rebosa frescura, descaro, desinhibición, matices contrapuestos al oscurantismo que llegaría unos años después y que arrasaría con Europa.

La lectura de este libro de 6 relatos me ha hecho regresar también a Cabaret, el film en el que Lisa Minelli brilla llena de esa frescura y descaro de los que hablaba antes.

No sé si la sociedad alemana era tan así en los años treinta, si responde a una visión muy particular de Cristopher Isherwood o si es simplemente una ficción pero creo que tiene aspectos comunes a lo que vivió la España de principios de los ochenta, ese afán por el puro placer, por el momento singular que cada uno vivía, sin pretender trascender ni categorizar en exceso los comportamientos, con absoluta libertad.


Leí el libro íntegro durante mis trayectos de trabajo entre el hotel y las fábricas que visito regularmente en Dhaka (Bangladesh) donde el tráfico puede detenerte horas dentro del coche, así que la lectura se hizo todavía más extraña. Me sentí tan aislado de lo que me rodeaba que ello me ayudó a meterme mucho más en el Berlín de los treinta, pero cuando terminaba de leer un capítulo o llegaba a mi destino la cruda realidad Bengalí me devolvía a mi presente y al siglo XXI. 

lunes, 26 de marzo de 2018

La gran apuesta - mi crónica de lectura

Tras terminar la lectura de este libro, denso y dificultoso por la utilización de la jerga bursátil y la complicada narración de la arquitectura financiera creada artificiosamente por los financieros de Wall Street, he concluido que una buena forma de reseñarlo sería copiar este párrafo íntegro:

“¿Cómo se le explica a un ciudadano inocente del mundo libre la importancia de una permuta de impago crediticio sobre un tramo doble A de una obligación de deuda garantizada respaldada por activos subprime?”
(…)
El Fondo Monetario Internacional evaluaría las pérdidas en los activos relacionados con el mercado subprime originados en USA en un billón de dólares. Un billón de dólares en pérdidas creadas por los financieros estadounidenses, a partir de una pura farsa e incardinadas en el sistema financiero de Estados Unidos.”

Es decir, es la creación de un mercado financiero de cientos de miles de millones de dólares basado en una mentira, en la suposición de que algo (lo que sucedió) no podría nunca pasar y alcanzando unos niveles de yuxtaposición de términos, creación de expresiones vacías y faltas de significado con el único propósito de decir sin contar, de hablar y hablar sin que nadie entendiese de qué diablos se hablaba y sin que, ni siquiera los eruditos economistas de Wall Street, supieran qué demonios contenían los activos financieros creados a partir de seguros de impago de préstamos hipotecarios basura que se remozaban en fondos de valor triple B que por arte de magia las grandes agencias de calificación estadounidense reconvertían en triple A.

En la crisis de las hipotecas basura (o subprime en su acepción inglesa) todos mintieron o más bien tendríamos que decir que nadie quiso entender que aquel gigante defectuoso que crecía y crecía de forma descomunal y vertiginosa caería sin ninguna duda.


La novela, desde el punto de vista literario es emocionante. Lastra un poco su interés la densidad de la jerga burocrática y económica pero aun así mantiene un ritmo suficiente que te permite avanzar.


Pero sin duda, lo más duro, lo más fuerte que he descubierto con su lectura es que la crisis, la famosa crisis inmobiliaria financiera y económica que todo el mundo lleva viviendo desde finales de 2007 no es que sucediese sin más, o porque le tocase en el rotar del ciclo económico. Es sin ninguna duda una crisis creada artificialmente por los descerebrados financieros de Estados Unidos, de codicia infinita y responsabilidad nula. Todas las partes implicadas, bancos emisores de préstamos hipotecarios, bancos de inversión creadores de activos financieros con ellas y agencias de clasificación que los recalificaban sin ningún criterio ni base, son los culpables de que miles de empresas hayan desaparecido, de que tantas y tantas personas hayan sufrido y tenido que modificar sus vidas y de que además, se nos haya acusado de que vivíamos por encima de nuestras posibilidades. Nada más lejos de la realidad. Ellos sí que vivieron por encima, pero por encima de sus posibilidades de racionalidad.

sábado, 24 de marzo de 2018

Normalidad

Pelo castaño peinado a raya en el lado izquierdo, ojos marrones de mirada lánguida, sin tener sobrepeso pero tampoco delgadez, ni por supuesto presencia de fibra en ninguno de sus músculos. 1,72 de estatura y rasgos faciales suaves, sin barba o bigote y gafas sin montura que desnaturalizan su ya de por sí impertérrita mirada. Viste vaqueros azules, zapatos negros de vieja generación y camisa blanca de algodón ligeramente arrugada que lleva metida por dentro y cincelada con una correa de piel marrón oscuro. Trabaja de lunes a viernes, de 8 a 5, hace deporte y la compra semanal el sábado y se reúne con la familia (la propia o la impuesta) el domingo. 

Vacaciones de verano en la playa y macro cenas familiares cuando los copos han pintado ya de blanco el tejado del edificio donde vive. Lo europeo le parece lejano y, por ende, lo situado más allá de los Urales o del Atlántico temática fílmica, cuando no irrelevante.

Esta puede ser la radiografía de un hombre normal, de aspecto normal, que lleva una vida normal, tiene una familia “normal” en una ciudad normal......Esa inmensa mayoría de hombres que rellenan las ciudades y pueblos de España sin que de ellos sea digna de mención particularidad alguna. Ellos que, con el transcurrir de las décadas y los cambios de gobierno siguen ahí, incesantes y ajenos al vaivén de la modernidad.

Votantes de costumbre, devotos católicos, agnósticos otros, aficionados al fútbol la mayoría y a mirar sesiones interminables de programas de televisión. Disfrutan por igual haciendo una parrillada en casa de sus suegros que yendo a almorzar con los amigachos por la mañana los fines de semana.

Parece que su vida sea un tiempo y actividad que es necesario que existan para que pueda haber otras que resalten sobre ellas, sobresalgan brillantes por encima o excretantes por debajo y sin las cuales, se abriría un vacío en la sociedad indigno y de imposible solución.

Su vida se podrá calificar de aburrida, monótona, insensata, pacata cuando no paleta, consentida o inambiciosa, pero lo cierto es que el adjetivo que mejor la definiría sería el de imperecedera.

Sí, nada tiene de brillante llegar a la cúspide del éxito personal o empresarial pues ello implica caer tarde o temprano y, a veces, caer demasiado. Ni de obsceno hundirse en el infierno de la droga o la delincuencia, porque casi siempre se consigue resurgir. Lo verdaderamente arduo supone mantenerse siempre en esa franja indefinida de normalidad supuesta que te permite pasar desapercibido en los grandes conflictos a lo largo de la historia. Evitando la podredumbre que genera el capitalismo extremo y sobreviviendo a las crisis que los diferentes gobiernos y bancos ejecutan impunemente.

Sí, normal es una palabra que no debería tener significado, por lo ingente de sus acepciones, por lo inabarcable de su terminología. Deberíamos aprender que tiene más valor que lo hiperbólico o lo supremo. Normal debería de ser para nosotros sinónimo de bienestar, de armonía y por supuesto de autenticidad.

jueves, 22 de marzo de 2018

La Voz

¡Y esta es la vooooozz! ¡Na na na naaaaaa! ¿Quién no conoce este programa de televisión en el que tantos participantes intentan postularse como futuros artesanos del canto con una única carta de presentación: su voz?
No importa su físico, si son guapos o feos, arreglados o zarrapastrosos. Ni tan siquiera la química que su apariencia tenga con la cámara. Todo ello carece de importancia y se subordina a una única virtud vocal que sobrepasa los prejuicios del placer visual (al menos en la fase de audiciones a ciegas).
Yo no soy tan feo, tengo la dosis adecuada de grasa localizada (sí, en los flancos y la barriga, que es donde los hombres solemos crecer tras haber cumplido los cuarenta) que me hace parecer suficientemente atlético como para que el adjetivo gordo sea desproporcionado. Mido más de 1,80, lo que me hace tener buena percha en general y aunque las canas han invadido mi cabeza y barba, me dan un aire entre madurito interesante y cuarentón incipiente que no está del todo mal para ser de pueblo.
Sin embargo no imagino peor ridículo que el que experimentaría al participar en el programa de marras en el que únicamente se me juzgaría por mi voz. Podemos dejar al margen el sentido del ritmo y entonación, disciplinas para las que nací facultado, pero lo que es la vibración de mis cuerdas vocales es para echarse a temblar.
Si lo analizamos detenidamente, todos tenemos algo en nuestro cuerpo que nos gustaría cambiar. Cuántas veces hemos pensado (si nos preguntase un genio de la cirugía gratuita) qué nos gustaría modificar de nuestra anatomía. Podríamos hacer una lista sustanciosa: tener menos michelines, disminuir la papada, aumentar los músculos en general y en particular de pectorales y bíceps. Hacer desaparecer las ojeras, las arrugas, disminuir nuestras narices de ascendencia árabe, azulear el color de nuestro iris, y en realidad cualquier otro aditamento que nos hiciese parecernos más a un George Clooney al uso que a un españolito estándar.
Mira que hay cosas que un tío podría pedir: Puedo añadir a la lista anterior, algo a lo que definitivamente ninguno podríamos resistirnos (de ser posible): aumentar unos centímetros el tamaño de nuestra polla, por medianamente bien armado que uno vaya. Esperad, voy a pensarlo un momento… es una petición difícil de rechazar…. No, ni siquiera eso que es tan apetecible e irresistible. Yo sacrificaría todo lo anterior y elegiría cambiar mi voz.
Sí, tamaño trauma tengo con mi compañera vocal, que es quebradiza unas veces, levemente afeminada otras, débil las más y grotesca a menudo. En ocasiones estoy en una reunión crucial en la que tengo que aparentar una posición segura, hablar con convicción y cuando recurro a ella para explicar mis argumentos apenas sale un atisbo de sonido que me hace tener que repetirlo un par de veces exacerbando el tono de la segunda para que se escuche y desvirtuando por completo el matiz que quería dar a los mismos.
La sonoridad precaria se acrecienta cuando la escucho grabada en un video o en una llamada de teléfono. En tales casos, mi repulsa hacia ella experimenta un incremento digno del mayor de los rechazos.
Por ello las mañanas en que me despierto resfriado y completamente ronco son días especiales. Me escucho a mí mismo potente, grave, robusto, casi siento que mi miembro ha crecido esos centímetros tan deseados….y deseo que la ronquera me dure días, cosa que lamentablemente nunca sucede.
Pero cuando ello ocurre, todo el mundo me mira extrañado al hablarle. Me preguntan cosas como ¿Qué te ha pasado? ¿Te has tragado a un monstruo? Pareces un bicho del averno, o Pobre, estás fatal ¿no? ¡Qué ironía!, yo en ese estado me encuentro feliz y seguro, y sin embargo, nadie más lo aprecia.
Y es justamente cuando mi voz vuelve a ser la poca cosa que siempre es, cuando todo el mundo parece mirarme de nuevo de forma normal. De hecho, nadie me ha criticado nunca, ni me ha hecho comentario alguno sobre mi voz. ¿Será que todos la asocian con mi imagen y mi personalidad? Porque quizá mi forma de ser sea como es precisamente por ello. Tal vez una voz de barítono como la de Constantino Romero o Carlos Herrera me habrían hecho tener una personalidad más agresiva, o menos afable y aparecer a los ojos de quien me conoce por primera vez como un tipo mucho más duro y menos accesible.

Por lo tanto tengo que concluir que yo soy como mi voz, imperfecta, quebradiza, afable, y sin duda única.