lunes, 22 de mayo de 2017

Implosión sonora - Relato tuneado para la VII Microqueda relatista - Valencia

Me sucedió en el FIB. Allí estaba yo, flamante, botas de cuero, bermudas negras, camiseta de Sisters of merci y pelo decolorado, casi platino. Sin barba por primera vez en cinco años, completamente transformado para la ocasión de ver en directo a Jesus & Mary Chain, nuestro grupo de culto al que ya habíamos venerado en Zaragoza. Como teloneros actuaron varios grupos españoles: la sensual voz de La buena vida, el sonido inglés de Automatics y, cómo no, el ininteligible cantar de J, de los Planetas, que tantísimo éxito hubiera tenido de haber sabido vocalizar...
Mi carma extasiado en un ambiente de modernidad, anonimato colectivo, sudor inmediato y excelso alcoholismo. Mis tímpanos conectados en plena vibración con todos los músculos de mi cuerpo. Dispuesto a perturbar mis sensaciones esa noche, ante el grupo que mejor ha experimentado con el ruido, destilado melodías arrítmicas y tormentosas desde lo más profundo del sonido distorsionado. Letras lánguidas, de contenido oscuro, por momentos ocultas debido a la multiplicación de bajos y graves esculpidos al máximo de la ingeniería sonora.
Mi consciencia abandonó mi cuerpo. Flotó por encima de los miles de asistentes al velódromo de Benicàssim. Buscaba algo sin yo saberlo. La sentí diluyéndose con la energía del recinto en una unión mística molecular y se integró en un todo vibrando al mismo tiempo y creando un micro cosmos en un momento.
Mi identidad musical implosionó aquella noche. El deep house, la música ambiental y la electrónica fueron exterminados por el ruido. La distorsión de los riffs de guitarra, unida al sonido analógico de la doble batería, descubrió recovecos de placer ignoto y sorprendente que me llevaron, años después a su sublimación en Mogwai.

Y aquí estoy, esta vez en el Sonar, disfrutando de la banda escocesa, quien me recuerda aquella noche, hace doce años. Ahora los modernos le llaman post-rock pero eso no existe, ya que todos los sonidos actuales lo son. Mogwai es mucho más, es la sublimación sonora del ruido, la melodía, el ambiente y la distorsión. Es la hostia.