sábado, 26 de septiembre de 2020

ENTREVISTAS SINGULARES-90: EMILIA ALEGRE

Emilia Alegre es una ESCRITORA SINGULAR. Seguimos con nuevas escritoras del Taller de Escritura Creativa de Benicàssim. Emilia se unió al taller hace un par de años y desde su incorporación hemos podido degustar la elegancia del clasicismo en sus relatos. Se nota que es una lectora amante de las novelas del XIX, de la literatura que remueve, que incomoda y que hace estremecerse al lector. Intuyo su predilección por las tramas complejas y por toda aquella obra que no deja indiferente.

Y eso lo transpira en sus relatos, con muchas capas de creación pictórica, con reflexión inteligente, rodeados de los grandes temas de la literatura universal y de la tradición más clásica de la prosa escrita. Cuando Emilia lee cualquiera de sus relatos la clase se paraliza y nos embarcamos en un viaje literario de largo recorrido, en una historia completa y barroca que nos abraza y nos adorna la escucha. Emilia escribe su prosa maximalista, fértil en adjetivos y proposiciones y no escatima en descripciones que nos transportan a la escena que ha imaginado, de manera casi real.

En esta ocasión Emilia ha escrito un relato profundo y tremendo que nos acerca a ese final que todos tendremos y nos lo ofrece en forma de joya, con su manuscrito y su recitado que es un placer para los oídos.

¡Qué bueno sería acudir a un recital literario de Emilia en el que no solo ofreciese su literatura, sino también recitase versos de los grandes, de Lorca por ejemplo! Ahí dejo la sugerencia.

Y para que conozcáis un poquito más a su autora, una breve entrevista a continuación.

Tarde serena

https://www.youtube.com/watch?v=KZQTyu_Tvi4&feature=youtu.be

La tarde había envejecido. Ya las soledades sobraban y apenas hacían sombra en el patio del viejo molino. La fragilidad de Serena se mantenía en su languidez de siempre, expectante como el primer día. La curva de su espalda en espiral, con el orgullo se bastaba a sí misma. Tantos amaneceres a la espera, tantos ocasos cerrados de un portazo, y aún así, esa sonrisa, libre, pero permanente en la comisura de sus finos labios.

Dulce Serena, eres única. Ya la tarde se va y quizá no vuelva. Mujer, que entre la serenidad vas sumando con tus ojos cansados las imágenes del recuerdo vivo. Mantienes el olfato agudo a la espera eterna de lo que no llegó nunca, salvo,…ese susurro leve de la rojiza libélula, con ese revoloteo anaranjado de niño en juego, esa alegría perdida, las risas de la niña que fuiste, para no regresar.

Leve, como el vaho de su frágil figura, Serena aposenta sus blandas nalgas en el viejo columpio, carcomido por el viento, ya viejo también y bajo la acogedora higuera añosa oye su voz desgranada, entre el suave vaivén, como una carta de amor de despedida.

“Mi querido amor de siempre, si el destino alentó bien nuestro encuentro, ¿por qué pudo más el temor, esa extraña cobardía del miedo a lo amado, por desconocido y por sospechoso, paradoja del absurdo? ¿Cómo hizo para, entre malas hierbas, doblegarnos y atarnos a la rama espinosa del mal que inmovilizaba tu sonrisa en mi sonrisa helada?

¡Ay amor, que ya no queda tarde!”

La anciana bien lo sabe y allá va, abrazando el aire cálido en las tinieblas de la última noche.




ENTREVISTA SINGULAR

1.- ¿Cuál es el principal motivo que te empuja a escribir? ¿Recuerdas cuál fue la primera vez que comenzaste algún texto? ¿Lo guardas todavía? ¿Te atreverías a publicarlo a modo de relato?

La necesidad de emborronar la angustia de las emociones que se desbordan y buscar la belleza perecedera del momento. Alivia reinventarme el mundo.

Recuerdo estar jugando con las letras del abecedario que estaba aprendiendo con desgana, era una niña muy rebelde y me obligaban a estudiar con castigos, y de pronto maravillarme al juntar unas letras, descubriendo un significado mágico y asombroso al unirlas al azar. Apenas tenía 4 años y me sentí agradecida.

El caos de mis escritos anda esparcido por los rincones de mi casa y en mi desmemoriada cabeza, aún así los he protegido con alevosía y amor propio. Con el pasar del tiempo y en el hoy presente siento la necesidad de poner orden en todos los escritos, dejarles salir al exterior y liberarlos de mi "domini".

2.- Imagina que tuvieras la posibilidad de publicar un libro con una editorial de tirada nacional y tuvieses libertad para elegir el género y la temática. ¿Cuáles serían y por qué?

La vida es una acción de movimiento con aprendizaje. De otro modo el ser humano se aburre y empiezan los destrozos. Mi libro favorito es aquel que me enseña, me emociona e incluso me abre el corazón en una nueva dirección desconocida. Desearía una mezcolanza, un género por descubrir que incluyera experiencia o ensayo, biografía, humor, ilustraciones, juego...que el resultado transformara para bien a las personas que lo poseyeran y leyeran. Soñando menos me conformaría con mi propia historia "no vivida", vaciarme para poder liberarme de las frustraciones de esta "santa y atormentada vida nuestra" que a todos nos duele.

3.- Te pido que seas tu crítico/a más duro/a. Dinos qué se te da peor a la hora de escribir y cómo intentas resolverlo.

Busco la perfección con toda la belleza y esplendor del momento que es variable sin descanso, es decir soy una auténtica calamidad para mí misma. Soy insoslayable y excesivamente exigente y al mismo tiempo cambiante de parecer...Si a lo dicho añado que Dña Pereza y Dña Contemplación me pueden, quedan pocas puertas de salida. Los años que he vivido son los suficientes para aceptarme con mis defectos y virtudes, pero es el saber que el tiempo de mi camino va reduciéndose lo que me espabila cada mañana al despertar y me recarga con un tándem de compromiso y esfuerzo que me proporciona la paz que ando buscando...

4.- ¿Cómo sería tu presentación ideal de un libro? Quiero decir, qué elementos tendría que tener para que resultase interesante, amena y entretenida.

Haría teatro, un fragmento de la obra, una representación con decorado incluido y por supuesto música, a ser posible en directo. Aunar las artes en bella sintonía.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Tanto digital como en papel, resulta muy difícil elegir qué leer ya que normalmente nuestro tiempo de lectura es limitado. En tu caso, ¿cuál es el criterio que sigues para la elección de una próxima lectura?

El boca a boca es el más fiable, el autor y su trayectoria también, pero por encima de todo está mi apetencia del momento porque necesito una atracción que me cautive.

6.- Vivimos en el mundo de la hiperconexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.

¡Las detesto! Ponerme delante del ordenador me provoca aversión porque sé que va a engancharme hasta olvidar el tiempo, mi tiempo que es sólo mío. El móvil empecé a usarlo con desgana y ahora es mi tercer "manojo" y me tiene atada sin remedio en una mezcla de te quiero-no te quiero y así cada día. Puede que los abandone a los dos un día de estos.

7.- ¿Cómo te calificarías como lector/a? ¿Qué géneros te gustan? Y ¿en qué momentos disfrutas de la lectura?

Siempre tengo varios libros empezados a la vez y si puede ser en diferentes idiomas mejor, francés, inglés y español, así a mi antojo y capricho pues tengo hambre ansiosa de conocimiento. Otra cosa es acabarlos o finiquitarlos pero el batiburrillo en mi cerebro sí que está asegurado.

8.- ¿Cuál es tu secuencia a la hora de estructurar una novela, o el género que escribas? Me refiero a cuál es la cadencia de creación: ¿Primero los personajes, o el conflicto principal, o el final, o cómo lo acometes?

Escribo por impulsos. Primero me llega una señal, un despertar y el arranque que es lo más costoso para mí. Una vez empezado el texto, el ritmo está lleno de disonancias, de personajes que bullen por lucirse, de luchas internas que quieren empoderarse, es el guión de la vida misma.

9.- Me gustaría que definieses ese momento en el que das por finalizado un libro/relato. El momento final, cuando recibes las galeradas y les das el último ok.

Si lo releo es un error, porque lo corrijo siempre, le doy la vuelta de campana y vuelta a empezar. Sin embargo, si apago al "Pepito Grillo" impertinente y consigo mantener la serenidad de la distancia, como si el escrito fuera de otro autor, la empatía y la generosidad me envuelven entre algodones de placer.

10.- Te pido ahora unas respuestas rápidas


a) Recomiéndanos un libro y el motivo por el que tendríamos que leerlo.

"Le Petit Prince", es valiente por su sencillez y esencia, su lectura atiza al ser angelical que llevamos dentro adormecido y que nos despojamos con demasiada facilidad. Es un galanteo a la imaginación.


b) ¿Cuál es tu escritor/a favorito/a?

La admiración me sorprende pocas veces en la obra completa de un creador. Hay obras de autores franceses como Flaubert y su "Madame Bovary" y Camus con su novela L'Étranger que me cautivaron por diferentes razones en su momento. La poeta Emily Dickinson me tiene fascinada por su complejidad.


c) ¿Qué opinas de los blogs literarios?

Las ataduras me enervan; aun así admiro a los que si los tienen en activo.


d) Un libro que no hayas podido terminar de leer.

Muchísimos, el último "Great Expectations" de Dickens


e) Un deseo literario para el próximo año

Escribir con fervor y finiquitar un cuento que me revolotea como blanca paloma de la paz.


f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.

Una criatura en activo capaz de combinar la pintura, la escritura, la lectura, la música y la contemplación de la vida.

Siento una envidia sana que me corroe el alma.


g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular

Antaño Moustaki "...avec les cheveux au quatre vents... "

Más tarde fue Leonard Cohen y Aute.

Ahora sigo buscando y . mientras cantando.


h) Las 3 características que debe tener para ti un buen editor/a.

Las mismas cualidades que cualquier ser humano decente ,honestidad, inteligencia ( la de la experiencia) y buen olfato o intuición.

11.- Para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.

A cierta altura con miras largas envuelta en verdes,

ríos de plácidos campos de arbolado,

con unas rioladas de sonidos del agua al romperse

en el cárcavo del molino envejecido,  

y a pocos metros cerezos en frutos aupando las risas de unos niños,

cerca un olmo hueco y desconchado con sus hojas esperando el otoño.


martes, 22 de septiembre de 2020

Perfectos desconocidos - la función

Acudimos a esta función en el Teatro Olympia de Valencia, del que ya nos hemos hecho habituales, con todo de cara para pasar una tarde de teatro inolvidable: La celebración de mi 50 cumpleaños, la primera función de teatro a la que acudíamos después del confinamiento, acudir al teatro en familia, con nuestros dos hijos adolescentes y por supuesto la magnífica obra, Perfectos desconocidos, que ya habíamos visto en cine y que nos había encantado.

El Olympia es un teatro que nunca defrauda. Elige los montajes con maestría y el público se entregó, hambriento de teatro después de meses de sequía. Por supuesto, todas las medidas de seguridad: Control de temperatura al entrar, alfombrilla desinfectante para pies, entrada escalonada por filas, butacas vacías ambos lados de nuestro grupo, mascarilla en todo momento y la prohibición de levantarse y salida escalonada por filas también al terminar. Perfecta organización y seguridad.

El montaje supera, en mi opinión, a la película (que como ya he dicho nos había gustado) porque ofrece personajes más reales, quizá simplemente es que los teníamos más cerca, o que sus actores nos convencieron más con sus interpretaciones, pero transitamos todos los estados de ánimo, desde la carcajada literal, que no podíamos parar, hasta el llanto incipiente que todos disimulamos un poco para que no se nos notase. Los actores consiguieron dejar el teatro en absoluto silencio, un silencio tenso, cortante y dramático y también levantar al público en aplausos.

Quiero detenerme en cada actor (la mayoría conocidos quizá más por aparecer en series de televisión, algo que de entrada nos chirriaba un poco) porque todos nos parecieron magníficos:

Olivia Molina: ¿Qué decir de una actriz completa y poliédrica como ella? Simplemente maravillosa, divertida y haciendo honor a su saga familiar

Elena Ballesteros: Naif, delicada y pizpireta, dentro de una mayor madurez de la que yo imaginaba.

Inge Martín: Descubrimiento para mí (no la había visto actuar antes) por su desarrollismo y su realismo costumbrista. Rotunda.

Juan Carlos Vellido: es ya para nosotros un clásico con su enorme trayectoria, sarcástico, genuino y mordaz.

Álex Barahona: he de confesar que es el que más dudas me generaba (porque mi único referente era su aparición en Física o Química) y tengo que decir que es el que más me fascinó. Un 10 rotundo para él, con su personaje complejo, comedido e histriónico a momentos, divertido y profundamente dramático. Un total aplauso.

Bart Santana: También ya lo hemos visto en otras funciones y nos divierte mucho su naturalidad y su sencillez que imaginamos es muy difícil llevar a cabo (ofrecer algo sencillo sin que lo sea)

Ismael Fritschi: El otro descubrimiento de esta función y claro, es el joker, el personaje que se mete al público en el bolsillo, y él lo borda. ¿A que todos querríamos un amigo como él?

Mi resumen es una función redonda con un elenco de actores cohesionados para elevar la obra a un nivel superior que nos hizo gozar como nunca de la magia teatral y de la conjunción de todo lo que nos había llevado esa tarde al Olympia, donde regresaremos, sin duda.

sábado, 19 de septiembre de 2020

Los 50: Esa década por descubrir

Acabo de traspasar el umbral. Ya estoy dentro y me encuentro en una enorme casa desconocida para mí. Parece grande y vacía, pero con muchos rincones y estancias por llenar y por los que transitar. Son los cincuenta, esa década que años atrás parecía el comienzo de la tercera edad y que ahora, en pleno siglo XXI es la de la madurez joven, los antiguos treinta dicen algunos (exageradamente), la década de la plenitud, el sosiego y la serenidad.

Uno no puede dejar de pensar que le queda ya menos futuro que pasado vivido. Y eso da una cierta sensación de prisa. Le da a uno por revisar aquellos sueños que todavía no ha llevado a cabo, las cosas que se quedaron en el tintero en su momento y para las que quizá todavía hay tiempo. La nostalgia amenaza con hacerse presente pero no debemos dejar que nos abrace. En mi caso yo la dejo visitarme de vez en cuando, en pequeñas dosis que me mantienen cerca de lo vivido, pero sin añorarlo en exceso.

50 es un numero redondo, contundente. Un cambio de década que parece anunciar cambios sin saber adónde nos llevará y qué caminos nos hará vivir. En mi caso es una incógnita más ya que en cada cambio de cifra mi vida ha virado hacia una dirección muy distinta. Con 20 me enamoré de la que es la mujer de mi vida, con 30 tuve una crisis existencial en la que me cuestioné todo (¡qué mal me sentaron por Dios!), con 40 cambié de trabajo y de filosofía de vida y ahora llego a los 50, y aquí estoy, esperando a un cambio transcendental.

Intuyo que ese cambio ha venido ya pre-anunciado por la crisis del COVID. Y que va a ser un cambio intelectual. En primer lugar, yo. (No me llaméis egocéntrico). Quiero decir que en primer lugar me voy a preguntar a mí, qué es lo que pienso, qué es lo que quiero, cómo me siento y si me apetece eso que me he preguntado. En segundo lugar, empezar a practicar el NO, que tanto me ha costado en mi vida. NO a aquello que no quiero ni me apetece, sin mayor estridencia ni drama. Vivir el presente con una mirada relajada al futuro y alguna que otra vista atrás fugaz al pasado, pero realzando y poniendo en valor lo que vivo ahora, en este momento por encima de todo. Dejar de dudar. Ante algo que me gustaría llevar a cabo, pero para lo que hasta ahora me planteaba dudas sobre si debería o no hacerlo, voy a dejar de analizarlo tanto y me voy a lanzar a por ello. Practicar más aún la creencia en el buenismo, en la buena gente, en las buenas acciones sin esperar nada a cambio. Y finalmente, valorar lo importante. Y lo importante son los míos, mi familia.

Ese cambio vendrá acompañado de todos esos momentos de la vida de uno en que se dedica a lo que realmente le gusta, con lo que disfruta. En mi caso son cosas sencillas que no requieren ni de lujo ni de ningún oropel: La lectura, que cada día disfruto más (me siento cada vez más cercano del lector voraz que fui de adolescente). Los paseos con Laura, con charla y sosiego que cada vez hacemos más (y más largos). Las tertulias de amigos, ésas en las que hablamos de todo y en las que simplemente compartimos ese momento y por supuesto mis otras mil inquietudes artísticas: la escritura (ya estoy a punto de terminar la primera escritura de mi nueva novela), la pintura, el dibujo, el teatro, la videocreación, la arquitectura y por supuesto la música. ¡La música! Tan importante en mi vida, que cambió mi rumbo y mi forma de ser yo mismo allá por 1987 cuando descubrí a un grupo que tenía un cantante despeinado y mal maquillado llamado Robert Smith. La música que descubro a los cincuenta es mucho más variada e interesante que nunca. Se nutre de actualidad, de recomendaciones imposibles de mis hijos adolescentes, de jazz, de post-rock y de vanguardia.

Y he nombrado a dos adolescentes, claro, mis hijos: Ellos son mi motor, el que me obliga a mantener mi espíritu joven aunque pasen los años y el mío se vaya deteriorando. Por ellos lo hago todo y con ellos disfruto de las sorpresas de las generaciones actuales, de su forma de entender la vida y de su inmediatez y condescendencia con lo que a nosotros nos parecía fundamental.

Son un chute diario de adrenalina y de ganas de vivir que me alimenta y me consume a partes iguales. Y en esa ambivalencia está la salsa de la vida.

Pues eso, que ya soy todo un cincuentón, atípico, relativista, que lucha contra su pesimismo genético y abraza la experimentalidad de todo lo que le queda por vivir.

¡Me doy la bienvenida a la década dorada del siglo XXI!