martes, 16 de agosto de 2016

Busca mi rostro - reseña de lectura

Ignacio del Valle nos lleva con esta novela al interior de las mafias rusas y de las consecuencias del conflicto de los Balcanes que tan mal se cerró (si es que está todavía cerrado). Desde mi punto de vista esta novela pivota sobre un hecho tremendo y es la decisión tomada en una décima de segundo por una fotógrafa. Una decisión que marcará el resto de su vida y que debería hacernos reflexionar a todos, sobre si la necesidad de conocer la barbarie, lo terrible de la guerra, la abominación del poder, debe primar por encima de los más elementales códigos humanos. ¿Conocer y poder ver reflejado en una fotografía lo crudo de la realidad a cualquier precio? Es sin duda un dilema difícil de resolver para algunas personas que podrían en cualquier momento justificar lo injustificable. Erin, la fotógrafa que deja marcada su vida por aquel hecho vital, busca con tesón un rostro, el de un criminal que se daba por muerto, deambulando por párrafos de narrativa con tensión, cotidianidad de sentimientos, amor desgastado y locura criminal. Ignacio nos regala párrafos de poesía narrativa:
“Sí, el lugar donde el lenguaje no puede entrar, donde se forman las máscaras, en el deseo y en la culpa, en los temores, donde se abren los agujeros del yo”
Y combina tamaño dominio del lenguaje para los sentimientos con la prosaica descripción de la brutalidad de una post-guerra en la Europa del siglo XX.

Sin embargo, me parece que tiene un final impostado. Me cuesta creerlo y, aunque lo intento, debo decir que no me parece el final natural que debería tener esta historia, que termina abrupta, inconclusa.