miércoles, 6 de julio de 2022

CENTRE POMPIDOU - Visita imprescindible


En mi último viaje a París he tenido la oportunidad de visitar tanto el Louvre como el Centre Pompidou y debo decir que ha ganado este último por goleada. 

La visita me ha hecho inmensamente feliz. 

Creo que tiene todo lo que un museo de arte moderno y contemporáneo debe tener, comenzando por el edificio en sí mismo.

Los autores que más me han hecho disfrutar son estos

Rudolf Stingel
Fernand Léger
Paul Klee
Frantisek Kupka
Friedrich Vordeberge-Gildewart
Vassily Kandinsky
Miró
Frédéric Bennath
La figuration narrative, cuyo mayor exponente expuesto es Peter Saul
Yves KLein

Obras maravillosas que podría estar contemplando durante horas.
















domingo, 3 de julio de 2022

Lo que la marea esconde - mi crónica de lectura

Ya había leído en otra ocasión una novela de María Oruña (la primera de su trilogía) y me gustó bastante. Decidí aplazar las otras dos para más adelante y elegí esta novela que está separada de las anteriores, aunque su personaje guarda relación con ellas a través de su personaje principal, Valentina Redondo, una mujer que ha pasado por la experiencia traumática de perder a un hijo y que se encierra en un búnker de hielo sentimental para superar el dolor y en la resolución profesional del caso que nos ocupa.

Lo que la marea esconde rinde un homenaje a las novelas de misterio de principios de siglo  en las que sucede un crimen aparentemente irresoluble en una habitación cerrada, como las de Agatha Christie o Gaston Leroux. Y María lo estructura y desarrolla con mucha inteligencia pues en este tipo de narraciones es fundamental que el lector sea incapaz de atisbar la resolución del mismo.

Es muy interesante la relación que sus compañeros de comisaría mantienen con Valentina y muy especialmente la de Oliver, su pareja a quien ella ha decidido alejar para que el dolor no destruya su amor por él.

En esta novela todo es misterioso. El primer cadáver aparece en el camarote de una goleta, con la puerta cerrada por dentro y sin que aparentemente pueda explicarse cómo sucedió. Un segundo cadáver aparece posteriormente habiendo sucedido en una habitación llena de gente sin que nadie se haya percatado y una tercer muerte termina de dificultar la resolución del caso.

Resulta especialmente imaginativa la resolución del mismo, a través de la historia y del caso que nos cuenta su autora, haciendo un paralelismo sobre la forma en que pudo cometerse.

Por unos días he regresado a ese placer como lector que tengo siempre cuando leo una novela de misterio, cuando releo a Agatha Christie o a cualquier novela de Hércules Poirot. Pero añado al placer que indico la contemporaneidad, o sea, sucediendo los casos en el tiempo que vivimos, lo que dificulta mucho más, por la existencia de la tecnología y por la sobreinformación, su complicación.

Esta novela me ha tenido enganchado a su lectura y me ha hecho disfrutar mucho. Un diez para María Oruña. Ya no tengo excusa para posponer la lectura del resto de la trilogía. ¡A por ella que voy!

viernes, 1 de julio de 2022

L'embarras du choix - una experiencia teatral increíble

Muchas veces pienso, cuando escucho entrevistas de Nuria Espert que para mí es un gran referente, sobre cómo puede ser el interés por asistir a una representación teatral en un idioma que no es el materno. Me refiero a que ella siempre relata que allá por el 71 su compañía teatral era la primera que llegaba a los festivales de todo el mundo, Shiraz (Iran), Alemania, Japón, etc.. estando Franco vivo todavía, y lo hacían con obras representadas en castellano. Por ejemplo, Yerma en castellano en Tokio. Esta ha sido para mí siempre una gran incógnita, habida cuenta de que el texto, en cualquier espectáculo teatral es fundamental.

Pues bien, ayer pude experimentar algo parecido en París. Acudí a ver la comedia titulada L’embarras du choix, que fue nominada a los prestigiosos premios Molière 2022 como mejor comedia, representada en un fantástico teatro, Théâtre de la Gaieté Montparnasse.

En mi caso, la experiencia no es tan extrema, ya que sí hablo francés fluido y tengo un buen nivel (ahora rebautizado como muy inferior al que yo imaginaba…tras el filtro de realidad que he vivido esta semana) y puedo decir que seguí muy bien la función. Me divertí, me reí, participé como público, porque de eso se trata en esta función, de ir ofreciendo a los actores alternativas ante dos opciones en distintos momentos de la función, algo que la convierte en algo vivo, y diferente en cada sesión a través de la interacción del público. 

Y aunque no comprendí al 100% la literalidad del texto (yo diría que capté un 50%, sobre todo debido a la velocidad a la que hablan, madre… pero ¿no éramos los españoles los que hablábamos muy rápido? Nada, nada. Los franceses, los fitipaldis del lenguaje hablado, comprendí todo el argumento y estuve muy muy entretenido.

Ha sido una experiencia muy enriquecedora que me ha situado en mi lugar (tengo que practicar, leer y escuchar mucho más francés), me ha evidenciado lo enormemente diferente que es la actitud de Francia ante la cultura que la de España (la cantidad de teatros, la entrega del público en colas interminables para llenarlos, porque además hay muchísimos, la cantidad de cines, actuaciones musicales y un sinfín de evidencias de apoyo a la cultura que en tan solo tres días de visita he podido ver claramente) y me ha hecho descubrir la gran vida que tienen las calles del barrio de Montparnasse, con terrazas abarrotadas de gente disfrutando de la charla y la comida.

Paris, je t’aime et je retournerai tôt !


martes, 28 de junio de 2022

ALMA DE ESCRITORA

Elvira se miró en el espejo como cada mañana, después de tomar su té rojo con cúrcuma, y comenzó su rutina de belleza y maquillaje. Dos horas más tarde sería entrevistada por Carlos Peña, el periodista de mayor éxito en la franja matutina de la radio española. Era una de sus primeras entrevistas en un medio nacional, la más importante hasta esa fecha, desde que su segunda novela, En cuerpo y alma, había triunfado de forma inesperada y se había convertido en el best seller más exitoso de la última feria de Sant Jordi.

Su condición de escritora amateur, y casi desconocida, había cambiado sin entender muy bien la razón, y su rostro y su vida comenzaba a ser motivo de tertulias y comentarios en todo tipo de programas, incluyendo aquellos en los que se trituraba y deglutía la vida de las personas sin importar lo más mínimo lo que sucediera con ellas.

Concentró su mirada. Se hundió en sus propias pupilas a través de la imagen que el espejo le devolvía y se reafirmó, como hacía cada día, desde que decidió llevar a cabo su tránsito.

Estaba segura de que el presentador iba a incidir en su condición y era algo en lo que ella no quería entrar. Su fama, su interés para el público, debía residir en sus novelas, en su literatura y en su forma de contar historias. Pero temía que, una actitud muy cortante o una negativa a responder ciertas preguntas sobre su transición genital, aumentasen el morbo del que ella quería huir a toda costa.

Respiró profundamente. Intuyó que se crearía un ambiente incómodo ante las mismas, porque la radio en la que militaba Carlos Peña no solía ser muy tolerante con ciertos avances sociales, pero ella ya había dado su ok a la entrevista y, por tanto, no podía echarse atrás.

Se centraría en la novela, en la historia que encerraba, en los pormenores que la empujaron a escribirla, en plena pandemia por la COVID-19, durante el estricto aislamiento al que estuvimos sometidos unos meses. Y haría gala de su buena mano para trastear las preguntas incómodas, con elegancia y normalidad.

Eligió el vestido rojo de lamé que le había regalado su novio cuando presentó la novela, los zapatos a los que se subió la primera vez que se puso un tacón, y que significaban mucho para ella como mujer, y se aplicó el mismo color de lápiz de labios. Cuando estuvo lista para salir hacia la radio echó un último vistazo a su aspecto y se sintió confiada y tranquila.

Carlos Peña resultó ser mucho menos retrógrado de lo que ella había imaginado por cuanto había escuchado en sus programas. Cuando se encontraron, tras darle dos besos, él le regaló una sonrisa brillante y cargada de simpatía. Quizá, pensó Elvira, había hecho una tormenta en una taza de té, y todo a priori, antes de conocer al que sería su entrevistador.

Se sentaron en la mesa de la radio y Carlos le indicó los tempos que tendría la entrevista. Le ofreció un café y le regaló un piropo. Elvira lucía radiante y, aunque segura de sí misma, estaba más nerviosa que él.

Faltaba un minuto para entrar en directo en antena. Revisaron si estaban bien microfonados, tomaron aire y…¡Sintonía!

«Hoy presentamos en La mañana de Carlos a una escritora que ha triunfado en la última feria de Sant Jordi. Una mujer espectacular que, con su segunda novela ha dejado obnubilados a los lectores que la han descubierto y que hoy viene a contarnos qué la llevó a escribir una historia tan impactante como la suya, titulada En cuerpo y alma, que tendría que ser lectura obligatoria desde ya en todos los institutos».

Elvira tuvo que obligarse a soltar el aire que había estado reteniendo mientras escuchaba la presentación. Observó cómo Carlos le cogía brevemente su mano y la invitó a que comenzase a hablar. Y entonces, sí, su relajación dio paso a su alma de escritora.

sábado, 25 de junio de 2022

Todos somos culpables - mi crónica de lectura

Comienza esta novela de Alberto Vázquez Figueroa con una sentencia completamente cierta. Todos, todos somos culpables en mayor o menor medida de las injusticias sociales, de la explotación de los más débiles, del auge de los poderosos y de la corrupción.

Quizá nuestra conciencia se tranquiliza con pequeños actos diarios, con una crítica clara hacia la corrupción política, casi siempre cuando ocurre en el partido al que no votamos, o con la clara y enorme distancia que nos separa de los lugares donde la explotación del ser humano débil, tiene lugar.

Pero eso no nos exime de la culpa, ese concepto tan cristiano que en esta novela de Alberto tantas veces aparece.

La doble trama que se solapa es muy interesante: por un lado el conflicto de un mega contrato en Tierra Santa, donde, se pise donde se pise, siempre se molesta a alguien. Siempre hay un interés contradictorio y antagónico que hace que se posicione a favor o en contra de uno mismo. Y en el caso del proyecto de construcción de una desaladora para llevar agua potabla a Jordania ocurre en mayor medida.

Esa subtrama se entremezcla con la del deseo de asesinato de un gran magnate. Un todo poderoso con una fortuna de la que ni es consciente, con influencia política, geográfica y social a todos los niveles de la estructura de la sociedad que, por contraposición, está casado con un alma blanca. Una mujer diez, atractiva, perfecta, pero que, a pesar de su naturaleza buena, acepta vivir con una persona como Romain Lacroix, cuyos negocios generan tanta maldad y explotación como desarrollo.

La tercera pata que une ambas tramas es Gaetano Derderian, un investigador atípico, con principios, quizá en algunos momentos desdibujado pero sin duda impulsor de todo lo que sucede y que trabaja de forma inteligente.

Una novela que se cierra de forma clara y satisfactoria para el lector-investigador. Ágil, entretenida, curiosa por los escenarios donde transcurre y desde luego con un transfondo social claro que nos lleva a la reflexión.

Una vez más, Alberto Vázquez-Figueroa me ha atrapado con su creación.