viernes, 12 de febrero de 2021

Vivir una casa

Qué curioso que la ausencia de tan pequeña preposición (en) aporte tanto significado a una frase por otro lado insulsa. Al quitarla, aparece toda una filosofía, una forma de entender la cotidianidad y de plantear tu propia vida.

Eso que se suele decir de forma habitual como habitar para mí es mucho más. Es un verbo activo, lleno de contenido, que te permite desarrollar tu personalidad, vivir experiencias increíbles y despertar a una realidad que está tan cerca de ti que, de no ser así, jamás la verías.

Vivir una casa es fundirse con su paisaje. Disfrutar de los rincones que ofrece, aquellos en los que habitualmente nunca te detendrías y descubrir nuevas perspectivas, ver el baile de luces que la evolución del sol crea y cómo las aristas de sombra se desplazan en sentido inverso.

La sangre que fluye por su interior, sus habitantes, los habituales, la familia cercana, los ocasionales, los veraneantes familiares que acuden a disfrutar contigo y los tuyos. Y también los espontáneos y aquellos que están de paso, que recalan apenas unas noches en sus habitaciones, tras el reclamo de algún festival musical de verano y que dotan a la vida hogareña de otros lenguajes, a veces gesticulares cuando no es posible idiomáticos y, las más de las veces enriquecedores.

También conforman esa vida los otros seres vivos, que oxigenan y embellecen su existencia, las flores temporales, a veces efímeras y en otras permanentes, guardadas por dos árboles rotundos, de altura similar a la de la propia casa que permanecen con ella durante años, y envejecen al mismo tiempo.

Vivir una casa es transitar por el caos en ocasiones de personas que se van a la playa, otras que quieren echar la siesta, o jugar, o ver la televisión, o buscan un rincón tranquilo a la sombra para leer. También organizar ese caos en armonía alrededor de una mesa multitudinaria, imaginar los menús cada día, llevar a cabo las labores de avituallamiento y el orden y limpieza. Por supuesto las charlas animadas, alegres, las risas, las críticas e incluso las declaraciones de intenciones. Momentos inolvidables, momentos de verano que solo pueden ser vividos así y que conforman el milagro de la vida de la casa vivida. Unos madrugan, otros camastrean, los jóvenes trasnochan y los maduros de buen ver equilibramos el ir y venir compartiendo momentos con todos ellos.

Me gusta vivir. Me gusta vivir esta casa y me gusta la gente que la vive conmigo. Espero que a ella también le gustemos los que la vivimos.



jueves, 11 de febrero de 2021

Descubrimiento musical Febrero-2021: SIGMUND WILDER

Mi descubrimiento musical de febrero llega de la mano de Andrés Rodríguez Domingo, quien me lo dio a conocer y debo decir que nunca un descubrimiento de los que posteo en el blog me ha gustado tanto como SIGMUND WILDER.

Detrás de este proyecto musical, nacido en 2017 está el músico David Martínez que ha publicado en pleno año pandémico su tercer álbum titulado DESORDEN.

El fantasma de Syd Barret

Nada más comenzar su escucha, me traslado a otro lugar y a otra época. Me dejo llevar y me encuentro en El Cairo, o en La Estación del Silencio, de Zaragoza. Corre 1989 y yo tengo un pelazo cardado y visto botas de militar con pantalón acampanado y chaleco sin camisa. Todo se transforma y los sonidos me llevan allí porque son tan característicos de una época de mi vida que me transportan a la vez que me electrizan.

Sigmund Wilder ha publicado un disco rotundo. DESORDEN: 8 temas grabados en los estudios Blind Records de Barcelona bajo la producción de Santos Berrocal y Fluren Ferrer llenos de atmósferas solapadas, melodías en tono menor cargadas de contrapunto con bemol y baterías a medio camino entre las programadas y las rotundamente analógicas. 8 temas largos, en torno a cinco minutos cada uno, como era norma en los discos de la época postsiniestra de finales de los ochenta (si se hubiese publicado en aquel momento sería un LP con 4 canciones en cada cara, como fue el perfecto Pornography), fusionados con una voz muy estimulante, que recuerda por momentos a Peter Murphy con sus dotes de barítono popizado pero también a Robert Smith cuando susurra por ejemplo en Lullaby. Para mí es un acierto haber cambiado en este disco y cantar en castellano. Ojalá sigan por esa senda, me parece que les dota de mucha mayor singularidad.

Para la ocasión, he llevado a cabo el intento de escuchar varias veces el disco entero sin leer nada del grupo, ni de sus influencias, ni su historia, ni con quien han tocado ni nada que pudiese contaminar mis sensaciones personales. Y creo que ha sido un acierto. Sin duda, encuentro muchas referencias: la programación ordenada de algunas baterías con cierto Clash como sonaban en las monorítmicas canciones de Pornography, las melodías de la guitarra en tono menor de algunas canciones de Disintegration, de The Cure, los sonidos atmosféricos envolventes pero electrónicos de bandas más avanzadas como Mogwai o God is an Astronaut, algunas reminiscencias de grupos nítidamente finalochenteros, como El pecho de Andy, la luminosidad del pop en todo su esplendor de Everyday is like Sunday, por ejemplo y por supuesto la fusión de todo ello en un tupido neopreno final que funde y sintetiza algo propio suyo y de nadie más, del modo en que lo consiguen grupos como Editors o Exxasens.

Un sonido característico y único a la vez, que rememora una época muy importante de mi vida (y muy underground seguramente para el resto de público) pero muy singular que ayuda a identificar cualquier canción de SIGMUND WILDER desde que comienzan sus acordes.

Para mí hay 3 singles claros (si se pudieran editar y lanzar singles, claro está): El primero y absoluto es El fantasma de Syd Barret – Una canción simplemente perfecta. El segundo sería Ángeles que me parece más colorista y para terminar la promoción lanzaría una barbaridad literario-musical: Exilio mental. (Ya sé que para los que hayáis escuchado el disco 14 segundos será EL TEMA del disco, pero a mí me parece menos singular, aunque por supuesto un temazo también)

SIGMUND WILDER no es simplemente un descubrimiento musical, es mucho más, una propuesta que me va a acompañar desde ya hacia el futuro, algo de lo que se nutre esta sección del blog, de descubrir músicos y propuestas musicales de futuro y SIGMUND WILDER lo tiene y muy prometedor.

domingo, 7 de febrero de 2021

El hijo del chófer - mi crónica de lectura

El 16 de septiembre de 2014, Jordi Pujol declaró en el Parlament de Catalunya: “Si se toca la rama de un árbol caerán todas”.

Esta frase, de enigmático mensaje y todos sus exabruptos de aquella declaración tan bronca, cobran todo el sentido tras terminar la lectura de la novela de Jordi Amat titulada El hijo del chófer.

Y es que a pesar de que las investigaciones de la policía, las acusaciones de la fiscalía, los millones descubiertos en cuentas opacas de Suiza, las causas en las que han sido imputados de una u otra forma los distintos miembros del clan Pujol así como la declaración de la Justicia que denominó a la Familia Pujol, como una organización que mezcló durante treinta años política y negocio, la mayor parte de todos sus miembros se ha ido hasta ahora de rositas.

Y este libro explica de forma didáctica y literaria cómo toda esa inmensa fortuna comenzó a fraguarse desde las operaciones presuntamente delictivas con las operaciones de divisa que realizó el padre, Florenci en los años cincuenta, gestionando el transporte de bolsas de billetes de cien pesetas a territorio marroquí para “supuesto blanqueo” en forma de otras divisas en cuentas opacas fuera de España.

El libro dedica una buena parte a la catástrofe que supuso el caso de Banca Catalana, del que obviamente Pujol salió indemne gracias a los tejemanejes de los políticos que en aquel momento pusieron en un lado de la balanza la necesidad de apoyar una determinada acción política en la renacida Cataluña y en el otro la necesidad de hacer justicia. Ya sabemos de qué lado se decantó. Eran los años de los diez millones de votos del PSOE y su adalid, Felipe González, también sabemos que tuvo excelentes relaciones con Jordi Pujol durante muchos años.

Pero El hijo del chófer no es, estrictamente hablando, un libro sobre Jordi Pujol y su prole, sino sobre Alfons Quintá, el periodista excéntrico, excesivo y sorprendentemente influyente que supo arrimarse en cada momento al abrigo que le convenía contraponiendo su interés personal y sus iras personales a todo aquello que pudiera mermarlo. Dueño de una carrera brillante que trascendió del comunismo antifranquista a la coetanidad del gobierno de Jordi Pujol pasando por su actividad como magistrado, Quintá es un personaje que resulta por momentos despreciable, egocéntrico y falto de toda moralidad. Y, sin embargo, parece ser que siempre tuvo apoyo político de uno u otro lado. Su ciclotimia y sus malas maneras, arbitrarias y dictatoriales en lo profesional y obsesivas con el sexo y con la comida en lo personal, no impidieron tener varios ciclos de éxito y fracaso en su vida, comenzando por llegar a ser director de TV3 y siguiendo con sus colaboraciones en El País y más tarde en El Observador.

Es sin duda, un personaje extraño, que estuvo muy cerca de los círculos de poder cristiano demócrata del nacionalismo catalán en los que se cocinaron las bases de la corrupción, el amiguismo, la sumisión de la política a los intereses económicos creados y, desde luego, a la defensa de la bandera catalana como antídoto para todo problema y razón de toda sinrazón.

Su final fue trágico, asesinato de su esposa y su propio suicidio, a modo de excéntrica escenificación de la vorágine en la que entró su vida en sus últimos años alejado ya del éxito periodístico y de su relación con el primer nivel político.

Quiero añadir que la forma en que Jordi Amat ha novelado esta historia puede parecer ambiciosa, demasiados temas y demasiados años cargados de hechos destacables en una novela relativamente corta. Lo creo así, y también en determinados momentos el número de personajes, cargos políticos, o personas relevantes del mundo del periodismo, con nombres y apellidos ha hecho difícil el seguimiento de la historia por la cantidad de información que ofrece. Aún así no desmerece. Me ha parecido una lectura muy interesante que ha estado a la altura de las expectativas que me había creado después de escuchar y leer comentarios de mucha gente sobre la novela.

jueves, 4 de febrero de 2021

OTRA VEZ CATALUÑA

    

Siempre que dos posiciones enfrentadas se ponen a discutir, me pregunto qué parte de cada una está dispuesta a cambiar para llegar a un entendimiento. Es decir, qué porcentaje de aquello que hasta hace un momento cada parte consideraba imprescindible en el pensamiento y la defensa de sus ideas, está dispuesto a que deje de serlo para aceptar algo que la otra parte le está intentando argumentar.

¿Qué sucede en ese momento? En el instante en que la mente de una de las partes decide desbloquear su posición inamovible. Sin duda, se trata de un acto de valoración del coste/beneficio, es decir qué puede conseguir en aras de sacrificar una parte de lo que para él hasta hace un momento era insacrificable.
Evidentemente, lo más difícil es que suceda ese “click” (robo este palabro de mi gran amigo Benet), porque en mi opinión, una vez acontecido, el poder de la palabra se impone siempre y en corto o largo plazo de diálogo se suele consensuar un punto final.
El problema que yo creo que hay en Catalunya es que no se ha dado ese “click” en ninguna de las dos partes enfrentadas. Algo que todo el mundo puede apreciar, que muchos pensadores, influencers, tertulianos y creadores de tendencia periodística parecen indicar a cada una de las partes que sustentan repetidamente, pero que éstas no quieren escuchar.
Así pues, estamos ante un intento de mezclar agua y aceite, acto claramente imposible que necesita de un buen emulgente para mixturarlos.
¿Quién podría ser ese emulgente en el caso que nos ocupa?
Ambas posiciones parecen tener razones suficientes (para ellos mismos) para defender lo que defienden. El gobierno español, impidiendo la celebración de un referéndum sin garantías constitucionales y que se salta la norma básica de la convivencia en España. El gobierno catalán, promoviendo un referéndum en aras de un derecho de autodeterminación y una supuesta democracia y deseo del “pueblo catalán”, que ellos insisten en defender por encima de cualquiera.
Pero a estas alturas, después de uno ya celebrado y declarado ilegal, diadas con manifestaciones multitudinarias en la calle, numerosos casos de corrupción del gobierno catalán que ahora promueve esta iniciativa, celebración de elecciones autonómicas que no resultaron ser tan rotundas como los independentistas anhelaban, inhabilitación de Artur Mas, y auge de los nuevos partidos, como el de Ada Colau, supongo que todos entienden que la cosa es mucho más complicada que los dos argumentos sencillos y de base que antes he expuesto.
Ni diciendo que es ilegal se va a terminar con el sentimiento y el deseo de independencia de una parte de los catalanes, ni actuando por la fuerza fuera de la legalidad se va a dar una base legal a ese sentimiento legítimo.
Pero es que todo este proceso no puede analizarse sin tener en cuenta una serie de hechos muy graves, por no decir en ocasiones inverosímiles acaecidos en Catalunya en los últimos tiempos, como el caso del 3 %, la fortuna de la familia Pujol, todavía en libertad por cierto, el caso del Palau, y tantos otros casos de corrupción que, igual que en el resto de España, han ensuciado la vida en Catalunya. Todos los millones robados por los dirigentes catalanes a sus propios catalanes, no deberían caer en el olvido, cuando uno de los argumentos facilones que se utilizan en la calle es que España les roba. ¿Qué opina un independentista de pro sobre los casos que he mencionado anteriormente? ¿Cómo es posible que el pueblo catalán haya votado en masa a una panda de corruptos como fue la cúpula de Convergencia (presuntamente todo claro) y bajo el epígrafe de "luchemos por la independencia" hagamos "pelillos a la mar"?
Más fuerte aún, cómo es posible que Esquerra Republicana, que fue quien destapó el caso del 3 % haya formado un partido con ellos? Oriol Junqueras se ha olvidado de todo lo que Convergencia presuntamente robó supongo... debe tener mala memoria.
Pero más allá de todos los casos de corrupción, para mí el gran interrogante es: La independencia de Catalunya y su constitución como República... ¿para qué? Quiero decir, es realmente sólo un tema identitario, de decir soy catalán y no quiero ser español o qué es? ¿Qué es lo que realmente un independentista aspira a conseguir? ¿Por qué supone que viviendo en una Catalunya independiente va a tener algo mucho mejor de lo que tiene ahora? ¿Qué parámetros compara? ¿Qué datos y quién se los ha dado y sacado de dónde para compararlos? Imaginemos, en un futuro hipotético que todos aceptásemos (incluido Rajoy, sí, ya sé que es mucho suponer pero vamos a hacerlo) que Catalunya tiene derecho a hacer el referéndum, y que todo el pueblo catalán va y vota e imaginemos que el resultado es NO. ¿Qué pasaría entonces? Todo lo que se ha hablado durante meses, la repetición de elecciones, las diadas masivas, el Sí, por doquier etc ¿se iba a terminar sin más? ¿O es que se está planteando un auto proclamado sí - referéndum?
Creo también que si vamos a separarnos, previamente habrá que hacer una redistribución con carácter retroactivo de lo que no se ha invertido en otras regiones "pobres" por haberlo invertido en Catalunya (y en este sentido me refiero a Aragón). Para mí el modelo de "solidaridad" regional es fundamental para asegurar el crecimiento conjunto y es, desde luego, el modelo que sigue la Unión Europea, de cuyos fondos estructurales se ha beneficiado durante décadas España al estar su renta per cápita por debajo de la media. Así que no entiendo que ahora Catalunya no esté de acuerdo con este modelo cuando se ha beneficiado del mismo aplicado desde la Unión Europea.
He escuchado en los últimos días opiniones de gente de todo tipo que no se planteaba votar en absoluto y mucho menos defender la independencia de Catalunya, pero ahora, con todo lo que se ha montado y la posición tan estática del gobierno y tal, pues dicen que claro, que van a ir a votar por la independencia. ¿Es esa una opinión fundamentada en algo?¿O es una rabieta de patio? ¿Cuál va ser el censo que se va a utilizar? ¿Van a votar las personas que tienen 16-17 años como ocurrió hace un año? ¿Quién verificará que no hay irregularidades en las urnas? ¿Cómo se contabilizarán los votos? ¿Realmente alguien con opinión fundada y razonada podrá ir a votar con una papeleta que se tiene que imprimir en su casa?
Por si no hubiera quedado claro quiero decir que mi posición es la de no permitir que se haga ESTE referéndum y en cualquier caso, si se llegase a hacer bajo unas condiciones mínimas de legalidad, mi posición de voto sería un NO.
Soy aragonés, vivo en Castellón, trabajo en Barcelona y viajo por todo el mundo desde hace veinte años. Hablo castellano, inglés, francés, un poco de alemán y un poc de catalá y no me siento de ningún territorio y de todos a la vez. Mi patria es la gente a la que quiero allá donde esté. Quizá por eso no comprendo todo este embrollo.

martes, 2 de febrero de 2021

YO HE VENIDO AQUÍ A HABLAR DE MI LIBRO - DESIRÉE RUIZ

En nuestra sección: YO HE VENIDO AQUÍ A HABLAR DE MI LIBRO, entrevistamos a Desirée Ruiz, con motivo de la publicación de su excelente nueva novela titulada: El silencio acuna pesadillas.

Entrevista Desirée Ruiz