lunes, 16 de marzo de 2020

Té con cardamomo


Me encontraba en el cruce entre dos calles. El entorno me resultaba familiar. El olor a especias cotidiano y todo parecía formar parte de un recuerdo cercano. Sin embargo, yo no vivía allí. Los carteles estaban escritos en árabe. Por algún motivo los podía leer y comprender, aun cuando no recordase haber estudiado nunca ese idioma.

Me dije que estaba viviendo un sueño muy realista y que, probablemente cuando despertase, no me acordaría de mucho. Intenté memorizar algunos detalles, el nombre de las calles que conformaban el cruce en que me encontraba, lo que decían los toldos de los comercios, el color de las puertas… con la idea de que cuando despertara pudiese identificar aquel lugar.

Una mujer salió de la cafetería de enfrente. Al verme, se detuvo un instante y pareció extrañada. Y luego volvió a entrar sin darme tiempo a llamarla. Era ella, Saida. Yo sabía el perfume que le gustaba, su canción favorita y el postre que siempre disfrutaba conmigo. Pero vestía por completo de negro. Aquello me pareció raro. Y ¿por qué no me había saludado?

Sufrí un estremecimiento. Aquello era demasiado real para ser un sueño. Mis recuerdos se tornaron en argumentos que comenzaron a encontrar puntos de unión, a adquirir una coherencia y finalmente a adoptar un sentido. Me llevé la mano al bolsillo interior del traje y saqué mi pasaporte. Dentro había dos billetes de avión. Uno ya utilizado, Barcelona-Alejandría fechado el 20 de noviembre y el otro, un día después, Alejandría-Barcelona emitido a mi nombre. Sí. Era yo. Y entonces pareció que mi mente salía de un flashback y fui consciente de qué hacía allí.

En mi última sesión de hipnoterapia, mi psicólogo me retrotrajo a mi vida anterior y descubrió quién había sido: Hussein Albakri, un comerciante alejandrino que, el mismo día de su boda con Saida falleció de un paro cardíaco. Cuando terminó mi sesión de hipnosis supe que tenía que volver allí, para saber que ella estaba bien y debía transmitirle que yo también lo estaba. Habían pasado más de veinte años. Así que no lo pensé más y ese mismo día compré los pasajes. Y allí me encontraba.
Entré en la cafetería y pedí un té con menta. Ella me tomó el pedido. Su rostro había envejecido pero su mirada era la misma, intensa, violeta y vivaz.

Entraron dos chicas en la veintena que se acercaron a ella y la besaron. Debían ser sus hijas. Al momento, lo hizo un caballero bien parecido, con una larga barba y el pelo cano y le dio un beso en la mejilla. Saida parecía feliz. Su vida había continuado y había formado una familia. Aquella visión me reconfortó.

Cuando me trajo lo que había pedido, mi felicidad se tornó sobrecogimiento cuando ella me sonrió con un gesto únicamente nuestro que teníamos siendo novios. Se mordisqueaba el labio inferior cuando sonreía y entonces me dijo.

—Te lo he preparado como te gusta, con azúcar moreno, hierbabuena y una cucharadita de cardamomo.
No pude ni respirar. Ese era el té que tomábamos siempre de novios.

viernes, 13 de marzo de 2020

ESCRITORES SINGULARES-78: JOSÉ MIGUEL MARTÍNEZ


José Miguel Martínez es un ESCRITOR SINGULAR. Tuve el placer de conocerle en la presentación de mi última novela, Gracias por mirarme a los ojos cuando me hablas, en el Taller de Escritura creativa de la UJI, al que Rosario Raro, profesora del mismo, me invitó para charlar con sus alumnos.

Siempre me fascina cuando descubro un escritor o escritora que ha aterrizado en el mundo literario procedente de una disciplina muy distinta. El caso de José Miguel es especialmente significativo, porque ha sido campeón de España de salto con pértiga en cuatro ocasiones e internacional con la selección de atletismo. Ahí es nada. Pero además, José Miguel se ha cultivado en campos tan interesantes como el Biomagnetismo, la Kinesiología y sobre todo la Educación Emocional, campo en el que milita en la actualidad y que a mí me está resultando muy inspirador en esta etapa de mi vida.

Por supuesto que José Miguel es entrevistado en esta sección por su actividad literaria, aunque su “background” (permitidme el palabro) le dota sin ninguna duda de una materia prima para la creación y la imaginación muy nutritiva.

Dentro de su creación y publicación literaria hay ya dos novelas: Caminos Paralelos (de próxima lectura en mi pila de libros) y Amarillo sobre negro.
Además de todo ello, podéis seguir su trayectoria en su página web: www.josemiguelmartinez.net

En esta ocasión José Miguel ha escrito un relato de título más que sugestivo (anuncio ya de lo que os decía más arriba sobre su creatividad), a ver qué os parece.


Y para que conozcáis un poquito más a su autor, una breve entrevista a continuación.

Los Rolling me sacan la lengua a mí

Parecía imposible, pero seguía viva. La rescaté en el último momento, cuando la esperanza ya parecía una utopía. Lo recuerdo como si fuera ayer.
¡Qué coño! Es que fue ayer. Me acuerdo de que miré a Susana con odio. Había tirado mi camiseta favorita «por error». En respuesta, al recoger la ropa del tendedero dejé su blusa blanca, esa que le queda tan bien y le realza… ya me entendéis… «también por un descuido», sobre una mancha de caldo medio reseco que había en el banco de la cocina.
—¡Uy! Lo siento. Qué torpe soy.
—Lo has hecho a propósito —se quejó.
—¿Cómo puedes pensar que trataría de vengarme de ti por deshacerte de mi camiseta de «Los Rolling» como si fuera un accidente…? Otro más, qué casualidad, como en el que se te voló del tendedero mi pijama; ese tan cómodo, lleno de rotos recosidos, que me regaló mi madre cuando tenía quince años y con el que parecía que mi cuerpo flotara entre las nubes cuando me metía bajo las sábanas. ¿De verdad me consideras tan mezquino para hacerle eso a la persona con la que he decidido compartir mi vida?
—Pero, ¿cómo puedes ser tan cínico?
—Encima soy un cínico… Yo pensaba que al menos sería un ocho y medio o un nueve.
—Y gilipollas. Lo tienes todo. Ya te he dicho que no he sido yo; que nada tengo que ver.
Y era cierto; lo recordé todo justo entonces, mientras abría los ojos como platos. Como siempre estoy en mis mundos, cuando me duché y recogí la ropa sucia del baño, me equivoqué de cubo y acabó en el de la basura. No le repliqué. Sí, tenía razón: era «un gilipollas integral».

ENTREVISTA SINGULAR

1.- ¿Cuál es el principal motivo que te empuja a escribir? ¿Recuerdas cuál fue la primera vez que comenzaste algún texto? ¿Lo guardas todavía? ¿Te atreverías a publicarlo a modo de relato?
Tras leer el Código da Vinci, me suscitó bastante curiosidad la Jerusalén del siglo I, y la vida de Jesús desde un punto de vista histórico, en particular. Recordé otras lecturas, como Caballo de Troya, que me fascinó, y quise investigar sobre el tema para poder hacer yo una novela al respecto (es lo que se llevaba entonces). Recuerdo que leí muchos ensayos y recopilé mucha información. Incluso llegué a escribir unas setenta páginas, que aún conservo, pero el argumento no terminó de gestarse con éxito y se quedó todo en agua de borrajas. Esto sería en torno al año 2004.

2.- Imagina que tuvieras la posibilidad de publicar un libro con una editorial de tirada nacional y tuvieses libertad para elegir el género y la temática. ¿Cuáles serían y por qué?
He escrito tres novelas (la última está todavía en revisión), y son cada una de ellas hijas de una madre, aunque del mismo padre. No tienen nada que ver, además de que los argumentos suelen ser bastante peculiares y poco convencionales, por lo que me resulta complicado decantarme por un tema en concreto. De hecho, han ido saliendo, estos temas, por pura necesidad mía de hablar sobre ellos. A día de hoy no sé cuál será mi próxima necesidad. El día que se presente, la miraré a los ojos y le preguntaré si me deja que la plasme, negro sobre blanco.

3.- Te pido que seas tu crítico/a más duro/a. Dinos qué se te da peor a la hora de escribir y cómo intentas resolverlo.
A veces me cuesta no dar todos los datos al lector; es decir, tal vez dé demasiadas explicaciones. Debo poner atención en dejar pie a su imaginación y que sean él o ella los que tengan que encajar las piezas como mejor convenga para que lo que hayan leído tenga un sentido subjetivo, aunque pueda no coincidir con el que he querido transmitir.
La forma de solucionarlo, para mí es ir releyendo lo que escribo muchas veces y también tomar notas de las referencias que me dé el lector 0.

4.- ¿Cómo sería tu presentación ideal de un libro? Quiero decir, qué elementos tendría que tener para que resultase interesante, amena y entretenida.
Lo primero, me gustaría que asistiera mucha gente, como es normal. Por otra parte, tengo la necesidad de crear en los asistentes la controversia, tocarles por dentro y proponerles situaciones que nunca se hayan planteado y que tengan relación con el libro, a las que tengan la urgente necesidad de dar solución. Pienso que solo desde esa necesidad puedes captar su atención plena para que abran tu libro y tengan ganas de devorarlo… Que es de lo que se trata, ¿no?
La clave para esto, siempre es ponerlos frente a sus necesidades más profundas, que siempre son inconscientes, para que las miren a los ojos y se vean tentados a actuar.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Tanto digital como en papel, resulta muy difícil elegir qué leer ya que normalmente nuestro tiempo de lectura es limitado. En tu caso, ¿cuál es el criterio que sigues para la elección de una próxima lectura?
Me paseo por los escaparates, tanto reales como virtuales, y dejo que el libro me escoja a mí. Es la portada, es el título, es la sinopsis, es mi situación en ese momento… lo que provoca ese estado de conexión que me lleva a poner en manos de mis sensaciones la elección. Una vez escogido el libro, no lo discuto.

6.- Vivimos en el mundo de la hiper conexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.
Utilizo Facebook, Instagram y un poco Twitter, pero no creo que sepa sacarles todo el partido que debiera. Y eso que las considero muy importantes. Tengo además una página web personal, donde hablo de diferentes temas, incluidas mis novelas: josemiguelmartinez.net

7.- ¿Cómo te calificarías como lector/a? ¿Qué géneros te gustan? Y ¿en qué momentos disfrutas de la lectura?
No soy un lector empedernido, pero necesito leer todos los días. Dedico aproximadamente una hora al día, sobre todo por la noche, cuando me voy a la cama. Sí que es cierto que, pese a no devorar una gran cantidad de libros, integro bastante bien toda la información que me transmiten. Leo desde ensayos (física cuántica, espiritualidad, educación emocional, biología y medicina) hasta novelas de todo tipo (desde históricas hasta de fantasía o novela negra).

8.- ¿Cuál es tu secuencia a la hora de estructurar una novela, o el género que escribas? Me refiero a cuál es la cadencia de creación: ¿Primero los personajes, o el conflicto principal, o el final, o cómo lo acometes?
Primero tengo que sentir la necesidad de escribir sobre un tema (por ejemplo, en mi última novela voy a hablar sobre la consciencia y sobre la muerte). Después dejo que me llegue una historia, una forma atractiva de poder plasmar eso que quiero contar (consciencia y muerte); algo genérico, tampoco muy concreto. Una vez está esa historia en mi cabeza, la plasmo por escrito en una serie de puntos (con unos objetivos), en los que la disecciono. Es ese propio esbozo el que demanda unos personajes para poder hacer realidad lo que quiero contar. Dejo que vayan brotando con calma, nunca precipito nada. La historia siempre nace de dentro de ti, y el síndrome del folio en blanco, para mí no es otra cosa que no dejar un espacio vacío para que se vaya llenando con la historia, sino precipitarla, ir a buscarla en vez de esperarla, y no respetar su velocidad de gestación.
Una vez hecha la escaleta me pongo a escribir, dejando que me brote desde dentro la historia de una manera flexible y que vaya plasmándose a su ritmo, con total libertad. Es ella la que marca las pautas, con este esqueleto que he dibujado previamente como único punto de referencia. Muchas veces, el resultado final no es el que pretendía en un principio, pero, si está ahí, es porque me gusta.
De alguna forma, es la historia la que te elige a ti.

9.- Me gustaría que definieses ese momento en el que das por finalizado un libro. El momento final, cuando recibes las galeradas y les das el último ok.
Es una sensación de realización personal, de dicha y de satisfacción que redunda en paz interna. Aunque también se genera en ese momento una ansiedad ante el próximo proyecto. ¿Cuál será? ¿De qué tratará? Es muy importante, justo entonces, no desesperarse y dejar ese espacio vacío del que hablaba para que la vida vaya poniendo dentro de ti, cuando sea el momento, esa semilla de la que crecerán otras historias que contar. No hay que tener prisa.

10.- Te pido ahora unas respuestas rápidas

a) Recomiéndanos un libro y el motivo por el que tendríamos que leerlo.
El conde de Montecristo (Alejandro Dumas). Para mí lo tiene todo. Es una clara muestra del “periplo del héroe”. Una historia trepidante, emotiva, bien ambientada, y que muestra un claro ejemplo de superación y evolución personal. Además de concienciarnos sobre la plasticidad de los resultados que buscamos, que van cambiando conforme andamos el camino de la vida.

b) ¿Cuál es tu escritor/a favorito/a?
No me decanto por ninguno en concreto. Soy más de libros y de los momentos de inspiración que los parieron, que de escritores.

c) ¿Qué opinas de los blogs literarios?
Son necesarios y ayudan al que los crea a expresarse y al que los lee a tener referencias. Son parte del tejido que forma todo este mundo de la literatura, y que lo enriquecen.

d) Un libro que no hayas podido terminar de leer.
Me van a matar, pero Los pilares de la tierra… Creo que no lo cogí en el mejor momento. Tendré que darle otra oportunidad.

e) Un deseo literario para el próximo año
Que la novela que está a punto de salir del horno triunfe.

f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.
Que la ciencia haya demostrado que la muerte no existe (eso fue el detonante para escribir mi última novela, la que está en el horno).

g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular
Brothers in arms, de Dire Straits, con la compañía de Eric Clapton. Concretamente la versión del homenaje a Nelson Mandela, en 1988. Sencillamente brutal. Pura conexión de Mark Knopfler.

h) Las 3 características que debe tener para ti un buen editor/a.
Que no trate de aprovecharse de mi trabajo. Es decir: que si hay ganancias las pueda disfrutar él también, pero si hay pérdidas que no las sufra solo yo.
Que tenga claros los pasos a seguir para que, tanto su inversión como la mía, salga adelante con los mejores resultados.
Que seamos un equipo. Esto es cuestión de remar entre todos en la misma dirección.

11.- Tu última novela se titula Caminos Paralelos. ¿Nos podrías contar un poquito cómo se gestó tu idea de esta novela?
Surgió de la necesidad de plasmar todo lo que he aprendido sobre educación emocional y sobre cómo funciona el inconsciente, de manos de Jaume Campos. Con él me he dado cuenta de que la realidad siempre supera con creces a las películas de Almodóvar. Las vidas de las personas son realmente apasionantes.

12.- Para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.
Perdido en la montaña, junto a un río, solo (o con buena compañía).

martes, 10 de marzo de 2020

La hermandad de la uva - mi crónica de lectura


Esta es mi segunda experiencia con John Fante. La anterior fue en agosto del año pasado, cuando leí Llenos de vida. Como terminé diciendo en mi crónica de lectura, finalmente he leído La hermandad de la uva, que me fue recomendada por David Vivancos.

Y tengo que volver a repetirme, en cierto modo. Me parece que John Fante es un maestro retratando la sociedad costumbrista de los años cincuenta en Estados Unidos. En este caso, es el retrato desnaturalizado de los inmigrantes que dejaron Italia para buscar un futuro mejor pero que siguieron viviendo su vida exactamente igual a como lo hacían antes de emigrar. Su entorno estaba tildado de pura esencia italiana, sus amistades y su círculo de relaciones sociales era mayoritariamente italiano, sus menús eran pura cocina italiana y su forma de entender la vida y de comportarse destilaba italianismo por los cuatro costados. Se habían habituado a vivir en su pequeña cápsula dentro de la sociedad americana, sin llegar a integrarse o a mimetizarse con ella salvo por pasiones tan triviales como el béisbol por ejemplo.

El lenguaje de John Fante es un arma poderosa para enganchar al lector. Los diálogos y las reflexiones del protagonista son tan certeras, tan de verdad, que en algunas puedes verte a ti mismo y aunque no las hayas vivido puedes sin ninguna duda imaginarte en ellas. 
Es esa inmediatez y cercanía con el mundo del lector lo que en mi opinión es la joya de la narrativa de John Fante.

Destaco la acidez, el cinismo, en algunos momentos, la crítica directa y por encima de todo la naturalidad del planteamiento de su novela.

Denominar La hermandad de la uva al grupo de borrachos amigos del padre del protagonista tiene un punto de acidez soberbio y hace que este sea, sin duda un libro de necesaria lectura.

sábado, 7 de marzo de 2020

ANESTESIADAS - Un bodevil del siglo XXI


Ayer asistimos a esta función en un Teatro Talía repleto de público en medio de un ambiente pre-fallero. La cercanía al escenario nos permitió disfrutar todavía más de la expresividad de las actrices (y actores) de esta magnífica comedia que se nos hizo muy muy corta de lo bien que lo pasamos.

El texto de Sonia Alejo y Rafael Calatayud es fresco, original, actual, mezcla ingenio de vodevil de la televisión del 2020 con temas clásicos del teatro, argumentos sociológicos, material de discusión ideológica y surrealismo del absurdo. Se transita por la transexualidad, la homosexualidad, la pansexualidad, el porno, la cotidianidad de la familia, el trastorno de personalidad o los excesos que la convivencia genera. 

Las referencias a lugares comunes y fácilmente reconocibles para el público como IKEA, MERCADONA, PACMA o un político retrógrado de extrema derecha llamado Santiago Arrabal consiguen meterse al público en el bolsillo, generar la sonrisa y la carcajada, elevar el buen rollo general del espectador y hacer que todos estuviéramos entregados al reparto actoral desde el primer minuto.

Anestesiadas tiene un ritmo que no decae en ningún momento. Es tensión argumental elevada al nivel máximo continuo y ello hace que la hora y media de función te parezca apenas veinte minutos.
Y aún más destacable que todo lo anterior, son sus actrices (y actores). Destaco dos aunque todas están muy bien: La tía (Cristina García), perfecta conjunción de pesimismo, ironía y bipolaridad. Sobresaliente y la Madre (Lola Moltó), diva, rotunda, excitante y matriarca.

Bravo, bravo y bravo. Me quito el sombrero y aplaudo de continuo esta maravilla que nos hizo pasar una tarde de sábado prefallero inolvidable.

¿Cuándo se pasarán por los escenarios castellonenses?...

viernes, 6 de marzo de 2020

La Torre de Glastonbury


Érase una vez una niña de pelo azabache y sonrisa redonda que iba a jugar todas las tardes a la campiña que había frente a su casa. Vivía en las afueras de Glastonbury y cada día, cuando terminaba el colegio, salía con la merienda a disfrutar de juegos y aventuras. Le gustaba observar las flores, les hablaba a los insectos y pequeños roedores que se encontraba por los alrededores de su casa, y había alcanzado a llegar hasta el claro de hierba desde el que se observaba la Torre. Allí acudían, por alguna razón que ella desconocía, muchos pájaros que se situaban siempre en semi círculo y cuando ella los miraba, escuchaba sus voces y le decían que no se acercase más, que la Torre era peligrosa.
Ella no veía ningún peligro. Al fin y al cabo sólo era una torre construida con piedras en lo alto de un cerro, pero cuando se lo había preguntado a su madre, ésta le había prohibido tajante que se acercase a ella.
Sin embargo, la curiosidad y su conversación con sus amigos los escarabajos la empujaron a acercarse más y más y cuando estuvo a la altura de los pájaros le preguntó a un jilguero por qué era tan peligrosa.
El jilguero la miró, sorprendido por la inocencia de la niña, y le dijo muy circunspecto:
—La Torre conecta con el corazón de Gaia y ningún ser vivo puede acercarse a ella. Sería muy peligroso.
La niña no estaba segura de comprender quién era Gaia y cómo aquella construcción de piedras podía conectar con un corazón. Ella ya había estudiado en el cole que los corazones son pequeños órganos que laten y que dan la vida. Y tuvo que preguntarle al jilguero.
—¿Por qué sería peligroso? Estoy segura de que no me va a ocurrir nada— y comenzó a caminar por el sendero ascendente que conducía a la torre, decidida.
Y entonces el jilguero obligó a todos los pájaros del semicírculo a rodear a la niña y entre todos la elevaron por los aires, justo cuando iba a tocar la Torre y la alzaron por encima devolviéndola a su casa, y entonces el jilguero, que era el jefe de todas las aves, proclamó:
—No podemos permitir que ningún ser vivo amenace la salud de Gaia. Por eso, debemos permanecer en su superficie, bien lejos de su corazón. El contacto con la mortalidad de cualquier ser humano rompería el hechizo por el que Gaia fue proclamada un día inmortal y que nos ha permitido la vida durante miles de años. Si algún día se rompiese, Gaia comenzaría a morir y, con ella, todos nosotros acabaríamos desapareciendo
La niña entendió que Gaia debía ser muy importante y muy grande, así que lo miró seria, y cuando una pequeña lágrima resbaló por su mejilla, asintió aceptando no acercarse nunca allí.
Tan pronto se hubo marchado el jilguero, decidió que al día siguiente hablaría directamente con Gaia y se haría amiga suya. ¡Qué bien lo iba a pasar cuando le contara mil y una historias que sin duda había vivido! Eso sí, no podría nunca contárselo a su madre. Sería su secreto con Gaia.

jueves, 5 de marzo de 2020

Tú no matarás - mi crónica de lectura


Comienzo esta crónica diciendo que soy un lector incondicional de Julia Navarro desde que la descubrí con La Biblia de Barro, recomendada por un colega, un descubrimiento que me dejó impactado. Desde entonces he leído todas sus novelas y sigo pensando que es una de las mejores escritoras españolas.

Tú no matarás tiene todos los elementos que me gustan en una novela:

Una historia contada en “passing time”, o sea, acompañando el transcurrir del tiempo, en algunos momentos en riguroso directo, sufriendo la tempestad en el barco Esperanza del Mar, en otros a distancia, cuando narra el devenir de los acontecimientos en la II Guerra Mundial y sobre todo el paso del tiempo en los personajes y su evolución personal y familiar.

La presencia importante de cartas, llenas de emoción y transcendencia. ¡Qué pena que ya no se escriban cartas!

Un trasfondo sociológico e histórico que siempre dota a las novelas de Julia Navarro de una enorme credibilidad, además de ofrecer al lector mucho que aprender sobre esa historia.

Y por supuesto, Alejandría, una ciudad a la que viajo muy a menudo y que tiene un encanto innegable.

Leer una novela de Julia Navarro es siempre emprender un viaje, introducirte en la historia y desear que llegue tu tiempo libre para hincarle el diente a esas abundantes páginas que suelen construir sus publicaciones. Tú no matarás me ha reconciliado con la lectura en 2020. Llevaba las últimas cinco novelas leídas que me tenían un poco apático, pero con ésta he vuelto a disfrutar con mayúsculas. Es lo que me pasa cuando leo otras autoras, como Kate Morton o Rosario Raro.

Sin embargo, quiero hacer también algo de crítica a esta novela.

En primer lugar, el personaje de Marvin me parece que se ha estirado hasta un extremo excesivo. Ese empecinamiento suyo por no querer hablar con Catalina creo que llega un momento en que ya no tiene justificación, más allá de una pura chiquillada. Y eso me chirrió mucho.

La propia Catalina y su empeño en perseguirle a él, lo mismo.

Creo también que las primeras 300 páginas podrían reducirse sensiblemente. Es decir hay mucha argumentación en círculo que para mi gusto se podría haber reducido en muchas páginas, contando casi lo mismo.

Y finamente, Benjamin Wilson. Otro personaje ambiguo en mi opinión. A uno le queda la duda al final si es un tipo altruista o especulador… quizá ha sido mi lectura y para otros lectores pueda esto quedar mucho más claro.

Y mi crítica final es sobre la edición. Soy muy respetuoso con todas las ediciones porque sé lo que cuesta la revisión de los textos, pero en una gran editorial como es Plaza y Janés, a un volumen de casi 1000 páginas no le podemos pasar que haya faltas de ortografía u/o tipografía. Hasta 5 he encontrado yo (os copio algunas para que juzguéis vosotros mismos)

Como veis, en esta crónica de lectura he sido (por primera vez) más ácido que en todas las anteriores. Lo he hecho porque soy un incondicional de Julia Navarro, porque la novela en sí me ha encantado (no diría que es su mejor novela, para mí es Dispara, yo ya estoy muerto), y porque en cualquier caso llevar a cabo la escritura de semejante volumen novelado e histórico es para mí una proeza. 

¡Os la recomiendo sin duda!