jueves, 15 de marzo de 2018

A vueltas con las pensiones

Me quedan unos 20 años para jubilarme y tengo casi asumido que tendré que trabajar hasta el día que me muera. Esta frase puede parecer un poco dura, pero lamentablemente, me parece que puede llegar a convertirse en realidad.

Y es que en España no tenemos políticos de nivel. Tenemos falsarios que buscan el éxito cortoplacista y empujan los problemas reales de la sociedad pensando “el que venga detrás que arree y apechugue con el problema”.

Creo que ninguno de los actuales líderes tiene la fuerza y la valentía para hacer un planteamiento a veinte años vista. Su horizonte más lejano son los 2 años que pueden quedar para las nuevas elecciones. Y así nos va. Y así nos irá.

Y claro, unos nueve millones de pensionistas, conocidos por ellos como nueve millones de posibles votos son muy suculentos. Y “mejor no menealho” que dijo aquél.

Pero hay dos realidades que son incontestables: La baja natalidad de la sociedad española y la generación del baby boom que ahora está entre los 40 y los 50 años (entre los que me encuentro) y que dentro de veinte será pensionista.

Se mire por donde se mire, en torno a 2035 habrá muchos menos jóvenes y muchos más ciudadanos de más de 65 años cuyas pensiones (si no se hace algo desde ya) no podrán ser sustentadas por los salarios de los primeros.  Esto no es ni de derechas ni de izquierdas ni de la vieja ni de la nueva política. Simplemente es la realidad que ningún partido político quiere abordar y que nos conducirá a la primera frase de esta reflexión.

Es obvio (al menos para mí) que tendremos que trabajar hasta más tarde (ahora se ha ajustado a los 67 años pero seguro que será como poco hasta los 70). Es obvio que las pensiones serán cada vez menores y es posible que incluso haya que seguir trabajando para poder vivir pasados los 70.

No es que no haya dinero. Dinero hay. Porque hay para rescatar a las autopistas radiales de Madrid que nadie entiende por qué se construyeron, para el proyecto Castor que se firmó ya blindado contra pérdidas, para rescatar bancos con decenas de miles de millones bajo la supuesta amenaza de que si no el sistema se hunde y para cualquier otro despropósito que la cultura del despilfarro haya decidido. Pero claro, para financiar el sustento de la vida de quien ha trabajado treinta o cuarenta años no hay. Y esto va a ser así con cualquier gobierno que haya. No seamos ingenuos. Ahora lo va a decidir así el PP pero el PSOE no hizo nada muy distinto y los que vengan, si vienen harán lo propio porque hay una señorita llamada Unión Europea que no les dejará.

Así que el panorama no puede ser más desolador. Una realidad evidente y demográfica que ningún político ni asesor quiere contemplar y mucho menos analizar bajo el miedo de la pérdida inmediata de votos que tendría.


Desde mi punto de vista sólo hay dos soluciones posibles: O los jóvenes españoles se ponen a procrear con igual alegría que ocurrió en los 70 o llega un partido político al poder que no tenga miedo, que dedique el dinero a la gente, a los que lo necesitan, y se preocupe mucho más de las personas que de las instituciones. Esto último, a día de hoy, me parece ciencia ficción.

Llamadme pesimista si queréis pero mucho me temo que es lo que hay. (¡Cómo odio esta frase conformista por cierto….!)

lunes, 12 de marzo de 2018

ESCRITORES SINGULARES-36: CARMEN MARTÍNEZ MARÍN

Carmen Martínez Marín es una ESCRITORA SINGULAR. Sus relatos y sus micros acarician la cotidianidad de la vida, de la familia, de los paisajes cercanos, sencillos pero valiosos. Describen la multiplicidad de colores de la naturaleza que tan bien sabe robar al paisaje la otra cara de Carmen, la fotógrafa.

Y es que ella es para mí una escritora de fotografías, una relatora de esencias y momentos que penetran hasta lo más profundo de la médula, del sentimiento y del amor. Ayer leí su relato Ida y vuelta y mis ojos se rasgaron en lágrimas, tan precioso es el relato, tan entrañable la historia que cuenta que parece engullirte dentro y ser un nieto más de Salvador y Aurora.

Eso es lo que consigue Carmen en sus relatos, hacerte sentir más allá de la lectura de un texto, hacerte partícipe de lo que sienten sus personajes, emocionarte con ellos y disfrutar de su felicidad.

Carmen escribe mucho en su blog, http://aymaricarmen.blogspot.com.es/

y muy bien, pequeños relatos, historias más largas, colaboraciones en revistas digitales como El callejón de las once esquinas una verdadera joya que se enriquece con la prosa de Carmen.

Pero lo que más me impresionó de ella (la conocí hace apenas un año) fue su personalidad. Su carisma de persona cercana, de comentario amable y sonrisa sincera de quien uno se enamora nada más conocerla.

A continuación comparto con todos vosotros, lectores, el relato titulado Nada, un ejemplo claro de su prosa de sentimientos y de cercanía.

Y para que conozcáis un poquito más a su autora, una breve entrevista a continuación.

NADA

Mariola tiene la vida llena de papeles escritos, los lee y relee, y los vuelve a escribir. En ellos hay palabras de todos los colores, algunos sabores y muchos aromas. Suaves como el buen vino. La mayoría de las veces cuando los rompe, se arrepiente. Igual que de una mala borrachera.  Si las ideas se arremolinan en el ático de sus pensamientos, la mano y el lápiz parecen delirantes hasta expresar los sentimientos inasibles. Siente que le falta el aire.  Es como cuando pinta y se abstrae. Cuando cose y descose. Da tiempo para todo. O para nada.
El viento hoy es calmo y cálido, tal girándola en su rededor. Sólo el paseo por la orilla apacigua sus ideas que fluyen como las olas inquietas mojándole los pies. Mientras amanece por la ventana, la mujer de la camisola amarilla, se confunde con la bruma de una mañana que parece más, un caleidoscopio de mil colores. Quien mira, nada puede hacer por ella.
  
NOTA:  Primer Premio en el XXII Concurso de Narración Hiperbreve. Tema: MUJER 2017 Concejalía de Igualdad. Ayuntamiento de Bullas. Murcia.


ENTREVISTA SINGULAR

1.- Si te dieran la posibilidad de publicar una novela con una gran editorial ¿sobre qué tema te gustaría escribirla?
Sería una posibilidad un tanto remota. No me veo escribiendo una novela, si lo hiciera sería una novela corta: una familia con personajes de la vida que nos rodea y de la época actual. La situaría en una zona cerca del mar.

2.- Imagino que como buena escritora que eres serás también una gran lectora, ¿en qué momento del día te gusta más leer?
Muchas gracias por considerarme buena escritora. Sí, me gusta unir palabras, coserlas e inventar historias de sucesos cotidianos. Siempre llevo un cuaderno donde tomo notas de lo que acontece.
Leo novela, poesía, cuento y en los últimos años muchos microrrelatos. Me gusta leer por las mañanas, ahora puedo. Estoy jubilada. Me resulta muy placentero. Una vez escuché decir a J. José Millás que decía: “Leer recién levantado te cambia la percepción del día” He comprobado que es verdad. En verano leo a todas horas: mañana, tarde, noche.

3.- En tu blog http://aymaricarmen.blogspot.com podemos disfrutar de microrrelatos, haikus y poemas, así como tus participaciones en revistas literarias. Cuando escribes, ¿qué temas o situaciones te inspiran? O sea, ¿Cómo te enfrentas al folio en blanco?
Creo que escribo a todas horas mentalmente. Mi lugar de inspiración es a veces, el mirador de mi casa en la ciudad, otras el mar. Imagino historias y situaciones que me resultan cotidianas, cercanas, sucesos que tengan chispa. La mayoría de las veces escribo en cuaderno. El folio en blanco no me asusta. La idea la hilvano y después sin saber cómo sale el relato o el poema, cosido. Eso sí, le doy muchas vueltas.

4.- ¿Qué te acompaña cuando lees? ¿Y cuando escribes?
Leo con la radio, con música clásica,  o en la terraza cerca del mar por las tardes, el rumor de las olas en las mañanas veraniegas, la sombrilla en la arena, la algarabía de los niños en la playa…
Al escribir, busco el silencio, la calma de la noche. Voy cargada con mis cuadernos de notas. En ocasiones escribo cuando viajo. Me inspira mucho la fotografía, otra gran afición. ¿Por qué no, un relato cómo pie de foto? Y, así empieza una historia.

5.- Hoy en día el número de publicaciones es enorme. Hay tal marasmo de novelas, libros de escritores noveles y ediciones clásicas que es muy difícil filtrar y decidir qué es lo que leemos. En tu caso, ¿qué es lo primero en lo que te fijas para decidir leer un libro?
Me guÍo por la intuición de lo qué me dice el título quizá alguna reseña en prensa o radio y de algunos amigos. No leo nunca Best Seller. Veo “Página dos” en RTVE-2 hacen recomendaciones muy interesantes.

6.- Vivimos en el mundo de la hiperconexión. ¿Utilizas las redes sociales? Cuáles son las que te parecen más interesantes y por qué.
Sí, en Facebook suelo dar cuenta  de lo que publico en mi blog. Aprovecho mis fotos para los haikus y algunos “repentes”. Mis relaciones de amistad están basadas en los amigos escritores  microrrelatistas y los fotógrafos.
También uso Twitter, es rápido y te informa de inmediato, la mayoría de las veces lo hago con fin reivindicativo. ¡Hay tantas causas sociales! Sin embargo no soy “tuitera activa” sólo a ratos.

7.- ¿Eres escritora de día o de noche?
Soy más de escribir de noche. También de día, siempre que me surge una idea o una historia, no miro la hora que es.

8.- Aparte de la literatura, ¿qué otras artes te gustan? Cuéntanos un poquito cuáles y por qué (si es que hay un porqué).
La pintura, el cine, la música, el teatro...
Soy feliz en un museo o una exposición de pintura. El cine con buen argumento y buena fotografía. Nada de guerras y tragedias, sí un buen guion y trama. La música es tan necesaria cómo los días, siempre me acompaña. No soy muy entendida pero soy de la época de la “canción de autor” Siempre está ahí, como la clásica. Algo que he aprendido a apreciar en los últimos años es el flamenco.
El teatro me ha gustado siempre pero reconozco que voy menos de lo que me gustaría. No obstante, ahora participo en un Club de Lectura de Teatro y esto me obliga a ir más. Muy interesante leer “el libreto” antes de ver la representación.

9.- Te pido ahora unas respuestas rápidas

a) ¿Nos recomiendas un libro?
“Ordesa” de Manuel Vilas. Ed. Alfaguara 2018

b) Un personaje literario que sea inspirador para ti.
No tengo ninguno en concreto. Quizás algunas mujeres que retrata Carmen Martín Gaite en sus novelas.

c) ¿Qué género literario te apasiona más?
No sabría decidirme por uno en concreto. Novela, poesía, cuentos. Me interesan todos. Cuando leo poesía no paro hasta terminar el poemario.

d) ¿Eres de radio o de televisión?
De radio, sin duda. Me reconozco oyendo la radio desde siempre. Soy de radio desde la mañana hasta la noche, informa, enseña, acompaña…

e) ¿Mar o montaña?
Mar, siempre el mar está en mis escritos. El mar siempre. La montaña para un día.  

f) La última cosa que te haya sorprendido tanto que todavía la recuerdes.
Hay tantas cosas que sorprenden e impresionan  hoy día, como esa foto de una niña desvalida, perdida en las calles de una ciudad de Siria, la maldita guerra.

g) Una canción o cantante que tenga para ti un significado singular
“Al alba” de Luis Eduardo Aute y “Mediterráneo de Serrat

10.- Para terminar, me gustaría que definieras una escena lo más cercana posible a tu felicidad.
Estar junto al mar paseando por la orilla sin prisa, en calma, con ese sosiego que te da la luz de los días, el color y el sabor del mar. Viendo la vida pasar.  

sábado, 3 de marzo de 2018

El peso de una sombra

Este texto forma parte del proyecto La sombra del fotógrafo que podéis visitar en el siguiente enlace:

https://www.lasombradelfotografo.com/

Almudena invitó a Jaime a su casa por primera vez desde que habían empezado a salir. Ya llevaban casi seis meses y se sintió cómoda recibiéndolo a cenar un sábado de primavera. Él aceptó de inmediato. Lo estaba deseando desde hacía semanas pero no había querido ser demasiado directo para no presionarla. Así que ella organizó su casa, la limpió a fondo y preparó el menú que había imaginado podría complacer a Jaime: rollitos de atún con salsa de arándanos y boquerones fritos con limón. Había comprado también una botella del vino blanco que tanto les gustaba a ambos y había puesto a enfriar en la nevera un postre con mucho chocolate, con canela y con frutos rojos, porque seguro que la noche lo merecería. Eligió también el vestido que se pondría para aquella velada, y los zapatos plateados que él le había regalado por San Valentín.
Jaime llegó puntual, con rosas blancas, bien peinado, recién afeitado y con olor a sándalo. Almudena lo recibió con una caricia en sus labios y un guiño pícaro y le invitó a sentarse en el sofá. La mesa estaba preparada y olía suculento. Almudena estaba deslumbrante y Jaime estuvo seguro de que esa noche consumaría sus más anhelados deseos en la cama de su novia.

Ella le pidió que abriese el vino y él, galante, le sirvió una copa y le invitó a brindar abrazados, de pie, cerca de la ventana y mirando a la estantería llena de libros. Cuando Jaime se disponía a beber de su copa, se quedó paralizado. A menos de dos palmos de sus ojos, estaba aquella foto. Aquella en la que su padre Alfonso se había retratado por última vez con el que fuera su gran amigo cuando ambos vivían en el pueblo. La foto de la que tantas historias le había contado su madre, para explicarle cómo había muerto su padre durante la guerra civil. Aquella instantánea había sido tomada en 1938. La artífice, su madre, que por aquel entonces formaba cuadrilla con su padre y con Ramiro, el otro protagonista de la foto. Alfonso con mirada descreída y uniforme republicano. Ramiro, el amigo, con casaca y con gorra militar nacional. Y uno al lado del otro pero sin mirarse. Enfrentados ya por la separación de las dos Españas. Rota su amistad para siempre, desde el momento en que Alfonso supo que su amigo se había pasado al frente nacional, convirtiéndose de ese modo en su enemigo natural.

Jaime regresó al presente y se dio cuenta de que tenía una copa de vino en una mano y el cuerpo de su novia en la otra, que lo zarandeaba casi gritándole su nombre para que volviera en sí. Finalmente regresó al apartamento y a la cena con ella y le pidió disculpas. Y no pudo esperar ni al suculento cenar, ni al seguro sexo que se avecinaba. Le tenía que preguntar por qué aquella foto ocupaba un lugar privilegiado en su estantería. Por qué aquella precisa foto. Y lo hizo. Y ella le contestó que el de la derecha era Ramiro, su padre, de quien él ya sabía que era militar de carrera, general en los tiempos actuales, y que el otro fue un amigo de infancia del que solo sabía que había muerto en la contienda.

Y entonces Jaime derramó una lágrima. No pudo retenerla. Resbaló por su mejilla izquierda y Almudena no entendió nada. Le preguntó qué le sucedía y a él se le quebró la voz. Se le cayó la copa y flaqueó su estabilidad, así que tuvo que sentarse un momento en el sofá.
Almudena se inquietó y continuó preguntándole qué le sucedía o si se encontraba mal, pero Jaime estaba en shock. No podía ser el mismo. El mismo Ramiro, el Ramiro que traicionó a su padre y lo denunció a la guardia civil, el responsable de su muerte. Pero no había duda. La foto era la misma que él tantas veces había visto en el álbum de su madre. Y cuando pensó en ella, viuda de guerra durante muchos años, criando a cuatro hijos y trabajando sin la ayuda de su marido, las lágrimas arrasaron por completo su mirada y se desplomó.

—¿Sabes, Almudena?, mi padre no murió en la guerra. Lo mataron —le dijo señalando la imagen de su padre, Alfonso—. Lo fusilaron tras haber sido denunciado por su amigo la misma noche en que lo traicionó, por su amigo Ramiro.

Y entonces supo que su amor por Almudena jamás podría crecer con el peso de esa sombra, y tuvo que levantarse y marcharse para siempre.

jueves, 1 de marzo de 2018

La flauta mágica deconstruida - Mi primera experiencia operística

Y es que en esta nueva andadura en la que me he propuesto asistir a espectáculos teatrales sin conocer mucho sobre lo que plantean, esperando la sorpresa de lo que me depare la función, acudí por primera vez a la representación de esta ópera deconstruida en espectáculo vanguardista.

El espacio La Seca (Espai Brossa) es acogedor. Está ubicado en la antigua Real Fábrica de Moneda de la Corona de Aragón en Barcelona. Las butacas llegan hasta pie de escenario, separado únicamente por una señalización en el suelo pero la cercanía con los artistas es inmediata y eso acrecienta el sentimiento de estar dentro del espectáculo. Forma parte de la red de Fábricas de Creación, creada para promover la producción en el ámbito de las Artes Escénicas y Visuales.

La compañía GEMMA BELTRAN/CIA DEI FURBI acomete la adaptación libre de la famosa ópera de Mozart bajo el subtítulo Variaciones dei Furbi. La llamo deconstruida porque la versión se hace a capella. Es decir es una versión operística sin música instrumental, en la que las polifonías son conseguidas con las voces y sonidos de sus actores. Además, el comienzo es inquietante, ya que aparecen los actores con un mono blanco, como los de los equipos de desinfección y una máscara antigas, como si entrasen en un lugar contaminado que ellos van a ir transformando en un escenario en el que lidiarán el bien y el mal.

 

El primer impacto fue enorme. Público variopinto, un joven adolescente a mi lado y un matrimonio octogenario a mi otro lado daban cuenta de lo poliédrico que es el interés por el teatro del público barcelonés. Conseguir llenar medio aforo un martes por la noche tiene también mucho mérito en mi opinión.

 

Y entonces la función se expande a través de los asientos. Te avasallan los sonidos guturales porque tienen potencia, tienen mimo y abandonan las bocas de sus actores a menos de un metro de donde estás sentado, de modo que se convierte en una experiencia orgánica. El inquietante comienzo se va transformando para dar paso a los personajes reales de la ópera, para desgranar parte de la historia de la flauta mágica y de la aparición del bien y del mal, mi personaje favorito con una capacidad vocal demoledora. Todos los actores estuvieron muy acertados. El montaje es moderno, la escenografía casi inexistente pero sin embargo embriagadora por su evidente complementariedad con la historia que contaron.

 

Aunque los primeros cinco minutos pensé que no me iba a gustar, terminó la función sin que echase de menos en ningún momento la ausencia musical, embaucado por las voces de los actores,  Robert González, Queralt Albinyana, Marc Pujol, Anna Herebia, Marc Vilavella y Jordi Llordella, por el savoir faire de todos ellos, por cómo una historia clásica se reformulaba en un espectáculo vanguardista, novedoso para mí y muy entretenido.


Doblete de aplausos y satisfacción en el público que comentó sin tapujos lo satisfechos que se marcharon de allí, entre los que me incluyo. Una función que recomiendo a todas las edades.