martes, 19 de noviembre de 2013

Hay que ser absolutamente moderno

Tenir le pas gagné; Il faut être absolument moderne».
«Mantener el paso ganado. Hay que ser absolutamente moderno». Así dice Rimbaud al final de la Temporada en el Infierno.
¿Qué quiere decir moderno?
¿Qué quiere decir absolutamente?
Para mí el significado de moderno transciende a su acepción contemporánea. Creo que algo/alguien es moderno siempre que no se conforme con los parámetros establecidos en el momento en que vive y le otorgue un grado de temporalidad y "efimeridad" a lo que esté viviendo.
Como defensor de mi blog: loabsolutonoexiste, discrepo con Rimbaud en el concepto de abolutamente moderno. 
Como nada puede ser "absolutamente" nada, desde mi punto de vista mi reflexión sería matizada así: Hay que ser clasicistamente moderno, concepto que da para otro post de este blog

lunes, 18 de noviembre de 2013

Nostalgia

Tardes de verano baldías
Abandonadas a la nostalgia
Que la madurez rememora.

Sesiones de adolescente amor
Remozadas por pasiones incontrolables
Atardeceres yermos
Culpables de mal de amores
Que una vez malsufrimos
Y tantas veces evitamos

Gustaríamos a borbotones
De tornar a calmos crepúsculos
Y veneradas experiencias
Que acrecentaron nuestra
Libido sin par

Pero el esplendor
De la erudición alcanzada
Nos mantiene presentes
Con la mente en el recuerdo.


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Recomendación: Leerlo escuchando el link: The last days of summer (The Cure)

domingo, 17 de noviembre de 2013

Endecha española

Comparto en esta entrada una de las poesías más bonitas que oída en el recitado de Nuria Espert resulta especialmente poderosa. Y continúa con la voz de Rosa León. Bonitos recuerdos de los 80.

http://www.goear.com/listen/e6e88ed/endecha-espanola-nuria-espert

sábado, 16 de noviembre de 2013

JULIA

Las moraduras ya no duelen. A veces las heridas no han llegado a cicatrizar del todo cuando un nuevo puñetazo las vuelve a abrir sin que apenas me escandalice ver cómo brota la sangre que circula dentro de mí. ¿Por qué esa circulación sigue permitiendo que mis órganos ejerzan su función, mi corazón palpite y mi cerebro piense?. A veces me pregunto qué fuerza interior hace que cada mañana me levante, me mire al espejo sin ver el despojo en el que Antonio me ha convertido y lleve a cabo todo aquello a lo que el mundo me obliga: Continuar viva, sí, y continuar con él.


Esa pequeña vocecilla que me alarma, en pequeños momentos de lucidez, y me recuerda que podría vivir sin él, no puede vencer al arrollador sentido de culpa que habita en mi interior y que arrasa, cual tsunami, cualquier atisbo redentor.

Yo sé que mi vida sin él sería aún menos vida. Y por eso me dejo llevar. Lo que acontezca cada día no es para mí más que el destino que tengo merecido. Destino y castigo son para mí dos sinónimos que llevan acompañándome desde aquella trágica noche de otoño.

El 14 de Octubre de 1989, yo, Patricia, me fui de este mundo para siempre con mi hija Julia, en un aparatoso accidente. Su corazón dejó de latir. El mío, sin embargo se empeñó en continuar para que pudiese vivir la tortura de la culpabilidad y del reproche que Antonio se encargó desde el principio en insuflarme.

La locura de amor de juventud que me hizo casarme con él fue enriquecida con la pasión desbordante por haberme dado una preciosa hija: nuestra Julia. Mi cuerpo ya resistía las embestidas del alcohol que él no podía controlar. Sin embargo, mi gratitud hacia él por tener entre mis brazos a Julia era siempre superior. Antonio me dio felicidad, y sobre todo, dignidad frente al maltrato psicológico que sufrí en los diferentes hogares de acogida tras dejar el orfanato.

Mi primer sentimiento de amor y gratitud, experimentado por primera vez a mis 17 años, fue hacia él, que se convirtió en mi protector frente a la infamia con la que mi última familia adoptiva me trataba.  Yo supe que siempre estaría atada a él, por haberme permitido sentir y por haberme hecho sentir una persona.

Me dio la vida, y me dio mi segunda y eterna vida, a mi hija Julia. Y yo, sin embargo, le quité la vida, y terminé de convertir a Antonio en el monstruo que apenas había asomado hasta entonces.

Desde aquella fatídica noche, mi consciencia entró en un limbo. Al principio quise que él me matase, sentía esa culpa ingente que me hacía querer morir. Él quería que yo pagase por lo sucedido, pero poco a poco, alimentando mi ya culpable conciencia, y acompañándola de golpes, humillaciones y palizas.

Mi desazón era completa, pero yo lo recibía todo con resignación, entendiendo que era mi penitencia y que, aún en esas circunstancias, mi amor por él y mi gratitud por lo que me había dado eran poderosamente superiores a todo el dolor que mi cuerpo sentía.

Veo a Julia en mis sueños. Hablo con ella todas las noches. Es la suya, la vocecita que me anima a vivir sin Antonio. Esta noche, su voz se ha convertido en arenga. Me ha hecho entender, mirar de frente al futuro y saber qué ocurrió realmente aquella noche. No quiero escucharla. No. Yo maté a Julia por mi mala conducción. La voz de Julia se torna en una melodía que me conduce hacia una potente luz. Allí veo un coche dando bandazos en medio de la lluvia. Parece que quien conduce está borracho. El coche se acerca peligrosamente al precipicio y finalmente cae al vacío. La voz me transporta como en una nube hacia abajo y veo cómo Antonio está herido con medio cuerpo vacío fuera de la puerta del conductor. Yo estoy en mi asiento derecho inconsciente con un fuerte golpe en la cabeza y veo a mi Julia muerta.

- Lo ves?. Vive tu vida y aléjate de él. No mereces la tortura que te ha hecho vivir engañándote y culpabilizándote de algo que por su exceso de alcohol, sucedió.

La voz de Julia es enorme. La siento como rodea a mi culpa y la estruja cual bola de algodón. Mi mente se torna límpida y miro con una sonrisa la de mi hija.  Sí, voy a ser capaz de vivir sola, no voy a sentir jamás esta culpa que ha terminado con mi estima. Sólo sentiré dolor por no poder cogerla entre mis brazos. Pero sé que su voz me acompañará siempre, y por fin comprendo que ella es la fuerza que ha mantenido mis órganos actuando, mi corazón palpitando y mi cerebro pensando.


Y al final, siento de nuevo la misma felicidad que cuando la tuve por primera vez entre mis brazos.

martes, 12 de noviembre de 2013

Ahora

AHORA

Así soy yo, contradictorio y seguro
Un poco maniático y distante
Frío, paciente y hasta incluso estresante
De carácter afable y conciliador
Busco siempre equilibrio y moderación

Mis ideas son claras
Mis argumentos se entienden
Mi carácter las matiza
Cuando defenderlas pretende

Pero ahora ya es tiempo,
Te diré que no, aunque no lo esperes
Porque basadas mis razones tengo
Y no por quererte menos
Las contradiré mintiendo

Convéncete, amiga, convéncete
El esclavo emocional se libera
Mi vida es plena y crece
Mientras respondo a mi manera

Ya no siento ataduras ni compromisos
Ni me importa el qué dirán
He aprendido a ser yo mismo

Solitario, reflexivo y cabal.